A la mañana siguiente, Nolan fue a la sede del Grupo Honory.
Al ser una de las empresas más influyentes de Florisa, esta contaba con estrictas medidas de seguridad.
Había cámaras por todas partes y vigilantes de seguridad que patrullaban las puertas y los ascensores. Además, para acceder a las oficinas, todo el mundo tenía que pasar su tarjeta.
"Hace tres años que no la uso. Gracias a Dios que aún es válida".
Nolan echó un vistazo a la tarjeta negra que llevaba en la mano y la presionó contra el escáner del ascensor.
Las puertas se abrieron, revelando la opulenta decoración del interior.
Era un ascensor diseñado en exclusiva para acceder al despacho del CEO en la última planta, un privilegio concedido solo a unos pocos elegidos dentro de la empresa.
Nolan entró y se dirigió a la última planta.
Al llegar a su oficia, volvió a abrir la puerta con la tarjeta.
"Señor... ¡Señor Valdez!".
Una hermosa mujer de traje estaba sentada en el sofá, esperando ansiosa. En cuanto vio entrar a Nolan, se levantó de inmediato y le hizo una respetuosa reverencia.
"Shelly, solo llámame Nolan como hacías antes". El joven tomó asiento en el sofá, mirando a la mujer con una sonrisa.
Era su prima, Shelly Tucker.
En los últimos tres años, la ausencia de Nolan debido a la prueba de tolerancia hizo que ella recibiera poca atención dentro de la familia Valdez y, a pesar de sus extraordinarias habilidades, fue relegada al puesto de subdirectora general en el Grupo Honory.
Ahora que la prueba había concluido y Nolan recibía el Grupo Honory como recompensa, Shelly fue ascendida a directora de operaciones de la empresa, es decir, la segunda al mando.
"Eso no está bien, señor Valdez".
Shelly no actuaba con arrogancia a pesar de ser su prima; al contrario, su comportamiento se volvió cada vez más respetuoso después de lo que dijo.
Cuando ella puso en la mesa la taza de café que le preparó, Nolan vio su escote y no pudo evitar decir: "Hacía unos años que no te veía. Has florecido bien".
"¿Qué?". La muchacha lo miró confundida.
Él apartó enseguida la vista de su pecho y sonrió. "Quiero decir, cuánto tiempo sin verte".
Habían pasado años desde la última vez que viera a su prima, y no esperaba que se hubiera vuelto tan guapa. No solo se veía atractiva, sino que además se comportaba con el aura de una líder.
Su elegancia y nobleza la hacían inalcanzable para muchos hombres.
Sin embargo, ahora estaba a sus órdenes.
Pensando en lo ocurrido ayer, Nolan soltó un suspiro.
"Señor Valdez, este es el informe comercial de la empresa". Tras intercambiar cumplidos, Shelly le entregó los documentos que preparó.
Contenían datos comerciales detallados sobre la empresa e información específica sobre cada proyecto.
Cuando Nolan casi terminaba de leerlos, recibió una llamada del mayordomo.
"¡Señor Valdez, felicitaciones de nuevo por haber superado la primera etapa! El próximo reto es la prueba de inteligencia. En los próximos cinco años, debe aumentar el valor de mercado del Grupo Honory de diez mil millones a cien mil millones, utilizando cualquier medio necesario", dijo el mayordomo con respeto.
Tras colgar, Nolan pensó un rato antes de decir: "Tengo un breve conocimiento de la situación actual de la empresa, y hay algunos ajustes que me gustaría hacer".
Luego se explayó: "El primer paso es poner fin a todos los proyectos no rentables y despedir a las personas contratadas por nepotismo. Además, ponte en contacto con los principales medios de comunicación y diles que el Grupo Honory invertirá diez mil millones de dólares en proyectos y empresas prometedoras. Todos tendrán la oportunidad de colaborar con nosotros".
Shelly sacó un cuaderno y anotó todo lo que dijo Nolan.
"Señor Valdez, ahora que se ha puesto al frente de la empresa, ¿quiere reunirse con todos los directores de departamento y presentarse como su nuevo líder?".
Nolan agitó la mano con desgana. "No. Prefiero mantener un perfil bajo y solo supervisar las cosas entre bastidores. Confío en ti para que te encargues de todo. Tienes poder de decisión. Si hay problemas, solo tienes que pedirme ayuda".
"De acuerdo".
Shelly asintió y lo miró con admiración.
Le parecía que Nolan era de verdad un jefe ambicioso, preparado para conseguir logros importantes. Sus aspiraciones se extendían más allá del Grupo Honory.





