La madre del hijo del CEO despiadado

Lo miró aterrorizada, la razón primordial por la que salió corriendo fuera de su vista hacía unos minutos era porque no quería ser encontrada por él y menos en el estado de embriaguez extrema que tenía justo en ese momento. Se comienza a culpar una y mil veces por haber escuchado a Jennifer y tomar como si no existiese un mañana. Él, por su parte, no deja de mirarla, le tiene los ojos negros puestos encima y cada vez se acerca más a ella de forma intimidante, pero ella siente que se pudiera quedar observándolo durante horas.

– Pero si mira a quién tenemos aquí, la chica fugitiva -él es el primero que decide hablar y, evidentemente, se dio cuenta de que Ángela había escapado de él, su voz es fuerte, un poco ronca y en ella parece tener un efecto de droga

– ¿Cómo? Yo no soy ninguna fugitiva -le responde ella de forma tropelosa a causa del alcohol y lo atontada que está por tener a ese hombre tan cerca de ella

– ¿Acaso me estás llamando mentiroso? ¿Crees que no me di cuenta? Llevaba mucho tiempo observándote desde mi asiento, mucho antes de que tú me hubieras visto, ya yo te había notado, resaltas entre la multitud con gran facilidad. Me parece demasiada casualidad que, justo cuando me dirigía hacia ti hace unas horas saliste literalmente corriendo con tu amiga -mientras habla le coloca un mechón de su pelo detrás de la oreja haciéndole cosquillas en su cuello al retirar la mano como si ella ya no tuviera suficiente con su presencia para estar nerviosa

– ¿Amiga? No sé de qué me estás hablando, esa es una traidora, me ha dejado ir a hacer pis sola, eso es una ruptura del código de amigas muy grave –ya se iba sintiendo un poco rara, además del mareo tenía una sensación extraña en su estómago y, estaba claro que la selección de palabras que había hecho, no era la más adecuada para ese momento

– ¿Cuántas copas te has tomado? –le preguntó él sin dejar de mostrarle su dentadura perfecta mientras reía por lo que ella acababa de decir, era hermoso cuando sonreía y se estaba preocupando por su estado

– No han sido copas, han sido shots – le corrigió sintiéndose orgullosa de sí misma

– Ok fiera, ¿cuántos shots has tomado?

– No lo sé, probablemente demasiados –sentía que la lengua se le enredaba de una forma muy torpe- o muy pocos, como nunca salgo, ni tomo… no lo sé, no podría decirte sin saber cuál es la normativa en estos casos

– Pues sí que tu amiga es una traidora, pero no por las razones que crees, no te dejó sola, me mandó a mí a cuidarte

En cuanto Ángela escuchó esas palabras sintió que podía gritarle miles de ofensas a Jennifer, ella siempre le hacía ese tipo de cosas en un intento desesperado por ayudarla. La había acabado de dejar en manos de un hombre desconocido y, no tenía ni idea de que esa fue la razón por la que no quiso acompañarla al baño, lo tuvo todo planeado desde el inicio. Luego se la cobraría a su amiga, ya se le ocurriría una buena manera de hacerlo.

– ¿Te mandó? -quería asegurarse de que había escuchado bien antes de comenzar a pensar en las diferentes formas de matarla

– Sí, ella está bailando con mi amigo, la vi, le pregunté por ti y aquí estamos ahora

– Deberíamos bailar nosotros -en cuanto Ángela pronunció esas palabras se arrepintió ¿qué bicho la había picado para dar una sugerencia tan idiota? Ella no baila

– No creo que estés en condiciones de bailar -le respondió él de forma instantánea

– Bueno, si tú no quieres está bien, yo voy a bailar hasta el amanecer –dijo levantando sus brazos y mirando hacia arriba, lo que le provocó un grave mareo e hizo que se tambaleara

El chico la agarra rápidamente y estando más cerca de él pudo sentir su pecho firme, era realmente alto, le sacaba como una cabeza lo que le facilitó recostar su cabeza en su pecho. Sus labios eran realmente carnosos, no podía dejar de mirarlos, llamaban su atención quería besarlo con muchas ganas y probar su textura.

– ¿Cuál es tu nombre? -le preguntó él

– Chica misteriosa –le respondió riendo a carcajadas en ese momento le pareció una buena idea que él no supiera nada sobre ella ¡Cuán equivocada estaba!

– Está bien chica misteriosa, quédate aquí, voy a buscarte un poco de agua tónica, te hará bien y salimos a bailar ¿Te parece bien? –ella asintió con la cabeza- De acuerdo entonces, no te muevas de aquí

Salió camino a la barra lo que le permitió observarlo de espaldas, era todo un panorama. “Deberían hacerle una pintura con su espalda ¿Qué cosas pienso? El alcohol no me hace nada bien”, la voz interior de ella necesitaba con urgencia esa agua tónica. De pronto se le acerca otro chico de la nada con una mirada muy desafiante.

– Hola bonita ¿cómo estás? –“¡Ugh, qué asco! Típica frase de los tipos que van de picaflor” Pensó ella

– No gracias -le dijo al chico sin más

– ¿Pero qué dices? Si no te he preguntado nada

– No quiero bailar, no quiero tomar nada, mi nombre y mi número de teléfono es no y estoy esperando por alguien

– Yo puedo ser ese alguien, puedo ser quien tú quieras que sea -le replicó él con una expresión que pensaba lo hacía ver sexy

– No quiero que seas nadie, déjame en paz

– Tú no sabes lo que quieres, vamos, te lo voy a mostrar –y la agarró de la mano jalando de ella

– ¡Que no quiero te he dicho ya! ¡Déjame! –le dijo tratando de liberarse de su agarre

En ese momento llegó el chico del que se había escapado más temprano (lo llamaremos chico 1) y le tomó con fuerza la mano al tipo que, a su vez, le agarraba la de ella bastante fuerte.

– Ya te ha dicho que la sueltes, te lo voy a decir yo una vez más, harás caso y te marcharás de aquí

– ¿Y tú quién eres para decirme lo que debo o no hacer?

– ¿No la vas a soltar? Te recomiendo que lo hagas de una vez

– Claro que no, tú no me mandas

Sin decir una sola palabra más el chico 1 le propinó una fuerte bofetada que hizo que el tipajo molesto se tambaleara, luego le siguió otro y ya un hilo de sangre corría por su barbilla cuando cayó directamente hacia el suelo. Los ojos de Ángela se abrieron de par en par, jamás había presenciado una escena tan violenta como esa, sentía un poco de miedo, pero, a la vez, no podía dejar de pensar en lo agradecida que estaba con su salvador. De inmediato los de seguridad se acercaron…

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