Quince son los días que pasaron desde que Rose me regalo los libros me siento mucho mejor, leer el libro y meditar cada una de sus páginas, me ha reconfortado, creció la confianza mi misma, me volví más fuerte.
Fueron quince días tranquilos ya que mi padre no se encontraba sus compromisos con el Rey Carlos lo obligaban a estar fuera de nuestro hogar por muchos días o incluso meses, pero pronto seria su regreso.
Es un lindo día, los pajaritos cantan, la luz del sol ilumina la casa, todo se siente muy tranquilo estoy feliz porque faltan unos días para mi mayoría de edad.
Frédéric me entrego un sobre, al ver el sello supe que era de Alexander príncipe del Reino Sarcks, eso aumento mucho más mi felicidad.
Querida Isabelle.
Espero que te encuentres bien, se acerca el día de tu mayoría de edad, sería para mí un honor si me permitieran hospedarme en tu hogar, quisiera saber si ya tienes un compañero de baile, si la respuesta es negativa me ofrezco como voluntario si en tus deseos esta, que sea yo el caballero que te acompañe, quiero compartir contigo y tu familia, te extraño con cariño Alexander.
Había pasado ya 1 año desde que conocí a Alexander aquel nefasto día siempre nos hemos mantenido en contacto por medio de cartas, nos contamos todas nuestras tristezas, alegrías y preocupaciones.
La primera vez que lo vi fue cuando viaje al reino de Arsenas por el fallecimiento de la reina Rebecca, mi abuela materna.
Yo estaba devastada, con la mirada perdida junto a mi madre, hermanos y demás familiares.
Llegaban diferentes carruajes, pero solo uno llamó mi atención, el carruaje del reino Sarcks, lo supe por sus banderas.
Acompañado de un apuesto joven, bajo del carruaje el Rey Williams de Sarcks aliado del reino Arsenas y fiel amigo de mi difunta abuela Rebecca Reina de Arsenas.
-Reciban del reino Sarcks nuestras más sinceras condolencias.
-Mi Reino de Sarcks y el Reino Arsenas tienen una fuerte alianza que a prevalecido durante mucho tiempo, lo cuál nos ha permitido ganar muchas guerras y cuidar de nuestras tierras, la Reina Rebecca fue mi fiel amiga, espero que nuestra alianza se fortaleza, debemos ser fuertes se vienen tiempos difíciles. Dijo el Rey Williams
-Recibimos sus condolencias, Rey Williams sean bienvenidos siempre, tenga por seguro que la alianza continuará, como hijo mayor y sucesor al trono de la Reina Rebecca de Arsenas, esos son mis deseos, es lo que mi madre habría querido. Respondió mi tío Arthur.
-Mi nombre es Alexander, príncipe del reino Sarcks, reciban mis condolencias, estaré a su disposición para cualquier trámite que se deba hacer y que mantengamos esta alianza.
-Recibimos sus condolencias príncipe Alexander quizás ya no te acuerdas de mi pero te conozco desde que eras apenas un niño, soy Arthur y más tarde agradezco que me acompañes al despacho para tratar unos asuntos, los trámites para la continuidad de nuestra alianza, tendrán que esperar hasta mi coronación.
Recuerdo, que me aleje de todos y camine triste hasta el jardín del castillo, quería estar un momento a solas me subí en una gran roca y me distraje viendo las flores que adornaban el lugar.
-Señorita cuidado puede caer.
Dijo una voz masculina.
Lo que hizo que me sorprendiera, no pude sostener mi equilibrio, afortunadamente allí estaba él para sostenerme en sus fuertes y firmes brazos y evitar que cayera.
Estaba tan cerca de su rostro, que justo podía sentir su respiración me quedé embelesada viendo sus hermosos ojos color miel, sus labios de un color rosa suave, su mirada profunda, un hombre muy apuesto.
-Princesa, ¿como se encuentra?
-Estoy bien gracias, pero no soy una princesa. Fingí molestia.
-Eres nieta de la Reina Rebecca e hija de la princesa Irenne del Reino Arsenas, ¿estoy en lo correcto? Pregunto el príncipe Alexander algo confundido mientras arqueaba una ceja.
-Así es mucho gusto, mi nombre es Isabelle nieta de la Reina Rebecca, hija del duque Enrique del reino Kotska y la Princesa y duquesa Irenne. Dije tendiendo le la mano.
-Él gusto es mío. Dijo mientras besaba mi mano y hacia una reverencia.
-Muchas gracias, por evitar que cayera.
-Debe tener más cuidado princesa.
-Dime Isabelle, por favor.
-OK, Isabelle tú puedes llamarme Alexander, pero dime ¿porque es que dices que no eres una princesa? Si de hecho lo eres y también serás duquesa por tú padre al cumplir la mayoría de edad.
-No lo sé, creo que no podré acostumbrarme a esto, a ser tratada como princesa y mucho menos como duquesa, quiero llevar siempre una vida normal, lejos de todo el asunto con los reinos, las guerras y los tratados.
" Pero tengo que reconocer que su gesto me gustó " Pensé
Así empezó nuestra amistad no, nos separamos en ningún momento, en su estadía en el Reino Arsenas hablamos de todo un poco. siempre me brindo su apoyo, se comporto muy amable y protector conmigo, cuando llego el día de marcharse nos prometimos estar siempre en contacto así empezó nuestra hermosa amistad, cuando estaba cerca de él me sentía segura.
Decidí buscar a mi madre quien se encontraba en el jardín, para contarle sobre la carta del príncipe Alexander de Sarcks.
-Mamá.
-Dime cariño.
-Me llego una carta del reino Sarcks es del príncipe Alexander, quiere pasar unos días en nuestro hogar para estar cerca el día de mi mayoría de edad, está esperando nuestra respuesta.
-OK hija, pero sabes que es algo que debo hablar primero con tú padre, recuerda que él es duque y mano derecha del Rey Carlos, él sabrá si es pertinente que el príncipe del Reino Sarcks este entre nosotros, aunque no creo que se oponga después de todo el Reino Sarcks y el Reino Kostka nunca han tenido problemas.
-OK mamá, hablamos después te quiero.
Le dije mientras me marchaba.
Quería buscar un lugar tranquilo para leer, Camine hasta la parte de atrás de esta gran casa, me senté en la banqueta que esta junto al hermoso y frondoso árbol, disfrutaba de la brisa y los cantos de las aves sin duda alguna es un lugar muy tranquilo.
Estuve allí hasta la hora de la cena, podia escuchar como mi estómago gruñia, fui al comedor.
La servidumbre estaba poniendo la mesa, podía sentir el aroma de los diferentes platos, todo se veía muy delicioso.
-Señorita, por favor vistase antes de la cena, el duque Enrique esta de vuelta. Dijo Frédéric, sacándome de mis pensamientos.
-Claro Frédéric, es lo que pensaba hacer.
-No tarde por favor.





