Todos estaban contentos por la noticia, y no se tardó mucho que las palabras de la Reina sonaran por todo el rincón de su Reino, ricos, nobles, y personas de la sociedad media estaban felices por la noticia daban gracias por un heredero que tendría la sangre de su “Diosa e Salvadora” así que se preparaban para observar el carruaje de la Reina que pronto iba a pasar rumbo a la Iglesia para la primera plegaria por la victoria de la guerra reciente ganada.
—El Carruaje de la Reina, se acerca—Gritaban algunos en el camino para intentar ver a la Reina.
El Carruaje al pasar cerca de ellos se paró y la Reina se bajó para caminar un poco cerca de sus súbditos, era una costumbre que siempre hizo desde que tenía 15 años, aunque algunos intentos de asesinatos fueron dados por ese momento después de pasar 4 años castigando a los culpables y dando empleo a la gente con un nivel de vida muy lamentable, los robos e intentos de asesinatos en todo el reino y hacia su persona bajaron drásticamente a solo unos pequeños robos y uno o dos asesinados por cada 11 meses.
—Hola—Dijo Romina mientras saludaba a todos, los cuales se acercaban a ella para según ellos recibir la suerte e bendición de la diosa.
—Su Majestad—Exclamo una mujer que en sus brazos traía a una recién nacida, la cual era la hija de la señora. —Su Majestad, he llamado a mi hija con su santo segundo nombre, le pido con todo mi ser darle la bendición a mi pequeña para que sobreviva y viva una vida feliz—
Romina se sorprendió ante ello, aunque había muchas personas poniendo a sus hijas su primer nombre, jamás había encontrado a una mujer que le puso su segundo nombre “Darieya” lo cual era un gran honor.
—Que la pequeña Darieya, viva una vida larga y feliz—Dijo la Romina mientras cargaba al bebe en brazos la cual se acurrucaba en su pecho, los guardias que protegían a la Reina observaban a todos los lados por temor a que algo pasara mientras la Reina estaba cargando a la pequeña, nadie quería que la Reina que había decidido tener un heredero se viera afectada.
—Su Majestad, le deseo que su pronta vida de casada y futura madre sea excelente—Dijo la madre de la pequeña la cual agarraba al bebe que la majestad le devolvía.
—Muchas Gracias, por tus deseos—Dijo la Reina mientras le daba una sonrisa cálida a la madre, la cual después de ello le daba el paso libre a la Reina la cual después de despedirse de ella seguía caminando hasta la Iglesia.
Hace 10 años el camino era intransitable a pie, por los desechos humanos, aguas de lluvia, residuos, ratas e insectos, pero después de un plan de desagüe y cañerías que Arthur y Romina soñaron de pequeños e implementaron lograron cumplirlo y ahora las calles no huelen mal y se puede transitar y así las enfermedades de los niños del Reino disminuían por lo antigénico de las calles de Reino.
—Saludos a su Majestad—Exclamaron los guardias de la Iglesia, mientras observaban la llegada de la Reina y seguían a los guardias de esta para protegerla hasta llegar a la Iglesia y empezar la Plegaria, junto a los soldados de guerra y sus familiares estaban ya dentro de la Iglesia.
Al entrar a la Iglesia todos saludaron a la Reina la cual estaba dándole una sonrisa y platicaba con cada uno de ellos hasta llegar al frente de la Iglesia y hincarse para decir unas palabras.
—Se que han perdido a conocidos, gente querida, amigos y yo por su parte a mis súbditos y queridos compañeros, cargar con su muerte nunca será fácil, hemos visto morir a tanta gente estos años de guerra que al haber ganado sus muertes no han quedado en vano y su propósito por el cual murieron perduraran en los registros y en la historia, con esta primer plegaria damos inicio a que sus almas tengan el descanso eterno y la piedad a la hora de que ellos descansen, Empezamos con la Plegaria por los heridos en batalla y los muertos en ella—Dijo la Reina mientras aún permanecía hincada con sus ojos cerrados, después de rezar ella se levantó y se centró en la primera banca para que el Papa empezara la misa por los fallecidos.
Después de la Misa, todos los soldados y las familias de los fallecidos se acercaban a darle las gracias a la Reina por todo lo que habría hecho por ellos.
—Su Majestad, está claro que Marie vivió como quiso y murió haciendo lo que más amaba—Dijo el padre de uno de los muertos en guerra, la cual era una de las mujeres que estuvo en la guerra liderando a las primeras tropas para adentrar en secreto a la segunda tropa, ofreciéndose junto a los demás como el escudo humano de las demás tropas.
—Marie amaba ser un soldado y amaba el Reino Sr. Phillips, ella fue una gran amiga e estratega mientras estuve con ella en el campo, nunca viva con la cabeza agachada Sr.Phillips su hija no quería eso y no se lamente por su muerte, ella no estará feliz observando esto, su hija fue una guerrera que vivió a su voluntad—Exclamo la Reina mientras le daba un abrazo a el padre de Marie.
“Su Majestad, si no llego a sobrevivir dele un fuerte abrazo a mi padre de mi parte”
“No digas eso Marie, tú vas a sobrevivir y lograras darle todos los abrazos a tu padre”
“Su Majestad no lo creo, tengo miedo de no sobrevivir, pero tengo más miedo a morir en vano, si mi hora llega espero ver que nuestro Reino tenga una victoria”
“Hemos ganado Marie”
—Muchas Gracias su Majestad—Dijo el Sr.Phillips mientras secaba sus lágrimas después de apartarse de la Reina la cual, no parecía también estar bien, talvez al recordar lo que había pasado estaba así.
Los demás soldados y sus guardias notaron eso, así que intentaron que la Reina saliera rumbo al palacio para descansar, todos empezaron a felicitarla por su próximo compromiso haciendo que ella olvidara un poco los eventos traumáticos de la guerra más ferros que han tenido, en todas las guerras tuvieron bajas, pero aun así las muertes siempre llegaban a doler sin importar cuantas veces intentaban olvidarse.
—Su Majestad, un mensaje del Canciller—Dijo un guardia que había entrado rápido a la Iglesia para darle el mensaje a la Reina el cual decía “Como había ordenado Su Majestad empecé a enviar las cartas, pero las hice llegar por águilas y palomas mensajeras, de las 8 que envié 5 ya han sido contestadas así que quisiera verle en privado lo más pronto que pueda".
—Una sincera disculpa, pero parece que mi canciller me busca de manera urgente, espero que si tiene dudas y se sienten solos, pueden venir a hablar conmigo sobre sus hijos, esposos y padres, que la Bendición siempre los guie—Dijo la Reina mientras se dirigía a la salida de la Iglesia, sorprendida por las cartas respondidas por algunas reyes, pensó que eran los reinos más cercanos del Imperio a unas horas de distancia, los reinos más lejanos tardarían entre 2 dias de ida y vuelta para que dieran inicio a la búsqueda de matrimonios políticos.
Salió rápido en dirección a el Palacio mientras saludaba a la gente que le daba una reverencia al ver su rostro asomándose por la ventana del carruaje, después de una hora llegaron al Palacio y esperándola estaba Arthur y dos cancilleres más, para que se dirigieran a la Oficina para hablar de ello.





