–Dios, no sabía que vendrías hoy y me dormí y... Lo siento tanto–. Las palabras salieron atropelladamente de mi boca. Estaba avergonzada. Luke me miraba con una expresión entre sería y divertida.
–Si, está bien–. Me cortó, fruncí un poco el ceño ante su tono un poco hostil–. ¿Quieres un autógrafo? O quizá una fotografía. Tengo horas aquí y ya tengo hambre–. Su tono de voz era un poco apático, odioso. Me decepciono.
Quizá solo estaba cansado. Tenía horas esperando por mi y yo me había dormido como una tonta.
–Claro, una fotografía–. Desbloquee mi teléfono móvil con las manos temblando. Pareció notarlo ya que se relajó un poco. Con respecto a la fotografía, seguro saldría horrible, estaba recién levantada, había dormido tanto que seguramente mis ojos estarían hinchados, por lo menos no tenía cabello, no tenía que preocuparme por estar despeinada. Lo siento, un poco de humor negro.
Luke se acercó a mi, era mucho más alto que yo, mi estatura de 1.60 le llegaba casi al hombro, era bastante pequeña. Rodeó mis hombros con uno de sus brazos y se acercó un poco a mi cara. Mi corazón latía a mil por hora. Lo notó ya que soltó una risita.
–No estés nerviosa–. ¿Se supone que eso debía tranquilizarme? Pero no lo hizo ya que su tono de voz era hostil. Estaba molesto. Era una tonta por dormirme.
Una vez tomé la foto él se apartó. Aún estaba nerviosa, mis manos seguían temblando. Me miró desde su altura y me regaló una sonrisa, esa tan linda que siempre veía en las fotos.
–Amo tu música y estoy orgullosa de ti por todo lo que has logrado–. Hablé rápidamente. Eso pareció mejorar un poco su humor ya que había puesto una pequeña sonrisa en su rostro.
–¿Cómo te llamas?–. Preguntó con la sonrisa aún en su rostro. Mi sonrisa amenazó con flaquear pero no lo permití. Vino a visitarme y no sabía mi nombre. Me hizo sentir insignificante como si el día que ya no estuviese en este mundo nadie me recordaría.
–Mad–. Le regalé mi sonrisa más fingida, esa que ponía cada vez que las enfermeras venían a agujerear mi brazo.
–Gracias por apoyarme, Mad–. Se acercó un poco más a mi–. Ahora me iré–. Mi sonrisa se desvaneció un poco, era un poco contradictorio porque, no me agradaba la forma en que me estaba hablando, pero tampoco quería que se fuera. Él lo noto y tomó una expresión divertida–. Nos vemos pronto–. Y besó mi frente.
Dió media vuelta sin dejarme decir una palabra más y camino a la puerta sin mirar atrás. Estúpido.
Me deje caer en la cama soltando algunas lágrimas silenciosas. Nada había resultado como esperaba.
...
Me había dormido la noche anterior alrededor de las 22:30, pensando en todo lo que había sucedido.
Mi mente aún daba vueltas alrededor de todo,pensando si quizá no me había dormido todo hubiese sido distinto o simplemente debía ser así.
Me levanté para ir al baño a ducharme y cepillarme los dientes, pero me detuve al ver la puerta abrirse.
–Adivina quienes se van a casa hoy–.Mamá entró animada a la habitación, traía un bolso con ella y detrás, Troy venía entrando con una gran sonrisa.
–Hoy nos iremos, por fin–. Troy gritó. Les di una sonrisa de vuelta aún medio adormilada–. Ya vuelvo, debo buscar unas cosas para que nos vayamos. No me extrañen
–Luke vino ayer–. Comenté una vez que Troy salió. La sonrisa de mamá se ensanchó mucho más. Ella estaba feliz por todo lo que había logrado, no valía la pena decirle que mi ídolo se había portado como un idiota.
–¿Cómo fue?–. Mamá corrió a sentarse en la cama y tomarme la mano como una colegiala que le van a contar un chisme bomba–. ¿Es perfecto?
–Es más que perfecto–. Por lo menos no le estaba mintiendo–. Y eso no es todo.
–Soy todo oídos–. Mamá soltó emocionada.
–Me quedé dormida, mamá, y desperté a las 21h–. Me cubrí la cara recordando lo avergonzada que estuve ayer por la noche–. Y como si eso no fuese poco, lo confundí con Troy.
La risa de mamá no tardó en escucharse, me gustaba escucharla así, llena de vida y feliz.
–No puede ser, Maddie–. Soltó entre risas–. ¿Que te dijo cuando despertaste?
–Despertó bella durmiente–. Intente imitar su voz, mamá seguía riendo mientras yo sonreía por verla así–. También nos tomamos una fotografía.
Tomé mi móvil de la mesita de noche y le mostré a mamá mi foto.
–Salen hermosos–. Mamá de verdad estaba orgullosa mirando la foto. De verdad es la mejor mamá. Había perdido la cuenta de cuántas veces la había escuchado llorar creyendo que nadie podía escucharla.
–¿Fue tan lindo cómo lo esperabas? –Mamá me miró esperanzada.
–La verdad, no–. La expresión de mamá decayó al instante–. Fue mucho mejor, aunque no me propuso matrimonio.
–Dios, Mad, eres muy graciosa–. La risa de mamá hizo ruido por toda la habitación.
–¿Por que tan alegres por aquí?– la puerta se abrió, dejando ver a Troy con una maleta a cada lado. Se acercó y beso mi frente, justo como Luke lo había hecho la noche anterior–.¿Algún novio al que deba patearle el trasero?
–Pues lamento decepcionarte pero no hay traseros que patear–. Su expresión de tristeza fingida me hizo soltar una risita–. Luke estuvo ayer aquí.
–Y se quedó dormida hasta las 21–. Se me adelantó mamá–. Lo llamo Troy y él la despertó con un romántico "despertó bella durmiente"
–¿El pobre chico se quedo aquí hasta las 21h?–. Troy me miró y yo asentí –. Se enamoró de ti al verte dormida, Mad. Dormida te ves como un ángel.
–Troy, babeo mientras duermo, eso jamás pasará–. Rode los ojos con dramatismo–. Podemos acomodar ya y olvidar mi vergüenza, por favor.
–Como ordenes–. Troy hizo una pose militar y comenzó a ordenar mis cosas de aseo personal mientras mamá y yo nos encargaremos del resto de la habitación. Somos un gran equipo.
...
Ya habíamos montado todo el equipaje que trasladariamos hasta la casa, la verdad es que pasar tanto tiempo en un hospital ya lo hacía como tu segunda casa.
Una vez Troy encendió el auto, comencé a ver por la ventana como hacía mucho no lo hacía, el cielo estaba hermoso y el sol resplandecía aunque estaba un poco frío afuera, ya estábamos por comenzar invierno.
Esperaba pasar estas navidades con mi familia, hacía mucho que no pasábamos una linda navidad, con una linda cena que no fuese en la habitación del hospital, tenía mucha fe de que esta vez sería distinto.
Una vez que Troy estacionó el auto, comenzamos a bajar mis cosas, de a poco, no me dejaban hacer mucho. No me quejaría por ello.
Una vez adentro en la sala que contaba con dos sofás y una tv, deje algunas de mis maletas ahí, mientras me dirigía a la cocina con Troy a mis espaldas con una gran sonrisa. Mi primera impresión al entrar fue de risa, mi mejor amiga Charl y mi papá se estaban comiendo una gran rebanada de pastel de chocolate.
–¡Papá! –Troy gritó hacia papá que intentaba ocultar su boca llena de pastel con una sonrisa. Solté una risita–. Ese paste no era para ustedes, era para Maddie.
Troy se cruzó de brazos molesto mirando en dirección a Charl y a papá.
–En mi defensa–. Comenzó Charl limpiándose la boca con el dorso de la mano–. El señor Stevens, me pidió ser su cómplice.
Se encogió de hombros mientras papá la veía mal.
–No vuelvo a contar contigo, Charlotte–. Papá seguía mirándola mal, sonreí negando con la cabeza por esta escena–. En mi defensa, no dejaron una nota para decirme que era para Mad.
–¿No fue suficiente el Mad con glaseado en el pastel, cariño?–. Mamá se acercó a papá sonriendo para limpiarle un poco la comisura con su dedo.
–Tal vez–. Papá río causándome una risita inmediata. Troy lo miro mal otra vez–. ¿Cómo esta mi princesa?
Aquí venía una vez más esa maldita pregunta. Desde que enferme, las personas solían hacerme esa pregunta con mucha frecuencia. ¿Acaso no ven como estoy? Muriendo, obviamente.
–Estoy bien, papá–. Le mandé una sonrisa a él y se la dirigí a Charl–. Hace mucho no te veo, Charl.
-Estoy tan feliz de que estés aquí, Mad-. Charl corrió desde el otro lado de la mesa de la cocina, una vez llego a mi se abalanzo a abrazarme. Extrañaba tanto a mi mejor amiga.
Charl había estado ocupada con los exámenes del instituto y por eso no la había visto tan seguido. Yo lo había tenido que dejar hacia unos meses por el estúpido cáncer, aunque ya no tenía mucho sentido, ya que no tenía muchas esperanzas.
-Charl, ¿me ayudas a subir las cosas?-. Charl capto mi señal de inmediato ya que asintió tomando la primera maleta que consiguió en el pasillo.
Camine detrás de elle emocionada por volver a entrar a mi habitación, no extrañaría la angosta e incómoda cama de la habitación del hospital, jamás.
Una vez entre, note que nadie más había tocado mis cosas, mi cama estaba un tanto desordenada justo como la deje el ultimo día que me fui, mis zapatos estaban arreglados perfectamente en una fila como los había dejado y mi armario tenia justo la ropa que no me había llevado al hospital, mi laptop seguía en su lugar, todo estaba allí, justo como lo recordaba.
Entrar aquí me daba melancolía, tantos recuerdos buenos, con Charl, con mamá, con troy y papá. Incluso aquí habían recuerdos no tan gratos, pero seguía siendo mi habitación. Mi lugar seguro.
Una vez adentro, Charl tiro la maleta a cualquier lugar de la habitación y corrió a tirarse en el puff al lado de mi laptop, me miraba sedienta de información, me rei.
-Pues, cuenta yaa, ¿Cómo te fue con Luke?-. Charl junto sus manos esperando que algo saliera de mi boca.
-Pues fue un poco desastroso, debo confesar-. Me reí de mi misma caminando a la cama para sentarme.
-Reírme de tus vergüenzas es mi pasión-. Bromeo.
-Pues para empezar hice enojar a Troy diciendo tonterías-. Comencé enumerando mis desgracias mientras señalaba mis dedos-. Segundo, me quede dormida, nunca duermo tanto como lo hice ese día, me desperté a las 21h y vi a alguien tecleando en la esquina de la habitación, era un hombre por lo tanto pensé que era Troy, ¿Quién diablos entra a mi habitación si no es Troy?
Medio grito, si, aun me sentía apenada por todo eso, quien sabe a que horas habrá llegado Luke y yo dormida babeando. Charl estaba burlándose de mi vergüenza mientras yo rodaba los ojos.
-Dios, Mad, ¿Cómo pudiste dormir tanto?
-Eso me gustaría saberlo a mi-. Suspire-. Probablemente me vio babear-. Me estremecí ante ese pensamiento. Charl soltó otro risita, de verdad venía a burlarse de mi, no tenia dudas-. Luego de que lo llame Troy, vino lo peor, se comportó como un idiota, solo se tomó una foto y se fue, su tono de voz era hosco, quizá no quería estar ahí.
-Dios, Mad, quien sabe desde que hora estaba en pobre chico ahí-. Pues, Charl tenía razón, no lo había pensado, me había enfocado en mi drama, de que había sido un idiota pero no me había puesto a pensar cuanto tiempo había estado ahí, el es famoso y quizá estaba agotado-. ¿es perfecto?
-Es más que perfecto, Charl-. Suspire con dramatismo tirándome a la cama-. Estoy enamorada.
-Pues ya lo sabía-. Se burla.
-Hemos hablado mucho sobre mí, cuéntame, que tal el instituto-. Me acerque a la orilla de la cama para estar un poco más cercana a ella-. ¿Algún chisme que deba saber?
-El instituto, igual que siempre, muchas tareas-. Se encogió de hombros-. Y bueno sobre mi… quizá haya un chico que conocí hace poco.
-Estoy dispuesta a escuchar detalles-. Me senté más cerca de Charl como colegiala escuchando un buen chisme. Sonreí, me ponía feliz que mi amiga tuviese a alguien que la hiciese feliz-. De aqui no me moveré hasta escucharlos.
-Lo conocí en casa de una amiga, estábamos en una reunión y no paraba de mirarme-. Charl conto emocionada-. Ese día se acercó a mí y hablamos toda la noche. Le di mi número de teléfono y hemos hablado desde entonces, nos llevamos muy bien, de verdad.
-¿Se han visto?-. Charl se ruborizo al escuchar la pregunta y miro hacia otro lado-. No lo puedo creer-. Lleve mi mano hacia mi boca sorprendida-. ¿Se besaron ya?
Charl soltó una risita-. Que entrometida eres, Mad.
-Mira quien habla, subiste a mi habitacion porque estabas sedienta de la historia con Luke-. La mire mal en broma-. ¿Entonces eso es un si?
Charl asintió más sonrojada aún.
-De cuanto me he perdido-. Negué con la cabeza mientras llevaba mi mano hacia mi boca, haciendome lucir sorprendida-. No lo puedo creer.
Y asi transcurrieron algunas horas, entre risas y mucho cariño, hacia mucho no mentia así, viva y feliz. El estar en casa me llenaba de buenos sentimientos, me gustaba tener cerca a mi familia y poder verla justo cuando pudiera, era uno de los sentimientos mas gratos. Esperaba que siguiese así por algun tiempo más.





