¡Si, en una cama..!
Él, sin preguntarme un segundo más, sostuvo mi rostro entre sus manos. Acarició con cuidado mi espalda, y cierro los ojos ante las sensaciones. Mis labios pronto fueron pegados a los suyos. Mis ojos fueron cerrados, para maximizar la sensación y la culpa me invadió; sin embargo, cuando quise protestar algo, él se me estaba besando.
"Sus labios son perfectos..."
Pude sentir su lengua recorrer cada centímetro de mi boca, sus manos estaban quietas, en mis mejillas.
"Trinck, Tranck"
Cuando escuchamos las llaves de la puerta, abrimos los ojos sorprendidos.
—¡Tiene que ser él..! —dije muy asustada, sentándome de golpe —Tiene a mi marido, estamos en serios problemas.
Además, él era extremadamente alto, para tener que ocultarlo.
¿Dónde lo escondería..?
Aterrada, miro por todos los rincones para ver dónde esconderlo.
—Me pondré detrás de las puertas —dijo y caminó rápido.
—Yo... iré a ver qué le pasa —dije simplemente.
Quise salir por el hueco de la puerta, pero mi marido estaba frente a mi.
"¡Hay no!"
Me muerdo de los labios. Y doy un paso hacia atrás. De reojo, puedo ver que los pies de su tío, se ven. Quiero morirme ahí mismo, enterrarme y desaparecer.





