Las 7 muertes de la Reina

El humo espeso se extiende por todas partes, Alexia tosió fuertemente y eso la despertó, se sentía ahogada y adolorida, su garganta raspaba ardiente, su cabeza dolía y retumbaba y al intentar abrir sus ojos lo que ve a primera vista son llamas cubriéndolo todo, desesperada intenta levantarse pero no puede.

Estaba atrapada.

En un auto con un trozo de metal atravesado en su pierna, la sangre caliente brotaba de su herida. Ahora al ser consciente de lo que le pasaba empezó a gritar desesperada, con furia intentó quitarse la barra metálica pero resultó excesivamente doloroso y sus manos perdieron fuerza del dolor, De repente fuera del auto atisbo el cuerpo de un hombre en el suelo con heridas en todas partes, en seguida memorias recientes empezaron a bombardear su mente mareando la, intentaba huir del país, con su hija y Ex-cuñado Albert. Estaban siendo perseguidos por el actual Rey del país, Conrad Vas Edevane…y vio algo extraño en el asiento de atrás mientras conducía, una mujer eso la asustó y la hizo perder el control del auto y terminaron saliendo de la carretera y entrando en el bosque a las afueras de la ciudad.

Alexia seguía sin entender que era la extraña figura que vio en el auto, aunque no distinguió a nadie o nada, si atisbo que era una mujer pero solo eso.

En esos instantes no podía preocuparse por ello, necesitaba encontrar a su hija, Buscó a su a la bebe en la parte de atrás del coche pero su silla estaba vacía, Rosalyn no estaba, “No es Rosalind” escuchó un eco distante y eso la perturbó, no entendió bien lo que escuchó pero ese eco le dio escalofríos, trato de concentrarse en buscar a su hija que no estaba en el auto e intentó llamar al hombre que estaba en el suelo mientras el calor y las llamas cada vez se hacían más fuertes y sofocantes. Alexia escuchó un llanto repentino, en eso también se escucharon unos pasos firmes que se acercaban a ella hasta que se detuvieron justo en la puerta del auto, Era un hombre, éste se agachó y la miró.

—Así que sigues viva...—Dijo una voz masculina con decepción y ligero alivio, una extraña combinación de emociones pero palpable en el rostro del hombre. Ella quedó estupefacta cuando vio quien era la persona que la miraba, era el Rey Conrad y tenía a su bebé en brazos, los ojos fríos de él la miraba penetrantemente mientras sostenía a la bebe en brazos.

—¡¡Suelta a mi hija!!—Lanzó con furia Alexia hacia el hombre, que aún mantenía su mirada inexpresiva con aquellos ojos azules brillantes, el espero a que ella terminará de gritar e insultar, cuando ella se callo del agotamiento, los ojos del hombre se tornaron vivos pero de una furia contenida, como si todo ese tiempo hubiese estado intentando contenerse y no explotar como un volcán.

—¿Quieres que deje ir a tu bebé? ¡¡¡¿Eres consciente de lo que dices?!!!—El hombre seguía de pie frente a ella, apretando a la bebe en brazos, y con una sonrisa deformada en su rostro— Alexia no debiste dejarme, ¡pudiste tenerlo todo nuevamente! Solo tenías que quedarte a mi lado, Pero preferiste seguir al bastardo de Albert.

La garganta de Alexia estaba ardiendo por el humo, sus pulmones estaban llenos de fuego ardiente y hablar era como desgarrarse por dentro. Pero eso no le importó cuando vio a ese hombre con su hija en brazos.

—¡¡Estás demente!!...¡¡¡tú abusaste de mí y encerraste a Albert y lo diste por muerto!!! no hay manera alguna de que me quedará al lado de un psicópata como tu,—Alexia bajo la mirada y cambió su tono, él no merecía que le tuteara, no eran cercanos ni nada,— el respeto y afecto que tenía por usted murió ese día, por eso bajo ninguna circunstancia me hubiese quedado a su lado, primero muerta que condenarme a esa vida infernal.

—Así que eso es lo que piensas,—Las manos de Conrad temblaban y un repentino dolor se reflejó en sus ojos con una sádica furia, el hombre estaba por completo loco—¡Pues adivina qué va a pasar! Tu egoísmo te traerá la muerte que tanto deseas…—Una vez más una tristeza profunda se reflejo en él y este murmuro en voz baja— como pudiste abandonarme.

Alexia sonrió con cinismo—¿Abandonarlo? Yo no le abandone Majestad ¡Jamás fui suya para empezar!—Pero su risa se desmoronó rápido al recordar lo que le fue arrebatado—destrozaste a mi familia, Me arrebataste mi posición en el país ¿que más quieres de mi? su obsesión Majestad me destruyo… y también traerá la destrucción del país ¡¿Acaso no te importa lo que va a pasar!? le dejará vía libre a la emperatriz para que se apoderé de todo, ¿es eso lo que quiere? para eso derrumbó a cualquiera que se le impusiera, ¿solo para destruir a Edevane?

Un corto silencio se hizo después de que Alexia dijera aquellas palabras. el sudor recorría todo su cuerpo y un sentimiento helado poco a poco la penetró y la llenó de terror, al cruzar directamente su mirada con la de aquel hombre. Esos ojos fríos son como una tormenta en medio del mar, tan violenta y mortífera que no tiene compasión por aquellos que entran en ella.

Los ojos de ese hombre le dieron la terrible respuesta.

«¿Así terminará todo? perdimos, El rey perdió la cabeza y el país se perderá…no es justo»

Este pensamiento terrorífico apuñalaron su corazón y sus ojos se llenaron de lágrimas, Su respiración se empezó a cortar y la desesperación la empezó a engullir, ya no sentía dolor por la enorme herida que tenía, la horrible realidad la golpeó fuertemente.

—Alexia, ya no debes preocuparte por lo que le pase a este país, este es el adiós.

—Mi bebé Conrad, ella no tiene la culpa de nada, no le hagas daño…te lo imploro.

Las lágrimas salían sin detenerse de sus ojos, ardía su cabeza de la impotencia que sentía sus manos temblaban, Su garganta raspaba con ardor mientras su cuerpo ardiente temblaba mientras la sacudía una sensación de derrota y frustración.

—Es tu hija, mi sobrina...No podría hacerle daño...pero no significa que nadie más no vaya a quererla dañar, sin ti, ella estará vulnerable.

Conrad sonríe amargamente sosteniendo con fuerza a la bebé. Lo que causó que ella empezara a llorar fuertemente.

Desvió su mirada hacia el hombre que estaba en el suelo. Y su sonrisa se desvaneció.

—Pero si habláramos sobre mi familia… Nunca he sido muy apegado a ella pero trataré de hacerlo por tí.

Se giró caminando hacia aquel hombre, sus pasos avanzaron con avidez y rápidamente clavó su pierna en el costado del hombre que aun estaba con vida, el hombre en el suelo lanzó un alarido de dolor. Alexia apretó el puño y sin pensarlo gritó fuertemente.

—¡¡Detente!!, no le hagas daño, ¡¿está herido que no lo ve?!—Grita Alexia consternada pero el Rey la ignoro

—Albert, mi querido primo, Solo haz sido una piedra en mi camino al igual que el maldito de Gregor, pero tú no mueres tan fácil.

—Tu-tu a Gregor…¡¡¡fuiste tú quien lo mató!!!¡¡¡Eres un monstruo!!! como pudiste…—Alexia gritó enloquecida

—Callate, no sabes de lo que hablas y ahora jamás lo sabrás.—Enfurecido arremete verbalmente contra Alexia, la cual desesperada y con un dolor punzante en el pecho empezaba a tener problemas para respirar.

Alexia ya no podía más, estaba muy débil y con el corazón destrozado, no podía creer que el Rey hubiese matado a su esposo pero Conrad no la escuchaba solo seguía explotando sus retorcidas emociones, lastimando a Albert que estaba cubierto de heridas.

—Alejando de mí lo que me pertenece pero hoy me aseguraré de que jamás lo intentes de nuevo.

El hombre en el suelo empezó a reaccionar y vio a Conrad golpeándolo, Automáticamente empezó a sentir dolor en todo su cuerpo, a pesar del ligero entumecimiento por el estado adormilado de su cuerpo, sí que sintió que su brazo estaba roto y su pierna no le respondía.

—Con-Conrad…maldita sea, es injusto atacar a alguien que no puede defenderse.

Dice con voz débil y dolorida pero sin dejar su atrayente humor con el.

—Despertaste, que bueno pensé que ya no podría ver tu cara mientras te mueres, si...eso me gusta llena de ira y desesperación pero en cambio sonríes estúpidamente.

—Mi sonrisa es un regalo de los dioses, solo me tienes envidia.—Dijo mientras esbozaba una gran y dolorosa sonrisa pero este gesto solo enfureció más a Conrad que arremetió sin dudar contra Albert, encestando una patada en el rostro, rompiéndole la nariz de inmediato, Albert aturdido no pudo ni siquiera gritar, pero se tapó la cara por reflejo, sangre le empezaba a salir por borbotones.

—¡Ya déjalo en paz!

Conrad mira a Alexia, y una punzada dolorosa puñalada su pecho.

—Casi lo olvido,—Sonríe dolorosamente, como si fuese Alexia la que le rompiera el corazón a él. —Tu amor incondicional con él, Tu querido cuñado Albert, el hermano menor de tu difunto esposo, lo cuidas mucho… ¿verdad? Velas mucho por él,—La última frase sonó como un gruñido de ira y Alexia se aterrorizo— A pesar de que yo fui quien estuvo a tu lado todo este tiempo. ¡¡Lo preferiste a él!! Al imbécil del príncipe Albert.

Una carcajada ahogada llena de cólera y vestigios de tristeza empezó a resonar, Luego se detuvo hasta quedar completamente en silencio, La bebé seguía llorando y Empezó a toser por el humo.

—¡Conrad! Detente, saca a mi bebé de aquí por favor...no la lastimes más, ella sufre...

Alexia ruega con voz apagada pero Conrad solo muestra una mirada vacía, y sin vacilar le dice.

—Ya no soporto verlos, oírlos o escucharlos, No puedo más con esto si me ves como un monstruo, eso seré, Ya que ambos planearon huir juntos ¿por qué no mueren juntos también?.

Un brillo plateado se vislumbra de la chaqueta de Conrad, y Alexia ve cómo va sacando algo, Alexia parpadeo dos veces y observó con claridad que era, Una pistola, Sus ojos se abrieron de la impresión y Conrad se giró rápidamente y sin dudarlo disparó con precisión al hombro de Albert.

—¡¡AHAHAHAHA!! —Albert gritó de dolor agarrando su hombro al instante pero la sangre salía sin control, imposible de detenerla, Alexia lanza un grito ahogado de desesperación.

—Noooo, Albert, por favor, no.

—¡Maldición!—Exclamó Albert sosteniendo con su otra mano la herida del hombro, el cual ya estaba soportando el dolor del brazo roto.

«Si existe un Dios en este mundo, por favor… salva a mi bebé no importa que me pase, yo ya no quiero nada más que no sea su seguridad y…a Albert él no merece morir por mi culpa, que Conrad subiera al poder y me arrebatará todo es mi culpa, por eso dios no los hagas pagar por mi incompetencia, yo no debí ser Reina»

Luego Conrad miró a Alexia y se acercó, murmuró unas cosas y luego le dijo que la ama con lágrimas en los ojos pero al instante que sus miradas se encontraron se escuchó un estruendo, él le había disparado, Alexia aturdida bajo la mirada y un un charco de sangre empezó a brotar de su estómago.

«Conrad me disparó...¿yo-yo voy a morir?...es así como acabará todo…tan doloroso y solitario, con tal que mi hija viva, yo…podría aceptar morir así.

Las lágrimas tibias salían de sus ojos y los gritos cada vez se volvían más secos, Conrad solo la miró, con sus ojos vidriosos y con cara de dolor pero rápidamente se apartó como si no pudiera seguir viendo, como si no pudiera vivir con lo que acababa de hacer. Sostuvo con fuerza a la bebé y se fue con ella, No dudo más ni retrocedió más, ya no los miro, mientras el corazón de Alexia se volvió añicos, Iba a morir en ese lugar sin poder hacer nada y su bebé estaría en las manos de Conrad, sin saber cómo iba a hacer la vida de ella.

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