Esperen un momento las lágrimas no me permiten continuar, tengo que hacer uso de la poca fortaleza que queda en mi mallugado ser para no quebrarme cada vez que rememoro a mis amorosos padres solo puedo preguntarme ¿Aún estarán con vida? ¿Me estarán buscando? ¿Me extrañarán? ¿Se habrán dado por vencidos? ¿Pensaran que me fui con alguien por mi propia voluntad? Los extrañó tanto. Quiero volver a verlos y decírselos en persona o al menos que a pesar de que mi cuerpo no se encuentre en este plano puedan si quiera leer este escrito, tan cuál como el padre de la fuerte Ana y así tener todas las piezas del rompecabezas, además de no dejar que mi nombre sea olvidado.
Divago sé que lo hago, pero siento que cada día que pasa estoy un paso más cerca de la muerte y más lejos de mi libertad, pero no sé preocupen de salir a la luz está oda a la locura que sale de mi roto corazón pasara por varias ediciones que los harán comprender de una manera más lógica lo que mi confundida mente no puede expresar, el encierro enloquece.
Volviendo a mi relato allí me encontraba yo en lo que creía era la intimidad de mi cuarto rechazando mentalmente a ese ser cibernético, estaba convencida de que no tenía nada que aportar a mi agitada agenda. Caso contrario estaba otra persona que me agradaba mucho, me ponía muy nerviosa cuando nos topábamos en los pasillos de la casa de estudios, su cabello siempre revuelto, sus lentes siempre empañados, su sonrisa franca y delicados modales me hacían imaginar lo mucho que podía adornar mis días. Era lo contrario a el modelo de perfección de la época vivida, pero había tanto de humanidad en él, era lo que pocas personas son ahora un hombre bueno. Precisamente lo que necesitaba, quería y soñaba.
No éramos íntimos amigos, no compartíamos en mismo grupo, ni cursamos las mismas materias, pero estaba ansiosa de ingresar a su círculo cercano. Aunque deseaba hacerlo sutilmente. Supongo que tarde demasiado, nunca tenía las fuerzas para cruzar más de tres palabras, quizás eso sea de lo que más me arrepiento esa es la razón por la que estoy convencida de que no le habrá afectado en lo más mínimo mi desaparición y hasta familia tendrá a estas alturas.
De qué estoy hablando es mejor así no quiero que sufra, mientras menos personas mejor menos culpa para mis incompetentes planes de escape, debí ver más programas de supervivencia, practicar karate o alguna otra arte marcial, defensa personal, tener porte de armas algo, es increíble que aún no acepte mi condición quizás es bueno porque en el fondo considero que está estadía no será permanente
En este orden de ideas el hombre interesado por demás en mí no se conformó con los mensajes no respondidos jamás, que me enviaba hasta tres veces al día y que lejos de levantar sospechas o encender alarmas ignore sin más al igual que muchos detalles que ahora añoro. Cómo la luz del sol colándose por mi ventana y que en su momento me hacía rabiar ya que significaba el fin del descanso e inicio de una fuerte jornada, sentir dichos rayos en la piel hacían que está independientemente el protector solar que usará cambiará de tono es por ello de mi palidez actual. Como olvidar el canto de las aves hace años que no percibo nada. Ningún ruido ni perros ladrando, ni las risas de los transeúntes, ni los niños jugando, ni las cornetas de los carros,
Nada, acá no veo y escucho nada de lo que era mi cotidianidad en ese momento, contrario a ello hay solo un escaso bombillo en el techo que de cuando en vez se daña y es reemplazado por otro de la misma calidad, el sótano, este lugar fue adaptado a mi llegada sus paredes fueron fuertemente acorazadas para evitar escapes o posibles conversaciones con el exterior. El piso a prueba de túneles, y el techo inalcanzable para alguien de mi estatura, con respecto al mobiliario considero que hay personas sin techo con más posesiones que las que se me otorgaron. Solo hay escasos libros, que en momentos de lucidez leí y de dónde saque el material con el que expongo estás atemorizantes vivencias
Todos colocados en pilas en el suelo carentes de un lugar acorde, es injusto, tanto como mi estadía en este lugar. Adicional a los libros que pensó como única distracción posible para no poner en riesgo su plan. Hay una esterilla como esas en las que se hace yoga en las que aparte de tratar de dormir pasan cosas infames en las que solo puedo poner a volar mi alma para que está no sufra junto con el cuerpo, la dejo salir de esa prisión ver los árboles, las flores, las nubes ella camina por las calles disfrutando de su libertad y de los pequeños detalles intrínsecos en la existencia.
Percibo el ruido de los candados y cadenas al ser retirados para acceder a mi lugar de permanencia, escondo rápidamente mis escritos, parte importante de que sean encontrado en un futuro es que no sean vistos por él, dudo mucho pueda gustarle la proliferación de evidencias en su contra que respalde los casi inenarrables hechos que se suscitan a diario.
—Buenos días chaparrita —Dijo él, mientras bajaba por las escaleras llevando una bandeja con alimentos —Traje la comida de todo el día, estaré trabajando mucho y no deseo que pases hambre —Expresaba con una sonrisa mientras colocaba los platillos en el suelo cerca de la esterilla donde me hallaba sentada.
Mi silencio y una mirada de desagrado fueron las únicas respuestas obtenidas de su contradictorio actuar, por una parte, trataba de ser amable y amoroso, sin duda una careta de los demonios alojados en su interior. Esta acción de rebeldía según él, provoco a su escasa paciencia, levantando mi rostro fuertemente con una de sus manos para obligar un contacto visual.
—Te la vas a comer toda y te vas a portar bien hasta que yo llegue … ¿Verdad? —Grito con enojo mostrando su verdadera personalidad.
—Si —Alcance a responder sintiendo tanto terror que dificultaba el control de mis esfínteres, en sus ojos se podía observar claramente la maldad, el odio y la locura unidos en un coctel de desesperanza.
—No sé por qué tienes que comportarte de esa manera tan despectiva, lo único que he hecho es tratarte como una princesa desde que te conocí —Inicio un debate que solo era fidedigno en su trastornada psiquis.
Este era el circulo corrosivo de esta situación, el fingía comportase bien con mi persona, la cual claramente lo desprecia y no puede actuar pensando ningún aspecto positivo de su ser, me recuerda a los excelentes modales de Ted Bondi, al descubrirse todos sus crímenes. Hay acciones que manchan, corrompen y destruyen cualquier imagen o característica buena, que de seguro tenga, ninguna persona es completamente mala ni rotundamente buena, tenemos matices, sin embargo, cuando las negativas son las influyentes, no se visualiza nada más. Al volver de mis pensamientos en los que estuve sumergida unos segundos el continuaba con su monologo de insatisfacción y tristeza.
—Es frustrante intentar a diario ganarme tu amor y respeto… Nada de lo que hago te importa… Nada tiene valor para ti… En ocasiones siento que pierdo por completo mi tiempo… Pensé que esto sería más rápido, como en aquella famosa película… Que notarias mis verdaderos sentimientos y… —Detuvo tajante su exposición de motivos volviendo a mirarme.
Yo no cometí el mismo error de minutos antes, estaba viéndolo fijamente pensando en algo más agradable para que no notase mi creciente odio, al darse cuenta que en teoría estaba atenta a su discurso continuo con el mismo.
—No todo está perdido… Lo siento… Es más, tengo la certeza de que en el fondo me amas, pero eres una mujer difícil de conquistar solo necesito tiempo… Te prometo que a medida que note cambios positivos en tu actitud te daré más libertades, más comodidades…Yo puedo darte todo lo que quieras —Concluyo al fin su dialogo al observar la hora en su reloj de pulsera —Ya es hora de irme… Al volver paso por aquí, no me gusta estar tanto tiempo alejado de ti —Decía esto mientras se agachaba para ponerse a la par con mi cuerpo.
Esboce la más falsa de todas las sonrisas, solo deseaba que se fuera, su presencia me era repugnante, su olor causaba nauseas en mi ser, su rostro alimentaba mi rabia, sus manos instrumentos mortales. Me había caracterizado hasta el momento de mi secuestro de ser una persona amable, cariñosa, con una gran capacidad de perdón. Todo esto se había acabado, fue asesinado en el momento que inicio mi presidio.





