Killian
Verla tan indefensa me hace protegerla más, no dejarla salir de mi habitación ya que la tengo conmigo. Quiero que ella sea solamente mía, es la cosita más linda del mundo, sus ojos, sus labios, su cabello.
Me sacan de mi pensamiento cuando tocan la maldita puerta. Miro a mi princesa, si no ha despertado. Sí que tiene el sueño pesado. Saco mi mano despacio y pongo su cabeza en la almohada, me paro de la cama y abro despacio la puerta; salgo despacio y me encuentro con un prospecto.
— ¿Qué quieres? —pregunto irritado.
—El VP le quiere hablar en su oficina —me contesta y se retira hacia la escalera.
Entro de nuevo en la habitación, miro a Arlette si está dormida; lo confirmo. Agarro mi chaleco, salgo y empiezo a bajar las escaleras; me dirijo a mi oficina.
— ¿Qué pasó? Estaba con mi mujer y me sacas de la cama, mierda —me quejé.
—Hay un problema bien grande —me responde nervioso Asim.
— ¿Cómo cuál? —pregunto molesto.
—Hay un club nuevo y es muy peligroso, no conocen las reglas y quieren entrar a nuestro territorio —me responde mientras maldigo por lo bajo.
— ¿Cómo se llama el club? —consulto.
—Ángeles Kings —me contesta serio.
—Llamen a todos los directivos de la junta ahora, tenemos un tema que resolver —ordeno.
Comienzo a irme de vuelta a la habitación, cierro la puerta y escucho un sonido. Entonces me doy vuelta y miro a mi princesa que comienza a desperezarse, se queja del dolor de cabeza.
—Despertaste —le digo sonriendo mientras traigo su desayuno.
— ¿Qué me pasó, señor Killian? —pregunta confundida.
—Un tipo quiso aprovecharse de ti. Por suerte estabas cerca del club, porque si no, no te iba a poder salvar. Y por favor, no me digas señor, me hace sentir viejo —le digo mientras recuerdo todo lo sucedido.
—Muchas gracias por salvarme —dice.
—No es nada, pequeña, siempre yo te protegeré, ¿escuchaste? —le prometo mirándole a los ojos.
—Será mejor que me vaya...— Le interrumpo.
—Eso no será posible, por ahora te quedarás aquí conmigo.
—Señor Killian, me tengo que ir ya —dice enojada. ¡Dios!, me pone duro cuando se enoja.
—Porque eres mía y no me separaré de ti nunca —le digo mientras trato de darle un abrazo, pero ella se aleja más de mí.
—No me toques, Killian, yo no soy nada tuyo —responde enojada.
Comienzo a sentir una punzada en el corazón por la forma en que se expresó.
—Yo solo quiero protegerte en todo momento, pero eres libre de hacer lo que quieras, siempre te protegeré, siempre estaré allí para ti —le explico mientras me levanto y me acerco para abrir la puerta. Doy una señal para que salga.
—Yo sé cuidarme sola —me contesta mientras toma su bolso y se dirige hacia las escaleras del club. Empiezo a perseguirle para que llegue a salvo a la casa de su amiga, entra a la casa. Me dirijo al club, veo lleno de policías el lugar; me acerco a uno de ellos.
— ¿Qué pasó, oficial? —consulto.
—Encontramos dos cuerpos cerca de aquí. Eran una mujer y un hombre. Los dos tenían sus chalecos; la mujer tenía de vieja dama y el otro era un prospecto. Queremos que vayan a identificar los cuerpos —me dice mientras escucho atentamente todo, y asiento.
—Gracias, oficiales, allí estaremos con mi VP y SA —le respondo con seriedad y estrecho su mano.
—Asim, Asink, tenemos que ir a ver los cuerpos —les digo en tono circunspecto mientras ellos me miran y asienten.
Nos dirigimos a nuestras motos. Ya en la morgue, Asink es el primero que ve, empieza llorar y trata de tocar el cuerpo, pero el oficial le detiene; era vieja dama de mi sargento de armas. Asink sale como el demonio de la habitación, enojado, y le seguimos.
—Por qué tenía que ser ella, era inocente, no hizo nada malo, era mi amor, mi todo, no puedo vivir sin ella —dice llorando. Miramos que viene el doctor de la autopsia.
—Señores, de acuerdo con la autopsia, la señorita estaba embarazada —dice. Asink llora más todavía.
—Vamos a averiguar quién lo hizo, hermano —dice Asim.





