Me desperté con las sacudidas que me estaba propinando Denise.
-Mmm… ¿Qué pasa? -Le dije aun dormida-
-Disculpa por haberte molestado pero mis padres irán a la playa y quieren saber si iremos, solo si quieres, si estás muy cansada, no hay problema, me quedaré contigo.
-No. Vamos, hace mucho quiero ir a la playa. ¡Oh no! – expresé de golpe llevándome una mano a la frente.
- ¿Que sucede?
-Es que…olvidé mi bikini.
-Oh, no hay problema, vamos a buscarlo, pero creo que deberias darte prisa.
-Sí, ya voy.
-Bueno te espero en la cocina
-Espera… ¿Qué hora es?
-Las seis.
-Genial, iré a cepillarme los dientes.
Ella bajó y yo me dirigí hacia el baño. Me peiné, cepillé mis dientes, me maquillé levemente y bajé.
Denise me estaba esperando en la cocina con el desayuno. En la silla de enfrente estaba sentado David, con el diario en la mano. -Buenos días-dije
-Buenos días-contestó
Quise sacar algún tema para conversar y pregunté
¿Hay algo interesante en el diario? -La verdad no.
-Hmp- emití el sonido frustrada.
-Solo son accidentes y más accidentes. -Ah- fue lo único que atine a decir.
No busque conversar más porque temía irritarlo así que lo deje. Pasaron 5 minutos y él se levantó de la mesa.
¿Iras tú con nosotros? - preguntó.
Su pregunta me tomó por sorpresa
Me atoré y le contesté aun tosiendo.
-*Cof* si *cof*.
Él se dirigió escaleras arriba sin decir nada.
Terminamos de desayunar y la empleada se puso a recoger las cosas. Denise le dijo a David si podíamos ir a recoger mi bikini, él accedió, pero cuando estábamos listos para marchar vi que Denise no subía. -Denise… ¿no subirás?
-No-contestó- vayan ustedes, yo tengo que alistar mis cosas.
Tragué saliva. La iba a matar. ¿Cómo se atrevía a dejarme con “fantasma sexy” en el auto y sola?
Le dirigí una mirada asesina y subí al auto.
David solo se concentró en el camino. No nos dirigimos la palabra en todo el trayecto.
Cuando llegamos me bajé apresurada y subí a mi cuarto. Tomé un bolso, puse el bronceador, ropa demás, mis anteojos y me puse mi bikini
Abajo opte por una mini de jean con un volado blanco al final. Y encima una musculosa negra simple.
Tomé un libro “Cien años de soledad” y volví.
Nuevamente absoluto silencio.
Luego David estaciono el auto en el garaje y saco la 4x 4. Subimos y nos dirigimos a la playa.
En el camino íbamos escuchando música y hablábamos entre Denise y yo. David se mantenía al margen, mirando por la ventana y una que otra vez preguntaba algo.
Se me olvido decir la incomodidad que sentía ya que David estaba al lado mío.
+Punto de vista de David.+
Iba a matar a mi hermana cuando tuviera oportunidad. Solo había tardado más de la cuenta con el único propósito de que Milagros se sentara conmigo.
No entendía porque, pero me sentía incómodo con ella a mi lado. Traté de disimular el coctel de emociones sin éxito, quería evitar reconocer lo que sea que estuviera sucediendo, pero todo se frustró en cuanto llegamos. Milagros y Denise se despojaron de sus prendas y corrieron en sus bikinis hacia el mar.
Fue ahí cuando me di cuenta como había crecido Milagros en los últimos dos años. Ni hablar de mi hermana. Sus delicadas curvas llamaban la atención y lo veía reflejado en las miradas lascivas de los hombres a su alrededor.
Intente en vano concentrarme en otras cosas, queriendo convencerme que Milagros no provocaba nada en mí, sin embargo, no podía ocultar que me parecía atractiva.
Se veía bien con ese bikini.
¡No! Pero que estoy diciendo. Es solo una niña.
No sé qué me pasaba, pero cuando ella se acercó luego de salir del agua, a leer un libro, un extraño calor recorrió mi cuerpo. Me levanté inmediatamente y fui a
caminar por la orilla.
Se hizo tarde y debíamos volver.
Denise volvió a interferir para que Milagros se sentara a mi lado.
No sabía lo que le esperaba.
Yo me di vuelta, me coloqué los ear-pods y miré por el vidrio tratando de perderme en el paisaje, sin embargo, al poco rato, me estremecí nuevamente. Milagros se había dormido y recostado inconscientemente sobre mi hombro.
No sé qué extraño impulso se apoderó de mí, pero me giré y dejé que se recostara en mi pecho.
Por suerte Denise estaba dormida y no vio nada de mi repentino ataque de solidaridad.
+Punto de vista de Milly+
Salimos de la casa con nuestras toallas y nos dirigimos hacia la playa. El sol estaba brillando y la brisa del mar nos golpeaba suavemente. En el camino, pasamos por una tienda donde decidimos comprar algunos snacks y bebidas para llevar.
Una vez en la playa, encontramos un lugar para colocar nuestras cosas y nos lanzamos al agua. La sensación del agua fresca en mi piel era tan revitalizante. Rápidamente olvidé todo el estrés y el cansancio acumulado.
Durante el día, disfrutamos de caminar por la orilla, nadar en el mar y tomar el sol. Nos reímos, contamos historias y compartimos momentos especiales juntas. Fue un día perfecto en compañía de mi mejor amiga. Aunque mi mente no podia dejar de pensar en David y su actitud. Traté de disimularlo pero me dolia el pecho. Era mi mejor amigo y su lejania generaba pequeños desgarros en los musculos de mi corazon.
Cuando ya estaba anocheciendo, decidimos regresar a casa. Ambas estábamos agotadas pero con sonrisas en nuestros rostros. No puedo evitar sentir gratitud por la amistad y el apoyo que me brindaba Denise.
-Muchas gracias por convencerme de venir a la playa. Realmente lo necesitaba –le dije mientras caminábamos de regreso.
-De nada, amiga. Siempre estaré aquí para ti. Sabía que lo necesitabas. Además, ¡nos divertimos mucho hoy! -respondió Denise con una sonrisa cálida en su rostro.
Mientras nos alejábamos de la playa, sabía que este día quedaría grabado en mi memoria como uno de los mejores. A veces, todo lo que se necesita es un día de sol, mar y amistad para recargar las energías y recordar lo importante que es disfrutar de la vida.





