| Jessica |
Uno de ellos tiene a mi abuela de el cuello, sus ojos expresan sorpresa al mirarme pero la ira en mi empezaba a crecer más y más a cada segundo.
—Libere a mi abuela, solo lo diré una vez—Amenazo a el tipo que sujeta a mi abuela con ira.
—Jessica Black, te hemos estado buscando—dice
—Suelte a mi abuela o no respondo—respondo con enojo
—Tranquila no le haré daño, la liberaremos si vienes con nosotros, queremos entrenarte-anuncia el moreno que sostiene a mi abuela.
Me importa un quinto si me quiere entrenar nadie le hará daño a mi abuela, busco algo en contra de el y lo único que encuentro es un florero servirá para el que tiene a mi abuela, de los otros me encargaré despues, con un ligero movimiento de mi cabeza el florero levita y impacta con rudeza en la cabeza de el tipo que sostiene a mi abuela.
Este cae al suelo mientras que los otros por instinto me apuntan con sus armas, levanto mis manos en dirección a ellos y las voy cerrando poco a poco mientras el aire no ingresa a sus cuerpos dejándolos morados poco a poco hasta que decido que es suficiente y abro mis manos, sus cuerpos caen desmayado sobre la alfombra, siento algo líquido bajar por mi nariz y lo remuevo con mi suéter.
—Salgamos de aquí abuela, antes de que vengan más, no puedo ponerte en riesgo—declaró con preocupación por la vida de mi abuela, no sé si abra más de esos tipos.
— ¿Te parece si nos vamos donde tu madre?-propone con calma que hace que piense que ya se volvió loca.
— ¿Con Jennifer? Ella es la única que no me ha visitado cuando lo prometio-exclamo con algo de molestia porque lo prometió pero no lo cumplió
—Princesa yo... Yo le conté que eres—menciona haciendo que la mirara sorprendida
— ¿Estas loca abuela? No dudo que fue ella que mando a estos psicópatas—exclamó sorprendida por lo que mi abuela hizo.
—Jessica ella es tu madre, se preocupa por ti, ella nos ayudará lo se—asegura con firmeza haciendo que dude de mis pensamientos.
—Esta bien pero ella no es mi madre y no existe para mi aunque nos ayude-termino aceptando la propuesta sin refutar—No signifique que confíe en ella—declaró
—No digas eso y ve a hacer una maleta—
—Ven conmigo, no puedo dejarte sola—digo preocupada
Ella asiente y ambas caminamos hacia las escaleras, la subimos con un poco de rapidez porque en realidad no se cuando abrirán los ojos esos idiotas, caminamos con rapidez a mi habitación y entramos, busco entre mis cosas una maleta después de unos minutos la encuentro, la coloco sobre la cama y mi abuela comienza a doblar camisas, pantalones y ropa interior para luego meterla en la maleta.
Cuando ya creo que es suficiente la cierro y tomó mi teléfono luego salimos de la habitación, mi abuela no iba a llevar nada ya que dice que tiene ropa en casa de mi madre, asi que atravesamos el pasillo en silencio y bajamos las escaleras.
Mi abuela tomó las llaves de el auto de la cocina y así salimos de la casa camino al auto, mi abuela me extendió las llaves y yo las tome, abrí la puerta de el piloto para así apretar un botón y abrir las otras puertas, coloque mi maleta en el asiento trasero mientras que mi abuela se subió atrás también, cierro la puerta de atrás y me subo en el asiento de piloto.
Cierro la puerta y comienzo el trayecto a Los Ángeles.
1 hora y 57 minutos después.
Ya eran las 6 de las mañana, mi abuela se había dormido pero yo estaba más que despierta porque era la que conducía, no podía simplemente dormirme pero por fin estacione afuera de la casa de Jennifer, al detener el auto mi abuela se despertó.
— ¿Llegamos?—pregunta adormilada a lo que sonrió
—Si abuela, espero que digas la verdad y la señorita Jennifer si quiera darnos una mano—digo con duda
Ella asiente y salimos de el auto, saco mi maleta mientras mi abuela toca el timbre de la gran casa de Jennifer, su casa no es tan enorme ni tan chica es regular y aunque no me importa aquí se supone que viviré hasta que encuentre otro lugar.
La puerta de la casa se abre por Jennifer mientras que yo cierro la puerta trasera de el auto y aseguró el auto, al darme la vuelta su mirada se conecta con la mía y la miro sería.
—Jess—me observa sorprendida
—Jessica para ti Jennifer—digo
—Lo siento—dice apenada
—Te ruego que digas eso cuando en serio lo sientas—digo con molestia
Entró a la casa conociendola de memoria ya que aquí pase casi toda mi infancia, subo las escaleras con rapidez dirigiendo mis pasos a mi antigua habitación que espero que siga igual, al encontrar la puerta aún con un cartel regular con brillos y algunos sticker viejos en la puerta en letras cursivas decía "Jess's room".
Tomo el pómulo y siento un escalofrío por todo mi cuerpo luego me decido en abrir la puerta, ingresó en la habitación y los recuerdos invaden mi mente de cuando era niña, recuerdo jugar con mis muñecas luego ir a jugar al jardín con mi padre pero una voz me saca de mis pensamientos.
—Mande a cambiar tu cama ayer, si quiere una vida aca Jess debes ir a la High School como todos los chicos—dice Jennifer
—Mi nombre es Jessica, no me digas Jess y está bien iré a la High School—digo
—Mañana comienzas—dice
Asiento y ella cierra la puerta dejandome sola en mi habitación, arrastró mi maleta hacia el closet, recuerdo todos los momentos desde que nací mi abuela dice que es por mi poder y no entiendo que tiene que ver, abro la maleta y voy metiendo ropa en el armario.
Después de un largo rato termino de colocar mi ropa en el closet, unos suaves toque en mi puerta hacen que voltee a ver hacia ella a ver quien es.
—¿Quien?-preguntó
—Jennifer—dice
—¿Qué quieres?-cuestiono con firmeza
—Te traje el desayuno y resulta que puedes empezar en la High School hoy así que desayuna y te llevo—aclara alegre
Ruedo los ojos, lo último que quiero es asistir a una escuela para tontos y ahora debo tener un perfil bajo y no usar mis poderes contra esos estereotipos que serían las porritas y los jugadores de fútbol americano, increíble para que los tengo si no los puedo usar, además quería saldar una cuenta con Lizzie Saltzman y el estúpido de Logan mcgrath.





