Como Corinna estaba firme y preparada para enfrentar lo que fuera que se le presentara, Brad vacilaba en seguir castigándola.
Su esposa, Monica, se le acercó y dijo: "Brad, ¿cómo puedes ser tan duro con Corinna? Aunque haya estudiado medicina en secreto, solo está continuando el legado de su madre. Recuerda que Rachael fue una doctora respetada hasta ese error quirúrgico, debido a su enfermedad".
Mencionar esto ocasionó que la ira de Brad aumentara.
Levantó la mano y golpeó a la chica de nuevo. "¿Dirás la verdad?".
Con otro golpe, el rostro de Corinna se tornó pálido. Pero sus ojos no mostraban signos de rendición. Miraba a Monica con una creciente actitud desafiante.
"¿Cómo puedes hablar de mi madre? Era una de las mejores profesionales médicas del mundo. Y ambos saben muy bien qué causó su enfermedad".
No conocía todos los detalles; sin embargo, estaba consciente de esto.
La salud de su madre se había deteriorado tras enterarse de la aventura de Brad con Monica. ¿Cómo se atrevían estos dos a hablar de su madre en su presencia?
La expresión de odio en los ojos de Corinna hizo que Brad sintiera escalofríos mientras recordaba el día en que Rachael los descubrió a él y a Monica juntos. Ella no mostró signos de perder la cordura, solo los miró, tranquila y despectivamente, como si no fueran más que basura. Los había despreciado. Tal expresión era algo que Brad nunca pudo borrar de su mente.
Su exesposa siempre había sido distinguida y a su lado, se sentía disminuido.
Ante los demás, él era solo el esposo de la doctora Brown. Odiaba esa sensación.
Esa noche había tenido gran satisfacción, pues sentía que había aplastado el orgullo de Rachael. No obstante, también fue su momento más vergonzoso, ya que ella los había despreciado por completo, tratándolos como si fueran tontos.
Las palabras de burla y la mirada desafiante de Corinna le recordaron a Brad los sentimientos de inferioridad que a menudo sentía cerca de su exesposa. Su frustración se convirtió en rabia, y golpeó a Corinna con una fuerza desenfrenada.
"¿Quién te enseñó a hablar de esa manera?", gritó Brad con furia. Cada golpe que le daba con su látigo parecía destinado a acabar con su vida.
Pese a los temblores de su cuerpo, Corinna no bajó la cabeza. En lugar de ello, le respondió sarcásticamente: "Lo que das, recibes a cambio. Es tan solo cuestión de tiempo".
"¡Mocosa irrespetuosa!". Cegado por la ira, los golpes de Brad se volvieron aún más severos.
En el silencioso salón, el sonido del látigo golpeando la carne de la chica se escuchaba fuertemente.
Los hermanos Hudson observaban con frialdad, algunos, de hecho, disfrutando del sufrimiento de Corinna, esperando que no sobreviviera al tormento.
Brad, cansado de tanto azotarla, había perdido la cuenta de los golpes que había dado.
Corinna estaba encogida en el frío suelo, cubierta de sangre. Fue entonces cuando Monica intervino. "¿Qué haces? Ella solo es una niña. Puede ser franca, pero estoy segura de que solo estudió medicina en secreto para seguir los pasos de su madre".
Seguir los pasos de su madre. Esa misma idea avivó la amargura que crecía dentro de Brad.
Rachael había sido el fantasma que atormentaba su vida, y ahora veía su legado en la hija que constantemente le recordaba sus propios fracasos.
"¡De acuerdo! ¡Si quiere ser una verdadera doctora, entonces no necesitamos un médico aquí para ella! ¡Que se cure ella misma!", exclamó Brad en un tono sarcástico.





