Esposa a la venta

Minutos después se abrió la puerta y él volvió a entrar.

-¿Ya estás lista?- Dijo con impaciencia.

-Yo… Aún no, pero… No me demoró nada- Respondí con nerviosismo.

-Bien, hazlo rápido, tienes que conocer a mi madre.

-¿A tu madre?... ¿Así como ahora?

-Eso fue lo que dije ¿no?... Ya, rápido, ve a bañarte.

-Sí…

Entre al enorme baño, me sentía un tanto aturdida, eso era demasiado, primero me secuestran, me violan, me prostituyen y ahora tenía que ir a la casa de la madre de ese hombre fingiendo que era su prometida ¿Cómo haría eso? ¡Pero si ni siquiera sabía ni su nombre!... Pero aún más importante ¿Qué pasaría si su madre no creía mi actuación? ¿Qué pasaría si cometía algún error?. Un golpe en la puerta interrumpió mis pensamientos.

-¡Ya sal de ahí, perra!- Gritó, si hubiera estado en otra situación, si hubiera estado en mi antigua vida lo habría mandado a la mierda, pero en ese escenario no podía hacerlo.

-Ya voy- Respondí tras un suspiro, me envolví en una toalla y salí- ¿Sabes? Tienes que dejar de llamarme así…

-Eres mía, te llamaré como se me de la gana.

-Yo solo digo… Tenemos que convencer a tu madre de que somos pareja ¿no? ¿Crees que creerá que somos pareja si me tratas así?

-Eso es cuento aparte…- Dijo mientras yo volvía a entrar en la habitación.

-¿Siquiera me vas a decir tu nombre?- Le pregunté mientras me ponía el vestido que él había elegido para mí.

-Me llamo Ricardo, Ricardo Ortega.

-Y yo Daniela López

-¿López? Eso no funcionará… Ahora tu apellido es Hidalgo- Dijo con seriedad.

-Si tu lo dices…- Respondí encogiéndome de hombros.

-Suficiente charla por ahora, termina de arreglarte rápido, mi madre no es una mujer paciente.

Suspiré y fui al tocador, ahí había maquillaje, unos cuantos cepillos de pelo y varias joyas, entre otros accesorios. Decidí recoger mi cabello en un “tomate” el cual acompañé de una peineta de flores hechas de plata y perlas. Nunca me había gustado mucho el maquillaje así que solo usé el justo y necesario, terminé de completar mi atuendo con zapatos de tacón, un collar de diamantes, aros a juego y un brazalete que disimulaba el rose de la cuerda. Él me miró de arriba abajo como evaluando mi trabajo.

-Creo que servirá- Dijo, tomó otro brazalete de diamantes y me lo puso en el otro brazo- Promedio, pero aceptable- Dijo como si hablara solo.

-¡Oye! Estoy aquí ¿Sabes?- Dije, él miró su reloj ignorando por completo.

-Ya es tarde, vámonos- Dijo tirando de mi brazo, subimos a su auto y apenas nos alejamos unos cuantos metros empezó a explicarme lo que debía hacer- Bien… Esto es lo que pasará… Vamos a entrar como si fuéramos una pareja cualquiera, tienes que fingir que estás perdidamente enamorada de mi, eres muy feliz y todas esas tonterías…

-Claro, ¿Cómo no enamorarme de tu irresistible personalidad?- Dije en tono sarcástico.

-Lo digo en serio Daniela… Tienes que esforzarte en esto- Respondió, luego paró en una luz roja y me miró a los ojos- Sí no logras convencerla ya no me sirves… Y sí sabes lo que se hace con las cosas que no sirven ¿verdad?

-Yo… No soy una cosa- Dije con el corazón lleno de miedo.

-¿Y eso qué?- Dijo de forma totalmente indolente.

-Bueno… ¿Qué tengo que decir?.

-Eso esta mejor… Esta la historia, eres una accionista minoritaria de una de mis empresas, nos conocimos en una de las fiestas corporativas, charlamos y al otro día te invité a cenar, hemos estado saliendo durante 6 meses y te propuse matrimonio hace un par de semanas.

-¿Eso es todo?- le contesté, esa información era demasiado básica como para fingir ser su prometida.

-¿Qué más deberías saber? Eres una mujer que se quiere casar conmigo, eso es todo.

-Si tu lo dices…- Respondí solo para no discutir y enfurecerlo, mientras pensaba “Ahora entiendo porque tuvo que comprar una esposa, este tipo es todo un patán”

-¿Qué dijiste?- Dijo lanzándome una mirada asesina.

-Solo te di la razón ¿por qué te enojas?

-Susurraste algo después de eso- Insistió “ay no ¿Lo dije en voz alta?” Pensé.

-No era nada importante- Respondí mientras rogaba en mi interior que no me hubiera escuchado.

-Supongo que tienes razón… Da igual si crees que soy un patán o lo que sea, sigues siendo mía- Dijo y aprovechando una luz roja me tomó del mentón y me besó a la fuerza- Eres mi juguete, mi marioneta, que no se te olvide.

-¿Cómo podría olvidarlo? Me lo recuerdas cada 5 minutos.

-Porque actúas como si fueras una persona real.

-¡Soy una persona real!- Exclamé.

-Claro que no, dejaste de serlo en cuanto te compré en ese horrible lugar.

Lo quedé mirando con la mandíbula tensa, los dientes apretados y resistiendo las ganas de romperle ese lindo y frío rostro que tenía. Sabía que él era más fuerte que yo, nunca fui del tipo de persona que solucionaba sus problemas a golpes, sin mencionar que tenía poco y nada de fuerza, apenas si lograba levantar 5 o 6 kilos, a lo más 10 si la situación lo ameritaba y no me quedaba más alternativa, aunque logrará reunir la valentía suficiente como para poder tirar el primer golpe terminaría en el suelo antes de que mi puño tocara su soberbio rostro.

-Si aceptas las cosas como son, será más fácil para todos.

-¿En serio estás diciendo que debo aceptar que soy un simple objeto de tu propiedad?- Respondí levantándome una ceja.

-Hasta que lo entiendes…

-¡Estás demente!- Exclamé mientras me cruzaba de brazos cuando atravesábamos un enorme portón.

-Solo digo las cosas como son y ahora cambia esa actitud que estamos llegando.

-"Como ordene mi amo”- Dije en tono sarcástico.

-Así está mejor… Ya trabajaremos lo de tu sarcasmo.

-¿Está es la casa de tu madre?- Pregunté asombrada en cuanto estacionó, esta era aún más grande que la de Ricardo, parecía un enorme castillo, apuesto que podría alojar cómodamente a la mitad de la población española- ¿Acaso son de la realeza o qué?- Agregué sin pensar.

-No, pero somos igual de ricos… Quizás hasta un poco más- Dijo como si eso fuera lo más normal del mundo.

-Supongo que tiene sentido… De lo contrario no podrías haberte dado el lujo de gastar tanto dinero en… Comprarme.

-¿Escuchaste cuánto pagué por ti?

-Claro que lo escuché, estaba frente a ti- En serio no estaba segura de cuanto tiempo podría soportar esa odiosa actitud que tenía.

-Cierto, no lo había notado… Como sea, ya llegamos- Dijo- No te bajes hasta que uno de los sirvientes te abra y no te alejes mucho del auto.

-Claro- Contesté, sabía que no tenía otra alternativa.

Bajamos del auto al mismo tiempo y lo espere, tal como me había dicho, tomó mi mano apretando con mucha fuerza, seguro que temía que intentará escapar o algo así.

-No es necesario que me rompas la mano ¿Sabes?- Le susurré.

-Silencio, no hables a menos de que te pregunten algo directamente ¿Entendido?- Dijo de una forma muy desconsiderada, aunque aflojó un poco su agarre.

-como tu digas- Respondí, en serio no estaba segura de poder soportar su compañía por demasiado tiempo, ni siquiera intentaba ser amable.

-¡Ricardito!- Dijo una mujer canosa de unos cincuenta y tantos.

-Ya te he dicho que no me llames así madre- Dijo en un tono extremadamente formal- Ya no soy un niño.

-Lo sé, pero para mi siempre lo serás- Dijo ella apretando una de las mejillas, él suspiró con resignación.

-Y supongo que esta guapa señorita es Camila- Dijo con un tono muy amigable contrastaba demasiado con la actitud formal de su hijo.

-Si, ella es Camila Hidalgo mi… Prometida- Respondió él, la última palabra sonó muy forzada.

-Bueno… No se queden ahí, pasen- Dijo caminando a la sala de estar- ¿Qué edad me dijiste que tenía? Se ve muy joven…

-Te había dicho que tenía 30.

-¿Y qué? ¿Vas a contestar todo por ella?

-Creí que me preguntabas a mi.

-Le preguntaba a ambos… Pero sería lindo escuchar la voz de tu prometida- Dijo sentándose en un sillón con una sonrisa algo falsa.

-Es genética, mi madre representa al menos 5 o 10 años menos- Respondí tratando de mantener la calma.

-Vaya, ya quisiera yo esos genes… Entonces… Eres accionista de la empresa…

-Así es.

-¿De cual en particular?

-Ella es accionista de ortega y asociados madre, ya te lo había dicho.

-Cierto, se me había olvidado- Respondió ella- La verdad debo admitir que me sorprendió cuando ricky me dijo que se había comprometido… Nunca había traído a nadie a casa… ¿Qué fue exactamente lo que te atrajo de él?

-Bueno…- Dije mientras pensaba en algo de ese idiota que pudiera parecer atractivo además de su dinero- Hay que reconocer que tiene un hijo muy guapo…

-Sí, pero como para que aceptaras casarte tiene que haber algo más…- Dijo como si sospechara algo, quizás creía que era una caza fortunas o algo así.

-Claro que sí… Hay muchas cosas de él que me gustan…

-Como por ejemplo…

-Ya sabe… Él es muy… Sensible- Respondí lo primero que se me pasó por la mente, Ricardo tosió como si se hubiera atorado con algo.

-¿En serio?- Dijo la señora levantando una ceja.

-Madre… ¿Me disculpas un segundo? Tengo que hablar con Cami de algo importante.

-Claro…

En cuanto escuchó la respuesta de su madre se puso de pie, me tomó del brazo y prácticamente me arrastró hasta la terraza. Yo no entendía nada.

-¿Es en serio Daniela? ¿Sensible?

-Fue lo primero que me vino a la mente…

-Te dije que tenías que sonar convincente… ¿Acaso te parezco alguien Sensible?- Dijo apretando mucho mi brazo.

-Me lastimas…

-Esto no es nada comparado a lo que te haré si mi madre no se traga nuestra historia…

-Perdón… Quizás si me hubieras dado algo más de tiempo…

-¿Crees que te hubiera comprado si me sobrara el tiempo?

-Supongo que no… Por favor, en serio que me estás lastimando, duele- Dije sin atreverme a siquiera intentar zafarme.

-Bien… Pero no toleraré ni un solo error más ¿Entendido?- Dijo soltando mi brazo, yo asentí- Ahora bésame o pensarán que estamos discutiendo.

-Eso es porque sí estamos discutiendo- Respondí, él me abrazó por la cintura y me dio un beso bastante largo. Entonces alguien se aclaró la garganta.

-Señor… La cena ya está servida- Era un hombre muy formal, seguramente un mayordomo o algo así.

-Gracias, vamos enseguida.

La madre de Ricardo no dejaba de hacer preguntas que no sabía como responder, muchas las respondía él mismo, pero cada vez que él lo hacía ella le respondía que me dejara hablar. Ya cuando casi estaba terminando la cena él tuvo que levantarse para ir al baño.

-Ya vuelvo, no te muevas de aquí- Dijo en un tono que pretendía ser cariñoso, me dio un beso en la frente y salió.

-Bien Camila… Ya puedes dejar de fingir- Me dijo directamente en cuanto su hijo se alejó.

-Yo… No sé a que se refiere…

-Revisé los registros de accionistas y no hay ninguna Camila Hidalgo, de hecho, no hay nadie que se llame Camila- Yo la miré casi con terror, eso no pintaba bien- Dime la verdad ¿Cuáles son tus intenciones? ¿Quieres quedarte con parte de nuestra fortuna?

-Claro que no- Intenté defenderme.

-Conozco muy bien a las de tu clase- Dijo mirándome despectivamente, esa sonrisa aparentemente amable había desaparecido.

-¿A qué se refiere con “las de mi clase”?- Dije como si estuviera ofendida y en realidad si lo estaba, pero también temía que, de algún modo, haya descubierto la farsa.

-No te hagas… Esas figuritas que lo único que les interesa de un hombre es que le pueda sacar una Black card a su nombre.

-¡Yo no soy así!- Me defendí, esta vez si estaba muy ofendida.

-Entonces dime al menos dos cosas reales que te gusten de mi hijo, pues ambas sabemos que no es de los hombres más sensibles del mundo…

-Pues conmigo lo es- Insistí en mi mentira, a esas alturas no podía retractarme.

-Sí… Me parece que la marca en tu brazo no opina lo mismo…

-Esto…- Respondí nerviosa mientras intentaba pensar en algo- Esto no es nada, fue un accidente… Él solo… No mide su fuerza… Pero en serio estoy enamorada de su hijo.

-Sin embargo aun no me dices el porqué

-¿Y acaso tiene que haber uno? El amor no es racional, no es que uno haga una lista de pros y contras… Yo solo… Lo amo, cada vez que lo veo se me acelera el corazón- Dije aunque ese aumento en mi pulso en realidad solo era por miedo- ya sabe… mariposas en el estomago… Y en serio… ¿Tan poco quiere a su hijo como para pensar que la única razón que una mujer pueda tener para casarse con él es el interés? Existen cosas más importantes que el dinero ¿sabe?- Dije molesta y agregué en mi mente “Por ejemplo la libertad”

-¿Qué ocurre aquí?- Dijo Ricardo con severidad apenas volvió a la habitación.

-Nada- Respondí rápidamente, temiendo que la suspicacia de su madre pudiera perjudicarme de algún modo… Ella creía que yo era una caza fortunas… ¿Eso qué significaba? ¿Calificaba como que había creído nuestra farsa? ¿o acaso eso significaba que no la había convencido y que, por ende, ya no era de utilidad?... “sabes lo que se hace con las cosas que no sirven ¿verdad?” Había dicho él… Pero en realidad a que se refería ¿iba a matarme? Quizás solo me encerraría en algún lugar que solo él supiera… ¡Dios! No quería ni imaginarlo.

-¿Nada? Entonces todo está bien ¿no?- Insistió él mirándome con desaprobación.

-No, en realidad no… No permitiré que te cases con esta cualquiera…- Dijo la señora.

-Ella no es una cualquiera- Me defendió él, lo cual me sorprendió un poco.

-Ella no es lo que dice ser, no es accionista…

-Eso es porque vendió sus acciones cuando empezó la relación conmigo.

-¿si? ¿Y porque harías algo así?

-Quería un vestido de novia muy exclusivo, mi padre ofreció pagarlo pero no me gusta recibir favores, la forma más rápida de obtener el dinero era vender las acciones, lograr que una diseñadora como ella haga tu vestido de novia no es nada fácil ¿sabe?- Improvisé, quizás mis estudios de diseño de vestuario podrían servir de algo en esta ocasión.

-¿Y cual diseñadora sería esa?

-Sarah Burton… Seguro ha escuchado de ella, diseñó el vestido de novia para una tenista famosa…

-Sí, sí he escuchado de ella, sus diseños cuestan varios millones de dólares.

-Así es… Por eso tuve que vender las acciones…

-No me habías contado de eso… Cariño- Dijo Ricardo poniendo sus manos sobre mis hombros, sonaba algo tenso.

-Es que quería que fuera una sorpresa… Espero que no te moleste.

-No, está bien, hubiera sido una linda sorpresa- Respondió cediendo un poco.

-¿Cree que hubiera hecho eso si fuera un caza fortunas como usted dice?

-¿Crees que es una caza fortunas?- Le preguntó él.

-No, solo quería asegurarme de que no lo fuera, Camila mal interpretó las cosas…

-Sí, claro… Y luego te quejas de porque no traigo chicas a casa- Dijo molestó, tomó mi mano y agregó- Ven, cariño, salgamos de aquí.

Lo seguí en silencio mientras sentía que me iba a dar un ataque cardíaco o algo, en el pequeño trayecto desde el comedor a su auto cientos de posibles escenarios aparecían en mi cabeza, en el mejor de los caso me creía, volvíamos a casa y me violaba una vez más, en el peor… Terminaba descuartizada dentro de una bolsa de basura que alguien echó a un basurero. No me atreví a decir nada, no quería meter la pata, él manejó en silencio durante unos minutos y luego, así como de la nada dijo:

-Ni creas que te compraré un vestido de más de un millón de dólares.

-No esperaba que lo hicieras…

-¿Y de donde sacaste el nombre de la diseñadora? ¿Lo viste en alguna revista?

-No exactamente, yo estudio… Bueno, estudiaba diseño de vestuario y ahí aprendimos sobre los diseñadores más importantes de esta década.

-Entiendo… Eso… No estuvo del todo mal- Dijo y yo suspiré de alivio- Tendremos que perfeccionar nuestra cuartada, pero hiciste un buen trabajo con esa improvisación… Así que puedes estar tranquila por ahora…

En realidad no sabía que hacer ante esa reacción así que solo asentí con la cabeza en un pequeño gesto de agradecimiento, intentando parecer segura de mi misma.

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.