Capítulo 2
¿Quién podía ser tan malo? ¿Quién podría ser tan insensible y decirte que pagó por ti, como si fueras un objeto? El señor Volkova, él puede.
Viajar con él señor Volkova, fue más incómodo de lo que pensé. Realmente lo odiaba, aun cuando toda la gente lo miraban sorprendidos por su belleza al cargar gasolina para él auto, pero para mí era solo un dolor de cabeza.
Antes de volver al auto, compre algunas golosinas para distraerme de él mal humor de aquel hombre. Yo misma no puedo creer que estemos en medio de la nada, enfrente de una tienda que aún tiene una rocola y algunas bebidas descontinuadas hace más de diez años. Ruedo los ojos, al pensar que aquel hombre extraño tal vez puede importarme como carne fresca a cualquier lugar del mundo. No podía negar que tenía miedo de encontrarme con un asesino, como en las películas.
Antes de conocer a Demian, yo vivía en Bibury que es un pueblo y parroquia civil en Gloucestershire, que está muy cerca del río Coln y a 13–– kilómetros lejos de Londres. Sin duda vivía en la nada y sabía que cualquier lugar sería muy grande para mí.
Salí de la tienda con gomas de mascar en forma de bola muy viejas, mientras el hombre rico y guapo, me espera en su auto lujoso. Guardo los centavos que me sobran en el bolsillo izquierdo de mi pantalón y empiezo a masticar la goma tan dura.
Abro una de las puertas traseras del auto y me subo, ya que no quiero estar al lado de él. Al entrar, él me mira por el retrovisor mientras empiezo a mascar la goma de color rosa.
––¿Estás lista? ––Me pregunta aun cuando era obvio que no estaba lista.
––No lo creo. ––Saqué de mi boca la goma mascar y la pegué en el bello techo de su auto.
––Qué linda. ––Suspiro molesto, para luego arrancar el auto. –– ¡Actúas como una estúpida niña! –– Me grita mientras yo intento ignorarlo. ––Lo único que causaras, es que yo te haga las cosas más difíciles. ––Yo solo intento quedarme callada, aun cuando mi cuerpo hervía del coraje. Quería contestarle con malas palabras, quería ahorcarlo con mis propias manos hasta que dejara de hablar, pero era un hombre tan bello y perfecto, que de inmediato pienso en no hacerle daño alguno.
Después de las enormes amenazas de aquel hombre, lo único que pude hacer para mantener mi mente ocupada, era ver la lluvia caer. No sabía a dónde íbamos, mientras que mi mente se llena de pensamientos algo confusos.
Las horas pasaron y ya era algo tarde. Mi cansancio era grande, no sé si era por el enojo o las continuas pelas que tenía en mi mente, pero ya estaba agotada de todo esto. Intenté cerrar mis ojos después de aguantarme el sueño por mucho tiempo, pero unas luces deslumbraron mi cara e hicieron que despertara de mi trance. No me había dado cuenta, pero estábamos en Londres.
Las luces y los letreros hacían de este lugar más hermoso de lo que pensé que sería. Podía ver el Big Ben y también el palacio de Buckingham mientras el conducía, también pasamos por el gran puente de Londres, pero todo se arruinó cuando escuché de nuevo su voz.
––Viviremos cerca de todo esto. ––Me comenta con algo de optimismo mientras yo guardó silencio. Odiaba tanto su voz, Demian realmente me hacía enojar.
Así que me recosté en el asiento y decidí cerrar los ojos, pero cuando intenté dormir, el carro se detuvo. Levante levemente mi cabeza y vi a Demian saliendo del auto, mientras mi mirada se fija en una enorme torre de cristales brillantes. Yo no sé si estoy dormida o despierta, ya que parecía estar en un sueño en donde todo es brillante y hermoso.
Un hombre de tez blanca totalmente desconocido de repente aparece enfrente de mi ventana. Él me abre la puerta y yo salgo mirando a mí alrededor. Lo que puedo notar es que la ciudad es tan bella y llena de luces.
––¿Vives aquí? ––Pregunté viendo la imponente torre brillante, que estaba enfrente de nosotros.
––Soy dueño de la torre Volkova. ––Me responde con mis maletas en sus manos, mientras yo miro hacia el cielo y puedo ver su apellido en la torre.
––No, no lo hacemos. ––Recalque enojada mientras intento no atragantarme con mi saliva. –– Tú vives aquí y me obligas a vivir contigo. ––Le respondí de mal modo mientras que intentaba ser dura con él.
Demian por otra parte, me mira muy enojado, ya que el hombre de tez blanca, que me abrió la puerta hace algunos segundos, nos está viendo. ¿Lo hago quedar mal enfrente de sus empleados?
––Mejor porque no te callas y entras. ––Me ordenó mientras me mira con furia.
Así que con la ayuda del hombre de traje negro que parecía ser el chofer, entró a la recepción de la torre. Al ver los sillones tapizados de cuero, el logo del apellido de Demian y todos los lujos del lugar, me di cuenta que ya no estábamos más en Bibury. El lugar por dentro era aún más hermoso y caro que su exterior. El aire se me es robado al ver tanta opulencia.
––Buenas noches, señor Volkova. ––Nos saluda una mujer de traje azul con medias negras. –– Buenas noches, señorita.––Ahora me saluda con una sonrisa, mientras yo no sé qué está pasando.
Él hombre rico no contesta los saludos, a pesar de que es su personal. Él va directo al ascensor, donde nos subimos junto a su chofer.
Yo me siento tan incómoda, al esperar llegar al piso en donde está el hogar de este idiota, mientras él me mira sin parpadear por los espejos del ascensor. Yo no sé qué hacer, ya que su mirada es tan penetrante, que me hace sudar.
Al llegar al piso doce, él hombre de tez blanca nos deja pasar primero a nosotros mientras detiene las puertas del ascensor con su cuerpo ancho. En el pasillo no había nada más que una puerta de color plateado, con un tipo de aparato con números.
Él hombre que nos acompañas nos abre la puerta, después de apretar algunos botones con rapidez. La puerta está abierta y puedo entrar a su departamento, qué es más grande de lo que parece.
––Son muy pocas cosas. ––Me dice Volkova, dejando mis maletas a un lado de un sillón. Yo no puedo respirar al ver tantas cosas en un lugar tan sofisticado. ¿Debería sacar mi juego de tazas de porcelana y jugar al té con él?
––En cambio del señor Volkova, yo estaba en bancarrota. ––Respondí mientras puedo ver que tiene una piscina dentro de su departamento. ¡Los millonarios gastan tanto dinero en cosas estúpidas! ¿Tiene un león quizás?
––Esperaba a una mujer más vanidosa. ––Me comenta mientras me mira tan curioso, como si fuera un animal de Discovery Channel.
––Pero esto es lo que tienes. ––Respondí de mala gana, mientras intento no mostrar mi sorpresa al ver una escultura del David, en medio del lugar.
––Puedo hacerte vanidosa. ––Comentó mientras suspira mirándome como un semental.
––No lo harás. ––Le respondí enojada mientras intento no caer en sus encantos de hombre guapo y rico. –– ¿Usted solo piensa en cambiarme? ––Resople enojada dejando caer mi mochila hecha de jeans viejos al suelo.
––Lo lamento. ––Se disculpó mientras se mofa de mi honestidad. ––Estoy acostumbrado a hacer las cosas a mi manera. ––Dijo aventando su saco al sillón e ignorado mis palabras. –– Mañana te irás de compras. ––Termino de decir con su voz de mando.
––¿Qué? ––Pregunté enojada al ver que no escuchara mis reclamos. ¿Acaso solo oye sonidos de gallinas cuando hablo?
¿Él piensa cambiarme? ––Me pregunté una vez más a mí misma, mientras lo miró con rabia.
––Sí, haré que todas mis secretarias y todo mi personal vayan contigo de compras. ––Responde con su manera tan presumida, al decir que tiene tantas secretarias. ––Tal vez puedan encontrar algo apropiado, para la esposa de él hombre más rico de la ciudad. ––Dijo como si fuera más que importante, mientras que yo soy solo una mancha de estiércol entre los diamantes. ––Supongo que tendrás que cambiar por mi granjera. ––Comenta con una media sonrisa mientras se está sirviendo un trago de whisky, para después sentarse en su sillón de piel café.
––¿Qué no escuchaste nada de lo que dije? ––Le pregunté colmada, mientras intentaba mantener mis puños en mí. No quería ser la granjera que le rompiera su cara perfecta.
––No, solo escuche un ruido molesto en mis oídos, mientras hablabas. ––Él ahora se hace el gracioso conmigo.
––No iré de compras, mejor ponlos a trabajar en la empresa de mis padres. ––Exclame enfadada. ––Fue eso lo que les prometiste a mis padres por su querida hija, ¿no? ––Pregunte molesta.
––¡Eso no es de tu interés, mocosa insolente! ––Gritó peligrosamente, mientras se sirve otro trago de whisky. ––Mejor vete a dormir. ––Dijo con la quijada endurecida. ––Tu cuarto está en el tercer piso, la segunda puerta.––Se veía bastante cansado de pelear conmigo, pero para ser sincera, yo no quería parar, mi boca parecía un arma llena de veneno.
––¿Y tú te ahogaras de borracho hoy? ––El joven Volkova no se veía más viejo que yo, puesto que su apariencia es tan joven y fresca, pero no puedo evitar lucir como su madre, mientras le hablo con toda la seguridad del mundo.
Él solo mofó molesto, mientras parece sorprendido por mi gran boca. ––No es de tu interés. –– Dijo con frialdad, mientras se desacomoda su corbata con desdén, luciendo tan provocativo ante mis ojos, pero no lo suficiente para tentarme, así que decidí guardar silencio.
Después de esa discusión con el señor Volkova, subí al tercer piso, en donde estaban las habitaciones. No podía entender porque un departamento que parecía pequeño desde afuera, fuera tan grande por dentro, pero trato de hacerme entender que los ricos son así. Solo compran cosas para llenar el vacío que hay dentro de sus seres. ¿Madre me escuchas?
Al llegar al tercer piso, noté que había cinco puertas de madera fina. El señor Volkova me dijo que mi habitación se localizaba en la segunda puerta, pero mi curiosidad de saber más sobre el hombre me gano. Así que abrí la primera puerta. Mientras está se va abriendo, empiezo a tener mucho frío, incluso se podía ver una clase de humo en el aire, era como un congelador. Prendí la luz del cuarto y me encontré con un lugar lleno de pinturas que se guardaban en cajas de cristales, para que nadie las tocará. De inmediato cierro la puerta algo sorprendida, aun pensando que es demasiado extraño, pero creo que solo es un hobby de niños ricos.
Quizás me pueda asesinar y guardarme ahí, para venderme por kilo en el extranjero. Así que algo preocupada, me dispuse a tomar la siguiente habitación, mientras un escalofrío pasaba por mi cuerpo.
Al abrir la siguiente puerta, me di cuenta que esa sería mi habitación. El lugar era grande y lujoso, con una cama King size de madera, mientras que el color de las sábanas eran de color menta. Al lado de la cama había un pequeño buró de perlas blancas, mientras que también había un tocador de madera con una pequeña silla enfrente. El tapiz de las paredes era de color rosado claro, mientras que las ventanas estaban adornadas con grandes cortinas rosadas y un candelabro de diamantes en el techo.
El lugar era precioso así que sale de mí una gran sonrisa, mientras que al mismo tiempo me siento algo asustada. Cuando entro al baño, me doy cuenta que era más grande que mi vieja habitación. La bañera era en forma concha y estaba en medio del lugar, lo único malo que le encontré a este baño. es que tenía puertas de vidrio y todo se veía cuando uno tomaba una ducha. En mi mente solo pasaba: ¿Y si ese depravado entraba? Todo iba en su contra, tenía mucho miedo de saber qué es lo que me deparaba en el futuro con alguien qué es tan diferente a mí.
Cerré la puerta principal con seguro y después me senté en esa enorme cama, completamente vacía de ilusiones y deseos de vivir. Después me recosté en esa cama que se sentía extraña, llorando hasta que me quedé sin lágrimas y sin fuerzas.
Me dolía el corazón, estaba tan herida qué mí mismo cansancio me hace caer rendida.
*A la mañana siguiente.
Cuando desperté por la mañana, esperaba que todo fuera un mal sueño de mi creativa cabeza, pero no era así. Yo estaba en medio de la cama con la misma ropa de ayer y con una jaqueca del tamaño del mundo. Yo misma aún me siento una desconocida en esta nueva casa, así que no dudó en mirar cada centímetro de la habitación, que pareciera ser de una princesa. Intento familiarizarme con todo, pero es demasiado absurdo, que lo único que sale de mi boca es un gran suspiro.
Pero antes de gritar como una loca y despeinarme por estar lejos de mi hogar, la puerta se empezó a abrir, así que tuve que hacerme la dormida. No quería hablar con Demian, ni tampoco ver su agradable cuerpo enfrente de mi descuidada apariencia en las mañanas.
Escuche como unos pasos caminaban hacía la cama y eso me ponía más nerviosa. Después empecé a sentir golpecitos en mi cuerpo, así que tuve que abrir los ojos. Gracias a dios no era Demian, sino una señora de edad avanzada, que llevaba un traje de sirvienta tan antiguo como sus dientes.
––Buenos días, señorita Alice. ––Me dice con mucho respeto, mientras sus ojos lucen tan serenos.
––Buenos días, ¿conoce mi nombre? ––Pregunté sentándome en la cama, mientras ella abría mis maletas y guarda mis pertenencias en un armario.
––Sí, el joven Volkova nos ha dicho su nombre, sé qué será pronto la señora Volkova. ––Yo misma no estoy contenta de llevar ese apellido muy pronto, así que paso mis manos por mi cara algo fastidiada.
––Ni lo menciones. ––Le dije asqueada, mientras intento despertarme aún de un sueño loco, pero pareciera que solo estoy fantaseando que esto sea un sueño, pero claramente no era uno.
––El joven Volkova es un buen hombre. ––Me comenta como si lo conociera bien. ––No lo juzgue, se lo pido señorita Alice.
––¿Acaso usted sabe lo que me ha hecho? ––Pregunté mientras ella asiente con la cabeza. –– ¿Usted cree que está bien? ––Ella niega con la cabeza, mientras yo la miro amenazadoramente. –– ¿Y usted me está pidiendo que no lo juzgue? ¿Qué hay de mis sentimientos? ¿Acaso yo no cuento? ––Ella se sienta al lado de mí, mientras toma mi mano con fuerza.
––Sus sentimientos es lo más preciado que usted tiene, pero a veces un cambio está bien. Él joven Volkova no es malo, ni siquiera lo he visto dañar a alguien más, que no sea el mismo. ––Ella se escuchaba algo triste por eso, pero sin duda mi cabeza egoísta solo podía sentir lástima por mí misma.
––No es muy bueno conmigo que digamos. ––Dije mirando mis manos. –– ¿Cómo te llamas? ––Le pregunté un poco más amable mientras qué puedo notar que es dulce, al menos me da respuestas y no me intimida como lo hace el señor Volkova.
––Laura. ––Dijo con su voz tan clara como el agua.
––Laura. ––Ahora la miró con los ojos bien abiertos. ––No quiero estar con él. ––Me sentía asustada.
––Señorita Alice, usted verá que el señor Volkova es una de las personas más buenas en el mundo, pero al mismo tiempo es incomprendido. ––Parecía conocerlo bien. ––Yo lo cuide desde que era pequeño, sufrió demasiado, porque siempre lo presionaban para que heredará la empresa de su padre. ––Ella luce afligida, así que mira al suelo. ––Lo ha hecho mejor que su padre. ––Me dice orgullosa de él.
––Quisiera creerte, en serio. ––Parpadee cansada. ––Pero no puedo. ––Dije negando con mi cabeza y pensando que quizás podría entenderlo.
––Lo entenderás mi pequeña. ––Se levanta de la cama y sigue guardando mis zapatos. ––Y ahora ve a desayunar, el señor Volkova quiere verla abajo. ––Me mira un poco. ––Te ves demasiado delgada.––Me dijo abriéndome la puerta de madera fina.
––No quiero desayunar con él, lo haré cuando él se vaya. ––Le dije enredándome entre en las sábanas de seda.
––¡Por favor señorita Alice, baje! ––Dijo preocupada y algo asustada de que me negara a bajar. ¿Acaso Demian era un asesino serial? ¿Por qué le tiene tanto miedo? ––Él señor Volkova se enojará. ––Me pide con nerviosismo qué baje.
––Ese idiota quiere que todo se haga a su manera. ––No lo haría, no sería parte de su estricto control. ––Le diré al señor Volkova qué está cansada. ––Me dijo nerviosa, mientras trata de hacerme sentir más tranquila. Ella le tenía tanto miedo, así que supe de inmediato que ella lo estaba haciendo, porque quería ayudarme.
––Gracias. ––Le dije realmente agradecida, mientras deja la habitación.
Yo trataba de escuchar a Laura y también trate de creerle sobre Demian, pero a veces es tan difícil creer en algo, que no se puede ver a simple vista.
Quizás jamás lo entenderé.





