— Cásate conmigo, se mi esposa Madison.
Esas palabras resonaron en mi cabeza un millón de veces mientras lo veía horrorizada; ¿Casarme con él?, ¿Que rayos estaba pasando por la cabeza de ese hombre?, Incline mi cabeza hacia un lado mirándolo con clara confusión plasmada en el rostro.
— ¿Por qué? — pregunté, como si no fuera bastante obvio porque estaba pidiéndome que me casará con él.
— Porque quiero formar una familia, contigo y ese bebé — respondió como si lo tuviera todo resuelto.
— ¡Pero no nos amamos!... Ni siquiera nos conocemos... Tu no sabes nada de mi, yo no sé nada de ti. ¡Por Dios! Casarnos sería una locura — objete, mientras me ponía de pie y comenzaba a caminar en la pequeña sala de estar, sintiéndome repentinamente como una fiera enjaulada.
— Escúchame... — se puso de pie y me sujeto por los hombros, en ese momento pude detallar su altura en su máximo esplendor. Sin llevar los tacones puestos a duras penas le llegaba por los hombros. Me miró directamente a los ojos — cásate conmigo, conviértete en la señora Strauss, formemos una familia juntos... se que no nos amamos pero estoy seguro de que nadie me conoce mejor que tú, has visto mis peores facetas y no has salido huyendo de la compañía.
— Por qué necesito el dinero — dije en un susurro bajo, mirando hacia un lado. Note como puso los ojos en blanco y yo mordí mi labio inferior ante mi estupidez. ¡Debía controlar mi lengua!, O podría terminar patitas en la calle.
— Se que está situación no es fácil. Pero puedes verlo de esta manera, es una oportunidad que nos está dando la vida de cambiar las cosas, de vivir nuevas experiencias a las que nunca nos hubiéramos enfrentado si esto no estuviera pasando — señaló, yo solo negué con un sutil movimiento de cabeza; lo menos que deseaba en este momento era aceptar un matrimonio sin amor; en el que me vería presa solo por un compromiso; por un deber. Quizás era algo realmente estúpido pero creía en el amor y no en los matrimonios por conveniencias.
— Yo amo a alguien más... — respondí avergonzada, clavando mi mirada en el suelo.
— ¿Y él te ama lo suficiente como para aceptar que seas madre del hijo de otro hombre? — esas palabras me golpearon de lleno, sentí los ojos arder mientras las lágrimas luchaban por salir.
— Samuel regresará pronto... Prometió aclarar sus sentimientos por mi — su mirada se suavizó ligeramente, no dijo nada por unos segundos.
— Puede que lo acepte pero también puede que te rechace a ti y a mi hijo. ¿Estás preparada para eso? — preguntó y yo negué con un gesto, sin pronunciar palabra alguna. Tenía mi mente hecha un lío y las palabras de Nicolás Strauss solo empeoraban mi confusión.
— Yo no quiero tener al bebé — susurré y vi el horror surcar sus facciones antes de dejar escapar un suspiro, con un delicado empujón me indico que me sentará en el sofá junto a él.
— Mira entiendo que estés muy confundida... Entiendo que esto no es fácil para ti y que amas a alguien más. Pero ¿Interrumpir el embarazo es algo que realmente quieres? — me miró con dulzura, una dulzura que nunca había visto adornando sus facciones. Siempre había sido el arrogante millonario que no dudaba en dar un par de gritos con tal de que todo marchara como era debido.
— No lo se — respondí con sinceridad, tomar una decisión en ese momento no sería lo más sensato de mi parte.
— ¿Dónde está este Samuel del que tanto hablas? — Indago.
— Es militar. Está en una misión — respondí casi de manera automática.
— ¿Cuando regresará?.
— No lo se... Debería ser dentro de tres meses pero no ha contestado mis mensajes — inmediatamente me arrepentí de haber dicho esa frase. Me hacía ver tan estúpida y quizás realmente lo era, amando a un hombre durante tanto tiempo sin siquiera saber si sería capaz de corresponder mis sentimientos.
— Mira entiendo que este chico es tu amor de toda tu vida y tendrás tus motivos para amarlo pero ¿Sacrificaras una parte de ti por alguien que no te pertenece?, Ese bebé que crece en tu vientre es una parte de ti y de mi, mientras ese chico ni siquiera ha sido capaz de darte una respuesta clara de si te ama o no lo hace, te ha mantenido en la incertidumbre durante mucho tiempo... Mientras que ese bebé te amara incondicionalmente solo por el hecho de darle la vida y ser la mejor madre que pudiera desear — extendió su mano y acomodo un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
— No quiero tomar una decisión ahorita — declare, sintiéndome incapaz de refutar sus argumentos y mucho menos lograr dar una razón coherente de porque podría decidir terminar con el embarazo.
— No te puedo obligar a tomar una decisión, no te puedo obligar a que te cases conmigo y juguemos a ser una familia feliz... Pero solo te digo que no vale la pena seguir corriendo detrás de una persona que no sabe lo que quiere y deberías poner primero el amor propio antes de cualquier otro sentimiento — fruncí el ceño ante sus palabras; ¿Estaba diciendo que no tenía amor propio?, Solo por amar a alguien de forma incondicional, ¡Él ni siquiera conocía mi historia con Samuel como para que hablara de esa manera!.
Fruncí el ceño y me puse de pie, alejándome de él antes de que terminara diciendo algo de lo que podía arrepentirme, debía admitir que no esperaba que fuera tan comprensivo. Realmente esperaba que el mismo sugiriera la posibilidad de interrumpir el embarazo y seguir nuestras vidas como si nada; no espere que quisiera al bebé y mucho menos formar una familia con matrimonio y todo incluído.
— Debería irse señor Strauss, es bastante tarde — me sentía realmente agotada como para lidear con él en ese momento; cuando lo llame lo hice presa de los nervios y el estrés de toda la situación pero ahora que estaba más calmada necesitaba tiempo para pensar en lo que realmente quería hacer.
— Madison — sentí como sus manos se posaron sobre mis hombros y daba leves caricias hacia mis brazos de forma reconfortante — no puedo obligarte a continuar con esto, al final del día sera tu decisión y únicamente tuya... Pero si puedo pedirte que lo pienses... Que nos des una oportunidad a ese bebé y a mi... Puedo decirte que sea cuál sea la decisión que tomes yo estaré a tu lado en cada paso... No te apresures a decidir. Espera que Samuel regrese y así aclara las cosas con él... Si él te ama y acepta que estés embarazada de alguien más, bien tendrás la historia de amor que deseaste pero si por el contrario no lo acepta y lo eliges a él sobre nuestro hijo, lo entenderé...
Sentí que se inclino mas hacía mi hasta el punto en que pude sentir su cálido aliento chocar contra la piel de mi cuello.
— Pero recuerda que siempre existirá la posibilidad de que seamos una familia, los tres juntos... Si decides darnos una oportunidad, si decides dejarme ser parte de tu vida — susurro antes de alejarse y dirigirse a la puerta — solo piensalo... Solo te pido tres meses antes de que tomes una decisión — sin mas abrió la puerta y se marchó, yo me deje caer sobre el sofá, sintiendo mi cuerpo temblar y mi corazón latir incontrolable, coloque una de mis manos sobre mi pecho; preguntandome ¿Que era esa extraña sensación que Nicolás había despertado dentro de mi pecho?.





