Conocer a una persona realmente te puede tomar, días, meses, años o siglos los cuales no siempre resulta ser como pensabas además Analía se dio cuenta que en el mundo hay personas buenas y malas, pensando seriamente en las locuras que hizo por estar con él.
Decidió cambiarse de apartamento y buscar un trabajo para poder sobrevivir sin tener nada que ver con Julián, pues ahora estaba sola y tenía que salir adelante sin nadie, por momentos pensó regresar a casa, aunque lo descarto.
Los días fueron pasando Ana ya se había establecido en un apartamento algo pequeño y lejos de Madrid no quería seguir cerca y no solo era por aquel acontecimiento cuando descubrió el engaño sino las amenazas de parte de Julián cuando la llamaba o la buscaba cuando salía de su apartamento.
Por alguna razón no quería que Ana hablara y existía una oculta razón, pero no debía y no aspiraba saberlo ya que se metería en más problemas, ahora se encontraba en Barcelona, había conseguido un trabajo agradable y de buena paga y aunque sabía que las cosas podrían mejorar sus esperanzas fueron arruinadas pues siempre aparecía un hombre siguiendo sus pasos.
Aquella mañana del sábado había decidió salir a tomar un poco de aire y mientras caminaba por las calles de la cuidad se cruzó con la persona que menos pensó, Andrés, aunque el saludo resulto algo incomodo por parte de Ana, sabía que no podría hacer alguna tontería.
El saludo por parte de Andrés fue totalmente extrañado y hablaron por algunos minutos y justo en el momento preciso que Andrés haría la pregunta que tanto quería saber, Ana recibió una llamada de un numero desconocido.
- ¿hola?
- Mas te vale que no habrás la boca
- Pero . . .
- Pero nada, se tu secreto así que más te vale callar
Andrés noto un cierto cambio en el rostro de Ana, pero prefirió ignorarlo además que necesitaba saber ciertas cosas sobre lo sucedido, por su parte después de aquella llamada se despidió con la excusa de una emergencia y fue a du apartamento sin ganas de volver a salir.
Andrés la noto algo asustada pues contenía ciertas dudas sobre aquella joven que después de aquella pelea de pareja nadie la había vuelto a ver y hasta incluso se mudó de cuidad algo que reocupo a muchos, aunque por parte de su amigo nada malo había pasado solo un simple rompimiento.
El susto que llevaba Ana en su corazón y cuerpo sabía que la haría presa de sus temores más profundos y no podía entender a qué secreto se refería, aunque por su mente paso aquella mentira que dijo un vez.
Sus rutinas las seguía al pie de la letra y ahora sí pudo aclarar que cada paso que daba estaba aquella sombra que la seguía día y noche, no podría hacer nada contra ello solo buscar una solución que la sacara de aquel problema y aquel hombre que alguna vez amo.
Esperaba no encontrarse a nadie conocido para no dar explicaciones sobre su rompimiento y otros temas más, incluso se había apartado del mundo tecnológicos como sus redes para no alarmar sobre sus rutinas pues sabía que hasta por ello la podrían buscar.
Pero algo Ana sabia y era que mientras más huyes de algo más se acerca a ti, aquello la volvía algo paranoica pues una tarde que salía de trabajar ante sus ojos apareció aquel hombre de sus pesadillas.
Julián la hizo subir a empujones a su camioneta y luego la llevo a una cafetería algo alejada de la cuidad.
- Vamos baja y límpiate esas lagrimas que aún no te he hecho nada
Ambos ingresaron a aquella cafetería y aunque buscara una salida para huir se le hacía imposible, el silencio era palpable en aquel café ambos comían un pastel y tomaban un chocolate caliente, nadie decía nada lo cual incomodaba mucho a Analía.
Si bien sabía que Julián la tenía amenazada por alguna razón oculta, le parecía algo irónico que su acoso siguiera a tal manera de tenerla acorralada de cierta manera pues ella solo callaría, pero ahí quedaría el asunto.
- Yo no hablare y lo sabes, lo que no entiendo es porque haces todo esto
- Tengo mis razones
- Me amaste alguna vez
- Aun te amo, Analía
- Eso es mentira porque si me amaras no me harías pasar por todo esto
- El mundo es cruel y te corrompe, lo sabes no necesito recordártelo
Analía en ese instante supo que su secreto mejor guardado, le había sido revelado, sabía que las mentiras se sabían tarde o temprano y conocía ahora cual era lo que él quería de ella si bien podría decirlo prefería jugar con ella de manera cruel.
Conocer al enemigo era algo que muchas veces lo tenemos cerca, aunque lo ignoremos o no sepamos como alejarlo, las cosas nunca resultaban como deberían ser por lo que se cuestionaba como resultaría todo al final.
Al regresar Julián dejo a Ana en la entrada hacia su apartamento, ella bajo lo más rápido que pudo ya que no quería seguir a su lado, pero fue detenida por aquellas manos que una vez le dieron amor y ahora le daban temor.
Colocando una mano en su mejilla en forma de caricia y luego apretando su mentón volvió a amenazarla.
- El ahora que sabe que estas aquí seguirán cruzándose e tu camino así que se inteligente, si tu cumples yo cumpliré así que ya sabes que el silencio tiene sus beneficios
Analía ingreso asustada a su apartamento sabiendo que fue un mal error y no oír las advertencias que alguna vez tuvo, pero no había marcha atrás a la decisión que tomo alguna vez.





