Un ultimo sorbo a la copa y doy paso a retirarme justo cuando el dj pone la canción de Nothing breaks like a heart, no puedo resistirme a cantarla mientas bailo, seguramente parezco una loca pero esta canción es mi favorita y me dejo llevar...
Casi termina la canción y un chico bastante alto se me acerca y me pregunta si me puede invitar un trago, me sorprendo un poco, pero recuerdo que a esto he venido y a pesar de que estaba por irme acepto y vuelvo a la barra, pero esta vez acompañada de este lindo chico.
Yo pido otro cosmo y el un whiskey, mientas esperamos los tragos me pregunta mi nombre,
– soy Miranda, mucho gusto – le respondo.
– Mucho gusto Miranda, yo soy Alexander - Dice el muy cortésmente y nos damos un beso en la mejilla.
Comenzamos a platicar un poco a cerca de nuestra edad y a que nos dedicamos, me dice que tiene 30 años y que es empresario básicamente dueño de su tiempo y dinero, yo por otro lado tomo la opción de no ser tan honesta y le digo que aún estoy en la universidad y que tengo 21 años.
Después de un par de tragos le pido que bailemos, entre canción y canción cada vez se acerca más hasta que terminamos bailando muy pegados.
¡Omg! ¿Está pasando?, en serio alguien me está coqueteando, no sé que debería hacer o como debo reaccionar, nunca había hecho esto, le pido que volvamos a la barra y al poner mi bolso encima torpemente lo empujo con mi mano y se me cae al piso, Alexander muy caballeroso se agacha a recogerlo pero cuando lo toma se abre y se salen los preservativos, me pongo toda roja y me rio nerviosamente al ver que los levanta y me los entrega en la mano, a él le da risa mi reacción, siento un calor que me recorre todo el cuerpo, no puedo evitar morder mi labio entonces Alexander se me acerca y me dice al oído que si quiero salir de ahí y asiento con la cabeza.
Antes de salir pasamos a una mesa a despedirnos de sus amigos, muy atento me los presenta, al parecer todos son muy agradables a excepción de una chica que desde que llegamos no para de mirarme de arriba a abajo, pero no le presto mucha atención pues no pasara de esta noche que la veré.
Nos despedimos y nos dirigimos a la salida donde pide su auto, un hermoso BMW descapotable, me abre la puerta del copiloto y prosigo a subir, luego se sube él y arranca, unas cuadras después empezamos a platicar y me aseguro de que no tenga novia porque eso explicaría la mirada de su amiga, a lo que responde que no, que de lo contrario jamás me hubiera presentado a sus amigos y me convence, creo que su argumento tiene lógica, a menos que sus amigos sean unos desvergonzados. Sigue avanzando sin rumbo alguno y mientras charlamos lo observo y analizo, la verdad es que es muy atractivo, mide como 1.90, es rubio de ojos grises, compleción atlética y sinceramente demasiado sexy vestido de pantalón y camisa.
Se da cuenta que lo estoy mirando y pregunta que me gustaría hacer.
¡Que nervios!
Sacudo la cabeza, sonrió y en voz baja pregunto si podemos ir a su depa, levanta las cejas con mi sugerencia, sonríe levemente, asiente con la cabeza y sínicamente me pregunta si podemos usar lo que traigo en mi bolso, volteo a verlo y sonriendo le digo que ya veremos.
Suena una canción que no reconozco, pero es lenta con un ritmito pausado, comienzo a bailar sobre mi asiento y el me sigue, así que se me ocurre levantarme sobre el asiento para bailar aprovechando que el techo esta abajo, me levanto un poco moviendo mis caderas y levantando los brazos, se me sube el vestido y Alexander acelera haciendo que el aire lo levanté aún más, pero no me importa se que lo hace a propósito, hasta que llegamos al semáforo en rojo y vuelvo a mi asiento, nos volteamos a ver y por inercia nos besamos, hábilmente su mano recorre mi entre pierna hasta que un auto nos toca la bocina para avanzar; maneja tan rápido que en menos de cinco minutos llegamos hasta donde vive.
Subimos al elevador y sin más nos volvemos a besar muy apasionadamente, me recarga sobre la pared y siento como su cuerpo esta excitado, la verdad yo igual lo estoy, sus labios son tan suaves que es muy agradable besarlos, el me carga y enredo mis piernas sobre su cadera, me tiene sostenida de las nalgas, ¡quisiera desnudar aquí mismo a este hombre!, no paramos de besarnos hasta que las puertas del ascensor se abren en su departamento.
Me baja y caminamos hasta la sala, tomo asiento en el sillón y me pregunta que prefiero de beber mientras camina a no sé dónde, al verlo digo que preferiría quitarle la ropa, me sorprendo por mi respuesta, ¡El alcohol ya se me subió a la cabeza!, no sé de dónde ha venido eso, pero ya lo dije, me mira con una sonrisa maliciosa y comienza a desabotonar su camisa para luego quitársela, ¡Que bueno esta!, desaparece por unos segundos y al volver trae consigo un par de copas y un vino blanco, se sienta a lado mío sirve las copas y me da una,
- Por una noche inolvidable – me dice y brindamos, doy un sorbo bastante largo que casi me termino la copa.





