“El entusiasmo por la vida es el secreto de toda belleza. No existe belleza sin entusiasmo”.
. Christian Dior
Pasado el mediodía, en su oficina, Kerry Anne una a una revisaba las fotos, sentada detrás de su escritorio de vidrio ahumado. Todas reposaban en desorden sobre el mueble. Derek Adam, de pie a su lado, agarraba algunas y las estudiaba.
-No me equivoqué. Alana tiene porte de modelo -dijo, convencida, mientras analizaba una imagen-. Buena estatura… Rostro interesante… Impacta cuando se lo propone.
-Tiene mucho talento… Proyecta pureza… -siguió él, con embeleso y sin apartar la vista de una fotografía, que sujetaba- …candidez… ganas de triunfar… Es una belleza que gusta desde el primer momento…
Sus palabras despertaron la curiosidad de Kerry Anne.
-¿A ti te gusta?
Derek Adam soltó la foto, y mostró una sonrisa tunante.
-Recuerda que soy un adorador de la belleza femenina –muy docto, añadió-: La belleza es un elemento importantísimo en una fotografía.
La agente se recostó en el respaldo de su asiento, y levantó una ceja. Con una cómica mueca, le indicó que no le creía.
-No dejas de ser terrible con las faldas. Tu fama es indetenible -agarró las fotografías para ordenarlas encima del escritorio.
-Hay bellezas fotogénicas y bellezas que… -completó Derek Adam, travieso-: Me seducen.
-¿La recomiendas?
-Del uno al diez, ¡veinte! -contestó firmemente.
-Muy categórico. Hazla entrar –y se puso de pie para plantarse delante del escritorio.
Entusiasmado, Derek Adam llegó hasta la puerta y la abrió.
-Entra, Alana -la invitó amablemente.
La muchacha caminó hacia Kerry Anne, con una mirada asustadiza. Se estrujaba sus manos. Derek Adam cerró la puerta, y se reunió con ellas.
-Diga lo que sea, señora Kerry Anne, por favor. No soporto más este suspenso –y cerró los ojos.
Los dos intercambiaron miradas. Les hacía gracia la actitud de Alana. Parecía una niña que esperaba un severo regaño. Con una grata sonrisa, Kerry Anne le anunció:
-Acabas de entrar a prueba en Tayler’s Model Management, con muchas posibilidades de ser contratada.
La chica abrió los ojos. Aquellas palabras le sonaron a amanecer de trompetas. Al fin tenía chance de entrar en una importante agencia y, por lo tanto, llegar a ser una supermodelo.
-¡Lo logré, lo logré! -se abalanzó sobre la agente para estrecharla fuertemente-. ¡Gracias, señora Kerry Anne, gracias!
Era tanta la simpatía que le generaba, que Kerry Anne toleró su efusiva demostración de dicha. Luego la chica recuperó la compostura.
-Alana, Derek te ayudó con sus comentarios.
La chica lo abrazó vigorosamente.
-¡Gracias, Derek, un millón de gracias!
-Me gustó haber podido ayudarte -dijo, mientras una de sus manos descendía por la espalda de ella. Cuando iba a llegar al final, Kerry Anne le hizo un gesto de desaprobación. Él sonrió, muy pícaro.
Alana se separó de él.
-Bien, si durante el período de prueba surgen buenas ofertas –expresó Kerry Anne-, y si te aprueba la junta examinadora, entrarás definitivamente en Tayler’s Model Management. Yo seré tu agente. Espero que Shannon no se disguste por eso.
-¿Por qué? –preguntó Alana.
-Hasta ahora yo me he encargado exclusivamente de su carrera. Ella tiene un carácter difícil.
-Y vaya que lo tiene –intervino Derek Adam con sutil sorna-. Es toda una diva.
-Ya veremos cómo reaccionará. De todos modos, te ayudaré en lo posible. No me defraudes, Alana.
-¡Nunca, nunca! ¡Usted se sentirá muy orgullosa de mí, señora Kerry Anne! ¡Haré todo lo que esté en mis manos para ser una supermodelo, rica y famosa! -soltó con abundante alegría.
-Me puedes tutear sin ningún problema. Eso de “usted” y “señora Kerry Anne”, me hace sentir como si tuviera ochenta años. ¡Y nada más lejos de la realidad! –dijo con mucha simpatía.
-Así será… Kerry Anne.
Ambas intercambiaron sonrisas amistosas.





