En definitiva, Leonardo tenía un gran problema, sus sentimientos estaban revueltos, hace tres años estaba seguro de lo que quería, ahora no entendía lo que sucedía en su corazón, Amber había salido del departamento, enojada y él, seguía pensando en lo que debía hacer. Se suponía que era la mujer que amaba.
“¡Maldición!” se dice colocándose la chaqueta y tomando las llaves del auto para ir tras ella antes de que llegue al ascensor, mientras Dani lo observa sorprendida, cruzada de brazos, causándole un dolor en el pecho.
—¡Amber! ¡Por favor, detente! —Grita, haciendo que se detenga justo en la puerta del ascensor.
Ella lo observa un poco molesta, pero con esa media sonrisa en sus labios de satisfacción, quizás porque esperaba que hiciera eso.
—¿Qué es lo quieres?
—Lo siento, yo…
No lo deja terminar y se lanza a sus brazos. Lo estruja con fuerza y deja oír ese “Te amo” que lo estremece aumentando su angustia. Se supone que debe sentirse feliz porque ella no lo mandó al diablo, pero no es así, está muriendo, su corazón está descontrolado y no sabe qué sentir.
—Me asustaste, mucho —Dice ella— ¿Qué es lo que está pasando, por qué no confías en mí y me cuentas la verdad? —Se oye angustiada.
No supo qué decirle de inmediato, pero cuando vuelve a ver a Dani junto al ascensor tuvo la respuesta. Abre la puerta y la lleva dentro, mientras presiona el botón de bajar.
—Creo que necesito ayuda. No me he sentido bien y quizás tengas razón en lo que dijiste, tal vez inconscientemente tomara drogas, ¿no sé?… es que anoche bebí demás en el bar de Richard y sé que no debo frecuentarlo—Se apresura a aclarar antes de que su boca se abriera. Eso le da una ligera ventaja. —Pero conseguí el proyecto de mi vida y me invito a celebrar. Tengo recuerdos confusos—Miente tocándose la cabeza, si en algo era bueno, era en engañarla. — y desde que desperté he escuchado voces, tengo la visión nublada y… supongo que todo esto se me pasará en unas horas… Nunca quise que…
—¡Tranquilo, mi vida! —Le acaricia la mejilla. — Solo me molesta que frecuentes esos lugares a mis espaldas. Y me dejas muerta de angustia sin saber de ti por muchas horas. Luego me trates como una desconocida mientras te comportas como un lunático. ¡Eso es lo me jode!
Vuelve a abrazarla por impulso, pero sin realmente desearlo, quizás solo quería que se olvide del mal momento. Luego Amber lo besa, siente sus labios cálidos y sus manos recorrer su espalda, pero algo ha cambiado, se siente diferente. En eso la puerta se abre “¡Gracias, Dios mío!” se dijo con una gran sonrisa de alivio.
Está a tiempo de llegar a su cita de negocios y llevarla a tomar un café para disculparse. Amber es doctora y los cambios de turnos en el hospital no han sido un impedimento para llevar una relación estable desde hace tres años. Hace seis meses le pidió que se mudara a su departamento después de pedirle matrimonio, el primero en oponerse a esa unión fue su padre, pero no insistió más.
“Ya eres mayor de edad y sabes lo que te conviene, pero quiero que sepas que el que acepte tu romance con Amber, no quiere decir que esté de acuerdo con su absurda boda”.
Fueron las duras palabras de su padre esa tarde que le contara de su próximo matrimonio, para él no existe nadie perfecto para estar a su lado; primero fue con Daniela.
“Esa muchachita solo te hace perder el tiempo. No es digna de estar contigo, es solo una soñadora. Lo que sientes por ella no es amor verdadero, es solo una ilusión pasajera que se te olvidará cuando la tengas en la cama. En tu camino al éxito, ella es un gran obstáculo”
Más, cuando lo obligó a acompañarlo a España, se encargó de repetirle mil veces que cuando sea exitoso y ya no dependa de él, podría hacer lo que quisiera, y si para entonces quería volver por ella, lo no se lo impediría. Pero pasaron los años y en sus intentos vanos de localizarla por la red, lo llenaron de pensamientos negativos, hasta llegó a odiarla por no dejarse encontrar. Si ella podía vivir sin él, ¿Por qué él no podía hacer lo mismo? Es verdad que nunca pude comprobarlo, pero no hizo falta.
Poco a poco, fue ocultando la necesidad de su amor y buscó reemplazarla por otra, más, los placeres carnales que vivió, no sirvieron para que olvidar esa primera vez con ella.
Ahora no puedo engañarse, nunca logró arrancar de la piel sus caricias, sus besos y esa noche romántica en el lago.
Mientras el pasado regresa, se sube a su auto, seguida por Amber, como tendría una reunión, ella va en su coche para no tener que regresar en taxi. Pasan unos minutos, cuando Dani vuelve aparecer en su auto, ahora sentada en el asiento de junto.
“No puedo creer que estés con esa loca histérica, tan falsa como las uñas que lleva en sus manos”
—¡Joder! —grita Leonardo muy asustado, su corazón se paralizó y ¡literal! Se congeló, sintió un hormigueo en todo el cuerpo mientras un frío intenso lo recorre por completo, por poco pierde el control del auto.
—¡Cuidado! —Expresa nerviosa Daniela —Por poquito y chocas.
—¡Maldición! ¿Otra vez aquí? ¿Por qué no puedes avisar cuando vas a aparecer?, vas a producirme un infarto.
—¡Ay! Ni que estuviera tan fea, sé que no me gusta el maquillaje escandaloso, pero tampoco estoy tan fatal.
Se mira en el espejo.
—Sabes que no me refiero a eso—Dice aún alterado.
Amber se había dado cuenta de su estado y sin perder tiempo le marca.
“No puedes contestar, estás manejando, eso es ser imprudente” Vuelve hablarle Daniela.
—¡Basta! ¿No quiero que hables —Grita nervioso.
“Está bien, guardaré silencio”. Responde con calma, mientras sonríe.
Sí que estaba volviéndose loco, le estaba pidiendo a un fantasma que guarde silencio cuando nadie más puede escucharla.
—¡Amor!, ¿Estás bien? —se escucha a Amber nerviosa.
—Sí, solo fue un… momento de… —Mira a Dani tan feliz mirando por la ventana. —La vista se me nubló. Pero ya estoy bien.
—Eso no es normal —Se preocupa —Después de tu reunión iremos al hospital.
—No creo que sea necesario.
—No aceptaré una negativa. Tu salud es lo más importante.
—Si eso te tranquiliza, iremos.
No se dio cuanta en el momento que Dani se fuera, solo dio un parpadeo y al volver la vista al asiento del junto, ya no estaba. Unos minutos después llegan al restaurante, comen algo ligero y mientras disfrutan de sus alimentos, Amber se comunicó con su amigo y colega, Harry, para que lo atendiera lo antes posible.
—Ya todo está arreglado, a las cuatro te espera en el consultorio.
—Gracias por preocuparte.
—Sabes que te amo con toda mi alma —acaricia su mano.
Salen del restaurante y se despiden, ella regresa al departamento, ya había terminado su turno y necesitaba descansar unas horas. Él se dirige a su oficina para esperar al ingeniero Ramírez. Sube a su auto y llama a sus socios para confirmar si la documentación requerida estaba en orden, no quería dilatar mucho la reunión, pues su cita médica era a las cuatro y no le parecía correcto, molestar de nuevo a Amber por un retraso.
Ella está segura de que sufre de alucinaciones y no puede hacerla cambiar de opinión, aunque sonara estúpido, no podía convencerla de que estaba viendo a un fantasma.
Antes de llegar a su despacho, su socio y amigo Cristián le confirma que la carpeta completa ya estaba en su oficina. Eso lo tranquiliza y le da más confianza para esa tan ansiada cita, el ingeniero Ramírez era uno de los hombres más importante en el mundo empresarial y trabajar para él era todo un privilegio y el que él mismo se haya interesado en su trabajo, le daba un poco más de prestigio.
Minutos antes de las cuatro El ingeniero Salvador Ramírez estaba frente a su oficina, listo para firmar ese gran proyecto.





