Después de casi cuatro horas sentada revisando la carpeta, la cual debo decir que esta demasiado completa. Había fechas, nombres, direcciones, apuntes de movimientos de los últimos veinte años del Señor del pecado, todo menos una simple foto de su cara, o algo relacionado a su forma física. Tanta información me parecía sospechosa, algo no cuadraba y me daba mala espina. Me estire en la silla notando a través del vidrio de la sala de conferencia como Pierce y Lucifer hablaban nuevamente.
En eso me llego un mensaje de Stiles, se encontraba en un bar bebiendo con algunos compañeros después de una redada de drogas. El me envió una foto en la que se veían muchos cuadros en la parte de atrás, se notaba que eran cuadros de hace mucho años. Yo tenia una manía en mirar todo el fondo primero y luego la imagen central, no se pero me ayudaba a concentrarme o algo así. Pero mirando uno de los cuadros me pareció ver algo muy raro, le pedí a Stiles que me enviara una foto de ese cuadro en especifico y así lo hizo. Era Pierce, ¿Como era posible?, ese cuadro mínimo tiene sesenta años, eso no era posible, Marcus tiene cuarenta y dos. ¿Sera un ser sobrenatural?, ¿Un vampiro o algo así?. Si de algo estaba segura era que soy un puto imán de cosas sobrenaturales.
Deje de lado lo de Pierce para concentrarme en lo que pasaba en la sala de conferencia. Podía ver las miradas de Marcus y Lucifer concentradas en un hombre de compleción pequeña, cabello castaño largo un poco mas abajo de los hombros, y con una barba muy desalineada, dos oficiales lo metieron en la sala de interrogatorio. Un par de minutos después Lucifer entro a la sala de interrogación.
Vi a Pierce meterse en su oficina y no lo resistí, quería ver que pasaba ahí dentro. Así que apresure el paso y me metí en la sala que usa para espiar la sala de interrogatorio. Y ahí estaban ambos hombres sentados hablando sobre el "Hombre del pecado".
-¿Quien diablos es "El hombre del pecado"?- le replico el hombre a Lucifer-
Este sonrió.
-Bien. Juguemos un jueguito, ¿Si?- lo animo ladeando su cabeza- Mírame- le ordeno- Dime...¿Porque deseaste la muerte de Sam?- le pregunto parándose de su asiento y acercando a el con una mirada intimidante-
¿Quien es Sam?, me preguntaba.
-No quería que mi novia siguiera acostándose con el- le respondió el hombre-
Lucifer se sentó en el borde la mesa, y sus ojos se abrieron a tope.
-¿Y...?-
-Y eso es todo. Me enoje mucho. Lo mate al estilo medieval para enviar un mensaje. Nadie toca a mi chica-
La cara de Lucifer mostraba enojo y frustración.
-¿Que hay del "Hombre del pecado"? -
-Viejo, no tengo idea de lo que dices-
-Debes saberlo. Vamos, Alonso, ¿Que hay del "Hombre del pecado"?- lo presiono-
-No se-
-¡Debes saberlo!-
Exclamo Lucifer furioso, agarrando la silla en la que estaba Alonso sentado y arrojándola contra la pared. Tenia que intervenir, normalmente dejaría que continuara, y en mi caso le daría algunos golpes pero por la cara de Lucifer, esto no iba a terminar bien para nadie. Salí lo mas rápido que pude y corrí hace la sala de interrogatorio, llegue junto a tiempo, Alonso temblaba como una gelatina mientras repetía
-Es suficiente- lo mire a los ojos- El no sabe nada-
Su rostro cambio por completo a verme, parecía mas calmado.
-Le creo-
Tardo varios minutos en hablar.
-Bien, ahora vamos, salgamos-
Lo guie hasta salir de la sala. Le hice una seña a los oficiales para que se llevaran al detenido a su celda.
-Creí que ibas a golpearlo-
-No soy un animal- comento dándose la vuelta para verme-
-Pues no era lo que parecía- lo cuestione-
Su mirada seguía fija en mis ojos.
-¿Que?, ¿Que tengo?- le pregunte tocándome la cara-
El solo negó y se dio la vuelta para irse, dejándome sola. Sola y confundida.
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-Estaba diciendo la verdad. Es decir, puede ser que el hombre del pecado manipulara a Alonso sin que el se diera cuenta-
Linda observo a Lucifer, siguiendo cada movimiento que hacia.
-O quizás es un lunático que pensó que empalar a un amante rival era el modo de recuperar el corazón de su chica-
La mujer seguía observando, apretando sus manos.
-Eso esta un poco pasado de moda- finalizo con sus manos en los bolsillos de su pantalón-
Linda tarde varios minutos en encontrar las palabras justas para expresar de lo que en realidad quería hablar con Lucifer.
-Lucifer, quiero hablar de tus alas-
-Diablos, ¿Volvieron a salir...?- comento mirándose la espalda-
-Así que te volvieron a crecer-
-Si, esta mañana-
Hablo mientras caminaba hacia el sofa.
-Son muy escurridizas- se sentó-
-No puedes seguir haciéndote esto-
-Estoy de acuerdo-
Se sirvió un poco de agua.
-¿En serio?-
-Si, es agotador. Y muy sucio-
Linda respiro profundo.
-Necesito otra solución. Tal vez contrate a alguien que lo haga-
-O tal vez tu solución sea aceptar que, por ahora, volviste a tener alas-
-¿Que?, ¿Y dejar que gane papa?- arremetió enojado- O quien diablos sea. No lo creo-
-Es fácil dejar que los factores externos nos definan. En especial, si son traumáticos. Pero solo si dejamos que lo hagan-
Lucifer se quedo en silencio y pensando en las palabras que recién acababa de decirle la doctora.
-Todos tenemos algo que nos avergüenza-
-¿Disculpa?-
La doctora parecía confundida y algo sorprendida por el comentario del hombre.
-Es algo que me dijo una mujer hace muchos años mientras la golpearla en la cara-
Linda trato de hablar pero Lucifer se adelanto.
-No es la idea, sino la ejecución. Se trata de como uso las alas-
-Eso es muy sabio-
-Si. Las guardare y fingiré que no existen-
-No tan bueno-
-Otra persona hace favores, ¿A quien le importa?. Soy el maldito Lucifer Morningstar. Hago favores mejor que nadie. Entre otras cosas, claro-
La mujer sonrió tratando de buscar las palabras precisas para decir pero nada salió de boca.
-O al menos, así era. Y pienso que quizás- se levanto del asiento y camino hacia la puerta- Es momento de volver a ruedo- abrió la puerta con intención de irse pero la voz de la doctora lo detuvo-
-¿Y que hay sobre tu hija?, ¿También la vas a ignorar?- se apresuro a decir la mujer-
-Doctora, no debería juntarse tanto con mi hermano, ya se le están pegando sus malos chistes- se burlo-
-Lucifer, ¿No crees que exista la mínima posibilidad que ella fuera tu hija?, Haz dormido con cientos de mujeres- insistió-
-Como le dije a mi entrometido hermano doctora, lo ángeles no pueden procrear con humanos, por lo tanto, yo no tengo hijos-
-Ella fue quien se deshizo de las alas que dejaste en el armario-
-Prender fuego un par de alas no es tan difícil, doctora-
-Ni siquiera las toco, solo estiro su mano y las alas comenzaron a desaparecer, fue impresionante-
Linda parecía aun mas asombrada que ayer.
-Si hubiera un nefelina entre nosotros, lo sabríamos. Y créame no de mi parte-
Finalizo Lucifer saliendo del consultorio, lo que no le dijo a la doctora, es que empezaba a creer que Amenadiel tenia razón y esa chica era su hija. Anoche, cuando la miro a los ojos pudo ver todo lo que su hermano le había contado, la visión que había tenido, el también la tuvo. La vio nacer, crecer, sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer diente caído, la vio herida, la vio llorando y sufriendo, sintiendo el mismo el dolor que ella sintió, no podía entender como era posible, tenia que averiguar quien era esa chica. Tenia que saber. Tenia que saber si era su hija.
Pero antes debía encargarse de sus alas. Cuando regreso al pent-house una fila larga de personas esperaban por el. El primero en la fila era un joven con una guitarra en su espalda.
-Hola- bebió un poco de su wisky le pregunto- Dime...¿Que es lo que verdaderamente deseas?-.
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Llevaba un mes investigando al "Hombre del pecado", cada pista, cada nombre, cada maldita dirección en esa carpeta estaba mal. Pero había algo con lo que nadie contaba, nadie en este mundo tiene un Stiles y yo si. Le dije a Pierce que iría dos días a investigar una pista y ayudar en un caso del FBI en el que trabajaba un amigo, me dijo que me tomara los días que sean necesarios, bien por mi, mal por el. En ese dichoso bar al que Stiles me llevo me encontré con una chica que me conto una peculiar historia amor fallido, o así era hasta que su abuela se caso con otro hombre. El punto es que tenia razón y el tipo del cuadro si era Pierce solo que usaba otro nombre. Después de eso comencé a buscar por los lugares mas recónditos del planeta hasta que lo encontré, la única persona que había visto al "Hombre del pecado" y había vivido para contarlo. Le tome varias fotografías al cuadro en la pared y al álbum de fotos de casamiento de la abuela de la cantinera. Ese hijo de puta era mío.
Era mi primer día desde que habido vuelto del pequeño viaje, si tuve un caso del FBI, una mujer de unos cincuenta años secuestro a varios niños y los mantuvo retenidos por mas de tres semanas hasta que pudimos dar con ellos. Por suerte todos los niños estaban bien y habían vuelto a salvo a casa.
-¿Frustrada?-
Levante mi cabeza de la mesa para ver con claridad Pierce.
-Teniente- me limite a saludar-
Apoyo sus manos en la mesa y se inclino hacia adelante.
-¿Algo sobre el hombre del pecado?-
Sonó casi como si lo susurrar, estoy segura de no quiere que nadie se involucre en esto, o haga preguntas, y por eso, me refiero a Lucifer. Había estado casi pegado a mi hasta que me fui a ayudar al FBI, parecía un perro faldero.
Tome mi celular busque el cuadro en mis imágenes.
-Tarde un poco en atar cabos sueltos pero debo admitir que si no quieres que nadie te encuentre, no deberías dejar que tomen fotos en bares, suelen colgar cuadros con esas fotos, ¿Lo sabia teniente?-
Vi su rostro ponerse pálido y acercarse un poco mas a mi.
-Pero sabe que es lo mejor, descubrir el verdadero nombre del infeliz al que le voy a romper cada maldito hueso del cuerpo- sonreí con malicia- ¿No cree que deberíamos hablar en privado, Señor C?-
-Esta noche, en tu casa- soltó sin una pizca de emoción en su boca-
-Si te pasas de listo toda esa información se va a hacer publica con una recompensa muy, muy grande por tu cabeza- lo amenace-
El no dijo mas nada y se dio la vuelta para caminar hasta su oficina. Necesitaba aire o iba a matar a alguien. Salí afuera de la comisaria a respirar un poco de aire. Un rato mas tarde cuando volví a entrar, Ella se encontraba en la sala de conferencia haciendo unos movimientos sexuales muy raros, cada vez entiendo menos a esa chica, y miren que conozco gente muy rara.
-¿Porque Ella esta haciendo eso?- pregunte apoyadme en la ventana-
-No tengo idea- me respondió Dan-
Después de unas semanas, Dan no me caia tan mal, si, sus chistes son un asco pero no tan malos como los de Lucifer.
-¿Por que Pierce es tan imbécil conmigo?- se quejo Chloe dándose la vuelta para vernos-
-¿A quien le importa?, Es así con todos-
-Conmigo no- objete-
En realidad después de que lo mate no volverán a preocuparse por el.
-¿No es posible que nunca te halla tratado mal?- me cuestiono Dan-
-Mmm no, es bastante amable conmigo -
Hasta hace un rato, lo era.
-Tienes suerte, yo siento que recibo mas imbecilidad de su parte- replico la rubia- Se que los jefes de mayor nivel lo consideran una estrella de rock, pero si tiene un problema conmigo lo descubriré, lo arreglare y no quiero que afecte mi carrera-
- No creo que tu seas el problema- la alenté-
-Tiene razón, tu no eres el problema-
Me gire un poco para ver hacia donde iba la mirada de Dan.
-Lucifer- lo llamo la rubia-
El estaba sirviendo...¿wisky?, en dos tazas, de lo mas normal. Cuando Chloe lo llamo nos miro y camino hacia nosotros con una sonrisa.
-Parece que a alguien le vendría bien un cappuccino- le ofreció una taza a la chica- ¿O un café con leche?-
-Preferiría que nos ayudaras a encontrar a Tyson Chase. Has estado desconcentrado en este caso- le recrimino-
-Olvide lo mucho que dependes de mi en estos días- le replico el- Permítanme asesorarlos. Atrapar a este pequeño degenerado es bastante simple, Tyson ha retomado el pecado del pasado. ¿Sabes por que?. Porque la gente no cambia-
Antes de que el pudiera beber lo que estaba en la taza se la arrebate de la mano, me la tome sin pensarlo, estaba algo fuerte pero rico.
-Estas en horario de trabajo, no puedes beber- le dije antes de devolverle la taza y quitarle la otra para bebérmela también- Lo necesitaba, gracias por eso-
-¿Que no dijiste que estábamos en horario de trabajo?- me cuestiono Dan-
-Si, pero no para mi, yo ya termine por hoy-
Me despedí y salí lo mas rápido que pude ahí, necesitaba despejarme. Necesitaba dormir, estos días estuve teniendo unos sueños muy raros por culpa del estúpido de Pierce. Me estresaba la idea de que el sea el "Hombre del pecado", además mis negocios iban en aumento y lidiar con la mafia italiana no era nada fácil. Necesitaba el paradero de Monroe, quería encontrarla de una vez, o nadie iba a estar a salvo.
Me había quedado dormida cuando casi a media noche recibí una llamada por parte de Dan, Pierce había recibido un disparo y estaba siendo trasladado al hospital. Me dijo que no me molestara en ir a verlo porque recién nos lo dejarían verlo mañana.
Que justo que le dispararas cuando iba a venir a hablar conmigo, ese infeliz maldito. Si la bala no te mata yo lo voy a hacer.
Me desperté agitada y completamente bañada en sudor, eran cerca de las cuatro de la mañana. Me di una ducha rápida y una necesidad de ir al muelle me invadió, fue tan fuerte que me hizo estremecer de una manera que solo el rugido de mi hermano podía hacer, se sentía como si algo me jalara hacia allí.
Una hora después me encontraba en el muelle, cuando escuche gritos y madera rompiéndose.
Prácticamente corrí inconscientemente para ver de que se trataba tanto griterío.
Lucifer se encontraba encima de un hombre, golpeando, y unos segundos después aparece Amenadiel. Algo me decía que debía intervenir.
Mientras mas me acercaba, mas rápido latía mi corazón, y con mas claridad podía escuchar lo que decían.
-¡Lo mataras!- le grito Amenadiel a su hermano-
Este lo ignoro mientras seguía estrangulando al tipo.
-¿Y que?, Una ves malvado siempre malvado, ¿No?-
¿Que estupidez estaba diciendo?, ¿Cree que eso es un justificativo para matar?.
-No, Lucy. No eres malvado. Eres el diablo, castigas la maldad, esas fueron tus palabras-
Lucifer pareció reaccionar pero aun no saltaba al hombre. Unos minutos despues lo soltó, de forma lenta.
¿Le dijo "El diablo"?. ¿No que era un ángel?.
-Tu si que eres idiota, completito hasta el núcleo, ¿Verdad?- le pregunte algo molesta-
¿Porque me molestaba?, no tenia porque meterme en esto.
-¿Como....como nos encontraste?- me pregunto Amenadiel sorprendido-
-Solo sentí que tenia que venir al muelle, pero eso no importa, ¿Eres idiota?-
Pase por detrás de Amenadiel para ponerme frente a Lucifer.
-Podría haber tenido un arma, ¿También quieres que te disparen?-
El tipo intento levantarse y lo patee haciendo que volviera a quedar en la misma posición en la que estaba al principio.
-Muévete y seré yo quien te mate- lo amenace, también me gire un poco para ver a Amenadiel- Llama a la policía, este idiota pagara por lo que hizo pero lo hará como se debe. En prisión-
-¿Y como sabes que es lo que hizo?- me cuestiono Lucifer-
-¿Cree que no se quien es?, Chloe tenia una foto de el en su escritorio y por lo enojado que estas deduzco que es el tipo que les disparo a ella y a Pierce, ¿Me equivoco?- le pregunte, pero no me respondió-
En lo que Amenadiel llamaba a la policía, busque una soga para atarlo, varios minutos después encontré una, después de atarlo, nos quedamos esperando a que llegaran los oficiales. Diez minutos mas tarde llegaron y se llevaron al tipo.
-Bueno, ahora si, creo que los tres tenemos que hablar, ¿No les parece?-
Lucifer solo me observaba, ni un solo sonido salió de boca en hasta llegar a su pent-house.
Durante el viaje se calmo un poco, se veían tenso pero estaba mas calmado.
-Mi ángel de la guarda- le dijo a Amenadiel- Creo que merece una celebración. Que suerte que apareciste justo a tiempo- tomo una botella de wisky y tres vasos- ¿Como me hallaste?.
-El servicio de localización de una de tus aplicaciones de citas-
-¿Enserio una app de citas?, Que ángel mas raro-
-Concuerdo-
Sirvió wisky en los vasos y me paso el primero, y después uno para su hermano.
-Aunque quizá que yo apareciera...que nosotros apareciéramos, no tuvo que ver con la suerte, Lucy-
-Lo mío no fue suerte- comente antes de beberme todo el contenido del vaso- Últimamente me pasan este tipo de cosas, antes no eran tan frecuentes pero desde que lo conozco a el- señale a Lucifer- Me pasan muy seguido, y solo llevo medio mes en este lugar-
-Quizás padre quiere decirnos algo-
-¿Padre?-
-Nuestro padre todopoderoso- me aclaro Lucifer- Aun que le das demasiado crédito hermano- soltó una risa burlona-
-¿Que es tan gracioso?-
-Nada. Solo que tuviste que ponerte en mis zapatos para probarme que tenia razón-
Pelea de hermanos, no quería estar metida en eso.
-¿Con respecto a que?-
-Que no he cambiado. Con alas o sin alas, sin poder mostrar mi verdadero rostro. No importa-
¿Verdadero rostro?, ¿Esa no era su cara?. Esto de que no saber toda la puta historia completa me estaba volviendo loca.
-Soy exactamente quien siempre he sido...-
-¿Un tipo raro que resuelve crímenes con la policía de los ángeles?- le pregunte-
-Un castigador- me miro, para luego mirar de nuevo a su hermano- Y te agradezco que me recordaras eso-
-Eres muy amable-
¿Amenadiel no conoce la ironía?.
-Pero creo que no intentabas castigar al humano hoy-
-¿A quien mas querría castigar?-
-A ti mismo- hable sin pensarlo- Por no estar anoche con tu compañera cuando recibió esos disparos-
-Que ridículo- se defendió-
-Vas a mirarme y decirme, ¿Que ella no te importa?-
Soltó una leve risa burlona y camino hacia el centro de la sala.
-Amenadiel dijo que eres "El diablo" , bueno por lo que se, eres un muy mal diablo, porque el diablo del cual he oído, no le importaría en lo mas mínimo las personas, pero tu- camine detrás de el- Eres una buena persona, y eso es algo bueno, ¿No crees?-
Una semana después de llegar me di cuenta que Lucifer no era "El hombre del pecado", así que podría estar tranquila a su alrededor, aunque si quería pegarle por sus chistes estúpidos.
Se giro y fijo su mirada en mi, quito su chaqueta y se sentó en el asiento frente al piano.
-Al menos para mi, no te veo como una mala persona- le sonreí- Créeme he conocido muchas malas personas en mi vida, Lucifer y tu no eres una de ellas- le hable con honestidad-
Su mirada cambio pero no supe descifrar que tipo de emoción mostraba. Unos segundos después aparto su vista de mi y la dirigió hacia su hermano.
-Ella tiene razón, es muy bueno. Porque al fin descubrí como eres mi prueba. Padre quiere que... que este a tu lado. Que te proteja. Ahora que estas evolucionado-
No es por ser mala, pero Amenadiel me da lastima, no es bueno depender de los demás, y no creo que así recupere sus alas. Por la cara de su hermano sabia que iba a contestarle algo malo y no quería estar ahí para escucharlos pelear pero necesitaba hacerle algunas preguntas a Lucifer, así con mucho cuidado camine al balcón a esperar a que ellos terminen de hablar.
Aun que no quería termine escuchando todo lo que dijeron. Ahora definitivamente siento mas lastima por Lucifer que por Amenadiel.
Salí del balcón justo cuando Lucifer arrojo el vaso que tenia en la mano contra una repisa de cristal y madera. Me miro a través del espejo roto.
-Vete- me ordeno-
-No-
Me acerque a el y lo abrace, su cuerpo se tenso pero aun así no dijo nada, sus brazos me rodearon por los hombros, y nos quedamos así un par de minutos. No se quien necesitaba mas este abrazo, el o yo. Honestamente era la primera vez que abrazaba a alguien que no fuera de mi familia o de mi circulo de amigos muy cercanos.
Al separarnos un poco mire hacia arriba buscando sus ojos.
-¿Porque Amenadiel piensa que soy tu hija?- le pregunte sin vueltas-
-No...lo se-
Sus ojos estaban vidriosos, por alguna razón si el llora, yo también iba a llorar.
-¿Es eso posible?-
-No-
No le escuchaba muy convencido.
-Si tuvieras un hijo, ¿Lo sabrías?-
-Podría sentirlo-
-¿Como un radar de ángeles?-
-Si-
Me separe por completo de el. Ahora era yo quien sentía los ojos vidriosos.
-Es bueno saberlo, en el remoto caso de que seas mi padre biológico, es bueno saber que no sabias de mi- le sonreí con tristeza-
-¿Tu madre...?- trato de preguntarme pero se callo-
-Si sigue viva o si algún día la encuentro me gustaría preguntarle porque me abandono a horas de nacida, en una casa abandonada en pleno invierno- respire hondo tratando de calmarme y no ponerme a llorar- No seas tan duro con Amenadiel, recuerda que al igual que tu, esta solo, sin alas, y sin manera de regresar a casa-
Camine hasta la barra y me serví otro trago.
-Sabes vine a este lugar, lo digo por la comisaria, a trabajar para investigarte-
-¿A mi?- pregunto incrédulo-
-Había rumores de que eras "El hombre del pecado" y vine con intención de matarte. Veras hace algunos años, este idiota del pecado le vendió armas a un anciano muy loco, y este las repartió por todo el pueblo en donde vivía, muchos adolecentes, niños y personas adultas salieron heridas, mi familia y amigos salieron heridos-
-¿Por eso querías encontrarlo?-
-Si, quería matarlo. Quiero matarlo- le aclare- Pero te investigue y resulta que solo eres lo que dices ser, así que me disculpo por sospechar de ti. Y como ya termine lo que vine a hacer, mañana mismo voy a renunciar para poder volver a Washington, al menos por un tiempo antes de volver a Beacon Hills- le informe-
-No puedes irte-
-Ya termine lo que vine a hacer, no hay razón para quedarme-
Termine de tomar mi trago y me encamine hacia el elevador.
-Puedo ayudarte a encontrar al "El hombre del pecado"- se apresuro a decir antes de que me suba al elevador-
-Ya lo encontré-
-¿Quien es?-
El me miro expectante y ansioso por saber.
-Caín- le dije mientras se cerraban las puertas-.





