- Luna, Luna. – la voz de amiga llamo mi atención
- ¿Qué paso? Repite otra vez no te estaba escuchando.
- Te preguntaba si has hablado hoy con Carlos.
- Carlos, mi novio?
- Que otro Carlos va a ser ,claro que tu novio.
- pues no, desde ayer no hablamos. Tenía una competencia importante de futbol y ya sabes cómo se pone.
- Pero, aun así, es tu cumpleaños, debería haberte hecho una llamada o, aunque sea un mensaje.
Yo guarde silencio y me concentre en conducir, mi relación con Carlos era puramente superficial, el capitán del equipo de futbol y el más popular desde el instituto, cuando se acercó a mi pidiendo salir en nuestro último año, bajo la mirada de todos en el comedor no pude rechazarlo. Fuimos escogidos como Rey y Reina del baile, luego entramos a la universidad y por costumbre seguimos la absurda relación.
Llegamos a la Universidad y mi auto atrajo la atención de todos alrededor. Viki se despidió porque tenía clases, quedamos en vernos en el almuerzo y me pidió que no hiciera planes, que esta noche salíamos.
Me dirigía a mi primera clase cuando una chica vertió un poco de su bebida sobre mi vestido, así que tuve que ir al baño a lavarme. Intenté quitar la mancha, pero no lo conseguí, entre a uno de los cubículos para cambiarme de ropa, gracias a dios siempre andaba preparada y en el bolso cargaba un vestido de respuesta, solo me dolía no usar hoy el que me regalo mi madre. Me disponía a salir cuando entraron dos chicas conversando y al escuchar mi nombre la curiosidad me venció y me quede en mi lugar.
- ¿Has visto llegar a Luna? Siempre queriendo ser el centro de atención.
- Es tan ridícula, por más que se esfuerce no puede llamar la atención de su propio novio.
- Novio, pero no por mucho tiempo, tengo pensado hacer que Carlos termine con esa relación.
- Hace meses que sales con él y aun así esa tonta no se entera.
- La escuela entera sabe que estamos juntos, al final ella seguirá quedando como la estúpida.
No aguante escuchar más y salí del cubículo.
— Y tú seguirás siendo la querida, la otra.
Ambas se asombraron cuando me vieron salir y por un momento sus rostros se rindieron de rojo, pero recuperaron rápido su descaro y desfachatez.
— Hay que ser estúpida para que querer seguir con un hombre que sabes que te pone los cuernos- hablo una chica morena, era hermosa, con una curvas voluptuosas y ropa bastante reveladora.
Reconocí su voz como la chica que sale con Marcos, pero también recordé haberla visto en algunas ocasiones que iba a los entrenamientos del equipo, ella era del equipo de porristas. No me molestaba que saliera con mi novio, al final nuestra relación era una pantalla, me molestaba que me juzgara sin conocerme y hablaran de mí.
- Haber cariño, vamos a dejar las cosas claras, mi relación con Marcos no es de tu interés, si quiero seguir con él lo voy a hacer, y si quiero terminar también lo puedo hacer, eso solo los incumbe a nosotros. Pero si tú te crees lo suficiente para hacer que el termine conmigo, pues adelante, puedes hacerlo. No quiero estar con un hombre que se va con la primera ofrecida.
- Ofrecida yo, serás ridícula, tú que lo chantajeas emocionalmente – fruncí el ceño sin entender- no te hagas la que no sabe, el mes pasado el intento romper contigo y lo chantajeaste con tu penosa vida, que si él era la nunca persona de verdad en tu vida, que eras adoptada y ni siquiera tu familia de verdad te quería.
No lo soporte más y mi mano derecha se estrelló contra su rostro.
- Escúchame bien perra, de mi puedes decir lo que quieras, pero no te atrevas a meterte con mis padres.
Le tomo unos segundos reaccionar y cuando lo hizo se miró en el espejo y vio su rostro colorado y una clara marca de mi mano, incluso se podía contar los dedos.
- Así que te ofende la verdad, pues que sepas que aquí todos saben que eres adoptada, que nadie te quiere, ni tu padres, ni tu novio y esa popularidad de la que gozas no es más que una cortina de humo donde todos se esconde a hablar mal de ti y de tu patética Vida.
No aguante más y me le fui encima con todas mis ganas, no me considero una persona violenta, pero hoy me sentía diferente, había algo dentro de mí que quería callarla a golpes, enrede mi mano en su cabello rubio y lo sostuve contra el piso mientras que con la derecha le pegaba en el rostro, su amiga me pegaba por la espalda y gritaba que la soltara, mientras que la rubio luchaba en vano por escapar de mis golpes. Al final la otra chica salió del baño pidiendo ayuda y sentí que me separaba.
Una chica morena que vi en mis sueños toma mi rostro entre sus manos y me ocultaba del resto de espectadores que habían llegado.
- Luna, escúchame, respira profundo- escuchaba la voz de la chica, pero lejos, como si estuviera a kilómetros de distancia, no podía controlar mi agitada respiración – vamos Luna tú puedes, respira profundo, sigue mi voz, todo está bien, no pasa nada, vamos otra vez, respira profundo, eso es, inhala, exhala.
Poco a poco fue escuchando más cerca la voz de la chica y el latido de mi corazón se fue calmando. Miré alrededor y vi la chica rubia intentando ponerse de pie con la ayuda de su amiga y otras persona.
- Maldita loca- mascullo entre diente sin poder alzar mucho la voz- esto no se va a quedar así.
- Claro que no – le respondió la morena a mi lado – eso no se va a quedar así, eso hincha linda, te aconsejo te pongas hielo, porque definitivamente no se va a aquedar así, se va a poner más feo.
No puede evitar reír, así como casi todos los presentes. Sali de la esquina donde me habían apartado y me mire en el espejo y por un segundo me pareció ver mis ojos de color rojo. Volví a mirar, pero no vi nada. No sé de dónde salió esta agresividad, ni en lo que me estoy trasformando. Pero algo me dice que esto acaba de empezar.





