"PROLOGO"
Hanbal
Conocerla fue la mejor suerte Arlette es un ángel, lamentablemente tiene ya esposo y ese jodido chucho del presidente de los presidentes del Demons Kings, tiene 3 hijos hermosos Eros, Deo y Trisha. Si fuera por mí, ellos cuatros no estarían en la vida de esa mujer, solo estaría yo y nadie más.
Por otro lado, me quedo pensando al ver a esa clase de persona que quiero conocer a mi vieja dama, joder, quiero tener hijos mimarlos como ellos lo hacen, debo buscar a la indicada para ello.
Espero que aparezca algún día.
Sacudo mi cabeza para dejar de pensar en pendejadas como esas, observo la puerta principal del aeropuerto y bufo con frustración porque Musim no viene todavía. Marco su número y me sale apagado como siempre.
¿Para qué quiere un teléfono si no va a contestar nunca?
Me rasco la nuca luego alzo la vista y frente a mi veo a una mujer, a mi Ángel, mi vieja dama. Bajo del auto y me dirijo a ella.
— ¿Te ayudo en algo? — pregunta con una voz irritada que no me gusta para nada.
Se nota que tiene carácter ¿Quién se cree para hablarme así? ¿Acaso no me conoce o sabe quién soy?
— Vienes conmigo preciosa — digo con tranquilidad, ella me mira como si estuviera loco.
— ¿Disculpa? ¿Te conozco? ¿Dónde tendría que irme contigo? — interroga asustada y se aleja de mí, pero me aproximo a ella.
— Que te vienes conmigo, preciosa — repito mis palabras, tratando de no perder la paciencia.
— No lo haré, no te conozco — contesta con un tono enojado, se aleja de nuevo.
Esto me está cansado ¿Por qué conmigo y ya? Qué difícil es esta mujer, carajo.
— No hagas esto difícil ¿sí? Vienes conmigo y punto, eres mi mujer — expreso con seriedad mientras me acerco más a ella, la agarro del brazo y ella empieza a llorar.
— No llores los ángeles, no lloran amor — digo tratando de consolarla, pero es imposible porque sigo escuchando sus sollozos, la alzo en mis hombros y agarro su maleta.
Odio que ella llore por mis impulsos y mis acciones.
Se que hice mal en traerle así por así, pero era necesario ya que no la conozco completamente. Y quiero que ella este conmigo desde ahora, no puedo esperar tanto para tener una familia.
Minutos más tarde…
Sigo esperando a Musim en el auto con la mujer quien sigue llorando, se que está asustada, pero se le pasará cuando me conozca lo suficiente.
— Déjame ir por favor — suplica sollozando, pero me mantengo callado e ignorándolo.
— Eso no va a pasar, Ángel — repito mis palabras por decima vez.
¿No se cansa de decir siempre lo mismo?
— ¿Por qué haces esto? — pregunta llorando.
— Ya te dije ángel, eres mía solo mía, eres mi vieja dama, yo te protegeré de todos y todas — digo, observo que mi vice entra rápido en el auto y mira con asombro a mi Ángel.
— ¿Y ella prez? — pregunta con un tono de curiosidad.
— No la mires, es mía — expreso con seriedad y sin explicaciones, arranco para ir al club.
— ¿Tuya? — cuestiona confundido.
— Si mía, deja de hacer preguntas. No te contestaré más — es lo único que digo miro por el retrovisor del auto a chica quien está recostada en el asiento del auto.
Te protegeré siempre ángel eres mía ahora
Horas más tarde…
Llegamos a la casa club, bajé a mi mujer del auto y la llevé a la pieza donde dormirá conmigo, siento la mirada de todos los hermanos, les fulmino con la mirada y enseguida se ponen a hacer lo que tienen que hacer.
— Dormirás aquí, Ángel. Si necesitas algo avísame enseguida estaré aquí. Me iré un rato a resolver cosas del club ¿De acuerdo? — hablo y solo se limita a asentir con la cabeza, suspiro frustrado.
Esto será más difícil de lo que ya es.
"CAPITULO 1"
Hanbal
Días más tarde…
Hace tres días de que tengo a la mujer aquí conmigo, ella no me habla para nada, se queda encerrada en la pieza y nada más. Me hace sentir mal porque esta con esa actitud desde que le traje del aeropuerto.
Entro a la habitación con una bandeja de desayuno, observo que ella está sentada en la cama, me mira con pánico y no sé cómo reaccionar ante eso porque me está sacando de las casillas su silencio.
— Yo…— quise decirle algo, pero salgo rápido de la habitación y suspiro miro a Mary una chica de la barra quien viene hacia mí luego nos vamos caminando hasta el bar, me siento y bajo mi cabeza.
— ¿Que te pasa Prez? — cuestiona con interés.
— No me quiere, la chica que traje— confieso empiezo a contarle todo y ella me mira sorprendida.
— Prez creo que le tendrías que dejar ir, la puedes conquistar poco a poco — sugiere con un tono suave mientras está limpiando mesas, pienso en lo que estoy haciendo, me dirijo de nuevo a la habitación y escucho llorar a Ángel. Entro, ella me mira con temor.
Odio esa cara. Odio cuando llora.
— Tranquila no te haré daño — digo bufando.
— ¿Por qué me secuestraste, que quieres de mí? — susurra.
— Porque cuando te vi que eras para mí, sos mía, te quiero para mi — confieso mientras me agacho para ver su cara.
— Solo me quiero ir a mi nueva casa — dice sollozando mientras pone su mano en el rostro empiezo a asentir.
— Está bien, te llevaré a tu casa, ven vamos Ángel — accedo mientras me levanto, agarro su maleta y nos dirigimos hasta la salida del club, ella es tímida por lo que veo porque siempre esta con la cabeza agachada y sus uñas rascan las manos.
— Tranquila Ángel no te hare nada que tu no quieras, ahora dime la dirección de la casa — digo ella me dice la dirección de la casa y miro sorprendido.
Está loca esta mujer. Esta en uno de los barrios mas peligroso de la ciudad.
— Ángel ¿con quién vives ahí? — pregunto con curiosidad.
— Con nadie — murmura, mira la ventana
— Déjame protegerte por lo menos Ángel — suplico y ella me ignora completamente.
— Yo no tengo la protección de nadie, no me puede ayudar— dice llorando y tapando su rostro.
— Yo si te puedo ayudar, te puedo salvar de todos — respondo sin despegar mi vista de la ruta. Ella se mantiene callada.
Miro a Ángel quien tiene la cabeza baja, observo sus hermosos ojos y sus labios que quiero comerlos.
Minutos más tarde…
Llegamos al lugar donde no me gusta para nada ella dice que le acompañe y entre. Carajo, que horrible lugar ¿Cómo puede vivir ahí?
— No me gusta para nada donde vivís Ángel — es lo único que digo mientras tomo la cerveza que me ofreció.
— A mí tampoco pero cuando encuentre trabajo capaz que consiga algo mejor — dice emocionada.
— Ángel me quedaré por lo menos hoy para tener mi mente tranquila porque en este barrio andan sucediendo cosas malas — digo mientras me acomodo en el sofá.
— Está bien, pero ¿Por qué me dices Ángel? — pregunta con curiosidad.
— Porque sos uno, uno muy hermoso que vino para estar conmigo — respondo empieza a sonrojarse.
— Ni siquiera se tu nombre ni tú el mío — habla con un tono suave.
— Yo soy Hanbal ¿y el tuyo? — pregunto.
— Darla — habla mientras que se dirige a la cocina para llevar los platos y vasos sucios.
— Creo que voy a descansar estoy agotada por el viaje y por todo lo que paso en estos días — dice.
— Anda dormí. Yo haré guardia — digo con dudas, Ángel se va hacia los pasillos y en la tercera puerta se escucha que se cierra.
Horas después...
Escucho gritos en la habitación de Darla, me voy corriendo, miro que no haya nadie y Ángel está teniendo una pesadilla, eso no me gusta nada.
— Ángel — digo despacito y no se despierta solo empieza a llorar empiezo a sacudirla despacio y se despierta.
— ¿Qué paso? — pregunta mi ángel.
— Creo que tendrás que venir conmigo de nuevo no te puedo dejar sola aquí — digo.
— No es nece... — interrumpo.
— Es necesario Ángel — digo mientras me siento a lado de ella.
— Tengo pesadillas, sueños solo eso nada más — dice con tranquilidad.
— Yo te protegeré de esas pesadillas — digo mientras beso su frente, pero me da una sonrisa forzada.
Darla
Este hombre es tierno, pero a la vez da miedo. Tengo que seguir actuando y seguir con mi trabajo hasta conseguir lo que quiero, espero que no me descubra o seré mujer muerta.





