INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO

Capítulo: Habitación VIP. 

El chofer sujetó a Meylin, la subió al auto a la fuerza, dió vuelta subiendo a toda prisa y encendió el motor para luego acelerar.

De camino por las calles, la chica mordió su labio inferior aguantando la incomodidad que tenía entre sus piernas.

El hombre que iba a su lado dándose cuenta de esto esbozo una sonrisa, se frotó las manos mientras miraba a la niña con deseo y dijo: —Soy Ben Gordon, y desde ahora serás mi chica, mi mujer o como quieras llamarlo —la sujetó por el antebrazo y la acercó a él, obligándola a mirarlo. —¿Entendiste bien? —su aliento apestaba, e hizo que la chica sintiera náuseas. 

El hombre ejerció más fuerza para que ella le respondiera, pero la niña al sentir el dolor solo asintió con la cabeza. —Ahora bésame —ordenó con desdén, pero ella se negó a hacerlo, y como pudo se soltó de su agarre, sus rápidos movimientos hicieron reír al hombre una vez más. 

—Déjame, no me toques —farfulló débilmente. 

—Así me gustan, difíciles, a los hombres nos gustan las chicas así, ya verás lo que voy a hacer contigo —musitó e intentó subirse sobre ella. 

El chofer que todo lo estaba observando por el espejo retrovisor, frunció el ceño al ver tal escena, una chica linda y pequeña; con un hombre tan asqueroso como ese. —¿Señor al hotel de siempre? —preguntó interrumpiendolo. 

Eso había funcionado, Gordon se sentó pesadamente y enderezó su cuerpo con rabia. —¡Si, si ya lo sabes por qué preguntas! —Grito con arrogancia. 

—Lo siento señor —dijo el hombre mientras miraba por el espejo retrovisor. 

La niña aturdida y débil susurro llamando la atención del hombre: —Quiero agua.

—¿Qué quieres que? —preguntó de mal humor.

—Agua, por favor —replicó un poco más fuerte, necesitaba agua para mantenerse despierta. 

—Está bien, te daré agua —contestó, mientras buscaba una botella. —Ten —dijo, entregando la botella de mala gana. 

la hermosa chica desesperada y como pudo, la abrió y la bebió de un solo trago. 

—La pasaremos bien ya lo verás —expresó, el hombre mientras se reclinaba en la silla del auto, esperando a llegar al hotel, y desesperando a la pobre chica. 

La niña tristemente se dedicó a ver por la ventana, no podía creer que hubieran hecho eso con ella, sus lágrimas brotaron sin previo aviso.                          

"Mamá, si me ayudas a salir de esta, te prometo que iré a visitarte más seguido al cementerio" se dijo a sí misma.  

El auto se detuvo después de un rato. —Señor, hemos llegado —dijo el chofer, despertando los sentidos de Mey, y poniéndose en alerta. 

—Bien —dijo el hombre con voz ronca mientras se acomodaba en su silla, volvió para ver a la chica a su lado. —Ahora escúchame bien niña, entramos allí, y no intentes nada o tu padre, tu hermana o tu madre, van a pagarlo muy caro —la amenazó y se acercó a ella sujetándola por el cuello con fuerza.                                                                                                          

La pequeña chica al verlo tan de cerca dedujo que podría tener unos sesenta y tantos, su aliento apestaba a huevo podrido, y tal vez era eso lo que no dejaba que su cuerpo reaccionara más rápido a la droga, la mantenía despierta.                                                                                                   

Gordon la sujetó por la mano y la sacudió para preguntarle: —¿Escuchaste? —la niña al sentir la sacudida, quedó atónita porque no había escuchado nada de lo que le había dicho el hombre.

Así que con miedo dijo: —No.

Él frunció el ceño. —¿Estás en este planeta? —le preguntó ejerciendo fuerza una vez más en su antebrazo, lo que hizo que ella frunciera el ceño soportando el dolor. 

—Si… sí señor —murmuró. 

—Bien, entraremos allí a ese hotel, yo no entro a cualquier hotel niñita, este es uno de 5 estrellas, es magnífico por dentro, solo gente de clase alta viene aquí, tu entraras como mi hija y me llamarás papá allí dentro, es simple, con eso no llamaremos la atención —el hombre le contó el plan a Mey, quien estaba horrorizada—. ¿Ahora si entendiste bien? —le pregunto mientras le daba dos palmaditas en las mejillas. 

Ella asintió con la cabeza repetidas veces, asustada.                         

—Si, entiendo. 

—Bien vamos, ha… y te recuerdo una vez más niña, no intentes nada, no intentes escapar, porque si escapas, tu familia la pasara mal; muy mal —manifestó, ella solo asintió, por ahora solo podía hacer lo que él le decía. 

El chofer solo negaba con su cabeza sintiéndose impotente, no podía hacer nada, a su edad nadie contrataba personal tan viejo y necesitaba alimentar a su familia. 

El señor Gordon, salió primero del auto, dio la vuelta y luego le abrió la puerta a su acompañante, aún sintiéndose mareada por poco cae al salir del auto. —Ten cuidado niña tonta, no vayas a llamar la atención allí dentro o la pasarás mal, no seré suave contigo —le amenazó de nuevo. la chica al oír eso, se arregló el vestido y acomodó sus tacones.  —Arréglate también el cabello por el amor de Dios ¿que eres? — masculló con desdén. 

La chica se acomodó el cabello y secó su sudor con la mano, sentía que la temperatura estaba subiendo, al ver esto; él soltó una risilla burlándose de la chica. 

—Ya está haciendo efecto en ti, mejor movámonos —susurró cerca de su odio, mientras sostenía la mano de la niña que luchaba con su propio cuerpo. 

Mey, frunció su ceño al escucharlo.  "¿Efecto en mí, que maldita mierda me dieron?", se preguntó a sí misma, entraron al hotel y lo que no esperaba el señor Gordon, era que Meylin, llamara tanto la atención, en ese momento ella sintió que el hombre le apretó la mano, sabía que debía hacer. 

—Papá, este hotel es muy hermoso —expresó ella, completamente nerviosa.

—¿Te parece hermoso hija? —inquirió el hombre, para dejar de llamar la atención de los presentes, mientras disimulaba estar sorprendida por lo bello que era la recepción del hotel, buscaba la manera de escapar de las garras de este hombre.                              

se acercaron a la recepción y enseguida pidieron una habitación VIP. 

En un momento se sintió más incómoda que antes, se sintió aún más caliente, se mordió con fuerza el labio inferior volviendo a sus sentidos. 

—Ya está, vamos cariño —dieron vuelta, aun sosteniendo a la chica de la mano.                  

—Si papá, ¿puedo entrar a la piscina más tarde? —colaborando inquirió, delante de la recepcionista mientras seguía pensando en una manera de huir, aun no podía hacerlo, pero se obligaba a sí misma a seguir con este plan. pronto las palabras del hombre hicieron eco en su cabeza. "Si, escapas tu familia la pasara mal, muy mal". sonó el timbre del ascensor volviendo a la chica a su realidad. 

—Vamos —sin recordar en qué momento subió al ascensor, quedó atónita al entrar al piso de habitaciones.                                                          

Su cabeza estaba hecha un caos. "¿Por qué pensaría en el bienestar de ellos, si me vendieron?" pensó. "No puedo dejar que me hagan esto, mi vida sería un completo desastre, no lo haré; debo escapar". se dijo dándose fuerzas.

pensando en una forma de escapar, volvió a sentir algo entre sus piernas, contrajo esa zona con fuerza, bastante incómoda y sin que el hombre se diera cuenta, se volvió a morder el labio inferior, mientras observaba los números de las habitaciones rogando, que aun no la encontrasen.

—Habitación 554 —susurro, mientras caminaban buscando la habitación. —Busca habitación 554 VIP —ordenó el hombre. 

Sintiendo que su corazón se saldría y que su tiempo se estaba agotando rogó desde lo más profundo de su corazón que latía sin control. "Mami ayúdame"

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