La lluvia es un espectáculo increíble desde las enormes ventanas de mi oficina.
He tenido un día bastante estresante, para empezar uno de los accionistas con quien había concretado una cita le ha dado por no asistir sin siquiera reportarse. — ¡Come detesto a los incompetentes e irresponsables! — Quise creer que algo le había pasado para aminorar mi frustración pero resulto que hombre lo había olvidado.
Luego la estúpida y llorona de la acistente me tiro el café encima, me a tocado cambiarme de ropa.
Obvió ya esa inútil no trabaja aquí. Ese tipo de torpezas no caben en esta empresa, "mi empresa".
Al menos el ver la lluvia caer me calma un poco, me da algo de paz, respiro profundo e inhaló disfrutando de esa paz que deseo que inunde todo mi ser, aunque sea solo por un momento y acallar las voces de mis demonios que me atormentan día a día y turban mis sueños.
— ¡Hey, Hey, hey ¡ Oye necesitas distraerte. ¿Que te parece si salimos esta noche a distraernos un rato?
— Me dice Jack mientras entra a mi oficina sacándome de mis pensamientos.
— ¿Que te hace pensar eso? — Le digo mientras arqueo una ceja y giro sobre mis talones para verlo .
— Pues... No se, quizás la forma tan abrupta con la que le gritaste a la pobre Olivia.
Pobrecita salio desecha. — Me dice con una sonrisa socarrona — Por eso yo opino que deberíamos ir a buscar un poco de diversión.
Ya sabes, que te parece si vamos a ese club donde te rechazo esa bella chica.
¿Que tal si esta vez si la convences? — Me suelta de repente y comienza a reír a carcajadas — Me pregunto ¿Como fui tan estúpido de contarle semejante cosa si ya lo conozco? — mientras se recarga de mi escritorio para darse algo de apoyo.
Aunque por una parte tiene razón.
Yo no soy de los hombres que ande tras de una mujer. Pero "Ella me rechazo" y a mí nadie me dice que no, eso es algo que no me suele suceder. Hay algo en esa chica que me llama bastante.
Por lo general las mujeres harían fila para estar conmigo.
— Pero ella no y eso es lo que te puede ¿cierto? — Intento callar esa vocecita en mi cabeza, ya tengo suficiente con las burlas de Jack como para que yo mismo me haga esto. Pero no se, quiero verla de nuevo y descubrir si en realidad es la chica que aparenta ser, oh simplemente alguien muy inteligente que busca el mejor postor.
— Sabes Jack, tienes razón, necesito distraerme un rato.
— ¡Esa voz me agrada!
~♦~
La música es suave, seductora, hechizante, en aire se podría respirar la lujuria combinada con el aroma a perfumes caros, cigarrillos y vino.
La luz baja ameniza el ambiente, conforme entro busco con la mirada en la barra y al rededor de la pista a la chica ojiazul pero no la veo, continuo buscando y la veo subiendo las escaleras de la mano de un hombre. —¿¡Que!? ¿¡Es enserio!?
No se por que diantres me afecta de tal forma el verla subir con el, pero bueno, como pudo atreverse a rechasarme "a mi" e irse con un tipo que evidentemente no me llega ni a los talones.
Esto es intolerable, y me repito, ¿por qué demonios me importa?
—Pero te prometo una cosa, seras mía, te tendré entre mis sabanas y te aseguro que te encantará, ojiazul te has convertido en mi nuevo reto personal.
Hago esta promesa al aire mientras la miro perderse con ese tipo por las escaleras que se dirigen a los cuartos privados. — Han herido tu hombría Garey . — Se burla mi subconsciente .
Necesito sacar esta frustración "AHORA".
Me siento en uno de los sillones individuales en un rincón buscando la mejor presa y no pasa mucho cuando una linda azabache de curvas definidas y escote pronunciado que no deja mucho a la imaginación se me acerca dejando claras sus intenciones.
— ¿Te invito un trago guapo?
—Hola nena, que te parece si dejemos todo este teatro de seducción ¿subimos? — Le hago una seña con la cabeza y ella sonríe ampliamente.
— Te gusta ir sin rodeos ¿cierto?
Me levanto de sillón la tomo de la cintura pegándole a mi cuerpo rosando su pelvis con mi miembro erecto le beso el cuello ella se estremece; enseguida le ofrezco mi brazo como un caballero, el cual no soy, para nada, y subimos las escaleras para ir al los cuartos privados y buscar uno libre.
Al llegar arriba por el pasillo veo a la chica ojiazul saliendo de una de las habitaciones.
No duro mucho ahí, ¿acaso el no le di a vasto?
¡Oh nena conmigo no seria tan rápido y pedirías más!
El hombre se asoma tras de ella y dice algo justo antes de que yo entrar a la habitación con la azabache.
— Gracias por ayudarme Ana. — ¿Ayudarle? ¿Ayudarle a que? Hecho un vistazo rápido a la chica y miro que lleva lo que al parecer ser y por la poca luz que hay es un cesto de sabanas ¡sucias! supongo.
Ahora no se que pensar.
— No hay problema ¡Cuando quieras Héctor! —Le responde ella para luego seguir su camino
Dicho esto estoy por cerrar la puerta de cubículo y por un momento mi mirada se cruza con la de ella, una sensación extraña corre por mi torrente sanguíneo en ese instante, es algo que no se explicar. Ella me mira mostrando una media sonrisa y la escucho decir.
—Diviértete Alondra.
— O descuida bella, lo aré. —Contesta la morena para despues besarme en los labios.
O no, eso sí que no, aquí el control, lo llevo yo .
Cierro la puerta y comienzo a masajear esos voluptuosos pechos para proseguir a desnudarla y abrirla pa mi.
—Te aré gritar nena.
Le digo aunque ya la tengo gozando y retorciéndose de placer.
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