El regreso de la verdadera heredera abandonada

Jennifer se volvió hacia el camino que había tomado el hombre y se dirigió a la torre de observación de la costa.

Al llegar, vio que el hombre estaba en el acantilado. Sus movimientos eran tan elegantes y rápidos como los de un leopardo, y esquivaba los disparos del francotirador con facilidad.

Al ver que la figura del hombre estaba a punto de desaparecer del alcance del rifle, Jennifer espetó: "¡Idiota, dame el arma!".

El francotirador retrocedió y le pasó el rifle sin dudarlo.

Jennifer apuntó a la silueta que se alejaba.

El hombre pareció sentir el peligro y se giró para mirar la torre de vigilancia. Fue entonces cuando Jennifer disparó y la bala le alcanzó.

A través de la mirilla, ella vio cómo la bala le impactaba en el hombro, provocando una ráfaga de sangre.

Para su sorpresa, no había sido muy precisa, pues la bala no le había dado en el corazón.

El hombre se tambaleó, pero no cayó. Jennifer recargó rápidamente para disparar de nuevo.

Entonces se quedó boquiabierta.

El hombre levantó su arma. Jennifer podía ver el brillo siniestro del cañón apuntando directamente hacia ella.

En un rápido reflejo, inclinó la cabeza hacia un lado y sintió un agudo pinchazo en la mejilla, seguido por la sensación de la sangre corriendo por su mejilla.

Levantó los ojos justo a tiempo para ver cómo el hombre retrocedía hasta la roca más alta del acantilado.

Se enfrentó a Jennifer, le hizo un gesto burlón y luego dio un salto.

Ella bajó apresuradamente y subió al acantilado.

La roca donde había visto al hombre estaba completamente negra. Se puso de rodillas, recorrió la roca con los dedos y vio una mancha roja en las yemas de los dedos.

"Señorita Bennett".

Al ver la sangre, un soldado que la había seguido le ofreció un pañuelo.

Jennifer se limpió vigorosamente con el pañuelo y se lo arrojó al soldado. "Analiza esta sangre para encontrar una coincidencia en la base de datos internacional de ADN".

"Entendido, señorita", respondió.

Mientras observaba el oscuro y agitado mar, ella agregó fríamente: "Quiero que encuentren a ese hombre, vivo o muerto".

"Claro".

Treinta minutos después, en su oficina, Jennifer se quitó la mascarilla para revelar un hermoso rostro marcado por una herida reciente.

Se miró en el espejo y aplicó alcohol con mucho cuidado. El agudo pinchazo le provocó una mueca, pero no hizo ningún sonido.

Una vez curada su herida, se dirigió al capitán de seguridad, quien se veía muy tenso. "Dime, ¿qué es lo que han robado exactamente?".

"Fue... el Expediente HJ001, señorita".

Las gotas de sudor se acumulaban en su frente, pero resistió el impulso de limpiárselas. El Expediente HJ001 era un archivo muy confidencial de su programa de entrenamiento.

"¿Hicaerith, Jalster?".

La organización nombraba sus archivos con nombres de ciudades y países. "H" por el país Hicaerith y "J" por Jalster, una ciudad del mismo, mientras que "001" denotaba la gran importancia del documento.

Ese archivo en particular contenía detalles del famoso caso de secuestro internacional 711, en el que murieron numerosos agentes, entre los que había fuerzas especiales y mercenarios de varias naciones, por lo que era un caso muy delicado.

Jennifer sabía que debía proteger ese archivo antes de que alguien pudiera descifrarlo.

Estaba perdida en sus pensamientos, pero volvió a la realidad cuando la puerta de la oficina se abrió de repente. Un hombre vestido de camuflaje se acercó rápido a su escritorio.

Al verlo, ella preguntó: "¿Has traído al hombre? ¿Está vivo o muerto?".

"Lo siento, no pudimos localizarlo".

El recién llegado se encontró con la mirada fría de Jennifer y continuó: "Había algunas personas escondidas debajo del agua. Ese hombre tenía aliados. Pero nuestro equipo ha rastreado su ruta marítima hacia Jalster en Hicaerith".

De repente, un timbre rompió el silencio. El celular que estaba sobre el escritorio cobró vida y Jennifer contestó enseguida al reconocer el número.

"Hola, Leah".

En una mansión de Urywood, una mujer vestida de blanco estaba hablando por teléfono, con una sonrisa sutil. "Jennifer, ¿alguien te robó el Expediente HJ001 de debajo de tus narices?".

La frialdad se apoderó de los delicados rasgos de Jennifer. "No te preocupes, lo recuperaré antes de que alguien lo descifre".

Había un documento súper confidencial que debían recuperar.

"Entonces, ¿vas a hacer una visita a Hicaerith?".

Jennifer se sentó en el sofá y bajó la mirada mientras apretaba el celular.

Leah Dale esperaba en silencio al otro lado de la línea.

"Sí, yo misma iré a Hicaerith para recuperar el archivo", murmuró Jennifer tras una pausa.

"Ya que vas a volver, ¿por qué no te quedas con los Bennett por un tiempo?".

"Leah, es que...".

"Jennifer, recuerda que siguen siendo tu familia. Es mejor si puedes reconectarte con ellos. No te preocupes por los arreglos, ya lo tengo cubierto. Regresarás como estudiante de intercambio y te inscribirás en la Universidad de Jalster. Si te parece demasiado quedarte con los Bennett, puedes vivir en el campus".

"Regresaré a Hicaerith esta misma noche".

Tras decir esto, Jennifer finalizó la llamada.

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