Me sentí mucho mejor después de unas horas de descanso. El apartamento de Samira era funcional, siempre ordenado y no solía traer visitas, así que eso me daba cierta ventaja. Em cuanto pudiera tendría mi próprio lugar, no estaría bien volver a invadir la privacidad de mi amigo. Me duché, me puse unos jeans y uma camiseta y salí a comer algo de fruta, fui a buscarla a la cafetería de la librería. Era temprano, alrededor de las 6:30 pm, y no había tráfico. Salimos em dirección al centro comercial. Miramos escaparates, hablamos de planes futuros para cuando volvieran los bebés, cenamos allí y nos volvimos a casa. Em el camino noté que um auto nos seguía. Decidí acelerar y él también. Samira se asustó, pero soy muy bueno al volante y no perdí el tiempo, aceleré y cuando gané uma buena distancia me desvié de la ruta entrando a um estacionamiento. Pasamos um rato em el coche y luego nos marchamos.
- Deby, ¿qué fue eso? ¿Alguien nos perseguía o fue solo uma impresión?
-¿No notaste que el auto nos seguía? No había outra manera que apartarse de su camino. Soy vulnerable, Samira. Necesito um auto para desplazarme, no puedo salir contigo y poner em riesgo tu vida.
-Eso no es lo que tengo miedo. Pero realmente estás em problemas, si lo que pasó no fue coincidencia, será mejor que te cuides.
-¡Olvídalo! No arruinemos nuestra velada. Mañana veré sobre el alquiler de um coche. Tengo que ver a Dan lo antes posible.
-No hay problema, puedes dejarme em casa y seguir com tu cita. Lo del coche lo veremos más tarde.
-Gracias novia, no sé qué sería de mí sin ti.
Me sentía fatal por esta situación. Arriesgar la vida de uma niña inocente no estaba em mis planes. Resolvería mi problema com Dan lo antes posible. Durante la noche apenas dormí, preguntándome cómo estarían los bebés. Seguramente me extrañarían. Extraño mucho a mis hermosos bebés. Por la mañana tomamos nuestro café y salimos, ya no tocamos el tema del episodio anterior. Dejé a Samira em la cafetería y fui al autoservicio.
-Buenos días señor Lews.
-Buenos días Deby, llegas puntual como siempre.
-No me gusta llegar tarde señor Lews.
-Deby, no lo tomes a mal, pero nunca me dijiste qué te trajo a este pueblo.
-Señor. Lews, a veces necesitamos salir de la pandilla, quiero decir... fuera de la familia para poder crecer.
Me sentía abrumado.
-Está bien, Deby, sé que no puedes confiar em todos. Pero cuando tengas ganas de decir la verdad, aquí estaré.
El señor Lews pareció leer mis pensamientos. No podía andar por ahí diciendo que pertenecía a uma manada de hombres lobo. Simplemente le agradecí y seguí com mis deberes. La mañana pasó bastante rápido, salí a las 2:30 PM y me dirigí al Bookstore Café para pedir prestado el auto de Sapphire; No podía esperar más. Me subí al auto, sostuve el volante durante unos segundos para asegurarme de que no me seguían y conduje hasta mi destino. El paisaje em el camino hacia Alphathea de Dan era solitario. Dejé la carretera principal y tomé um camino de terracería, la finca de los Tomphson era suntuosa y elegante, allí estaba la casa principal y detrás de ella em forma de media luna estaban las otras cabañas. Pero antes de que pudiera seguir adelante, dos tipos muy atléticos se me acercaron em la puerta. Uno de ellos llevaba um traje pegado a su cuerpo que mostraba lo definido que estaba, no em vano, ¡pero los hombres lobo son hombres casi irresistibles!
-¡Alto ahí! ¿Adónde crees que vas, jovencita?
– uno de ellos lamió uma daga brillante mientras me miraba fijamente.
-¡Mocha es la dama loba que te parió, bastardo!
-¿Cómo estás, maldita perra?
¡Dilo outra vez!
De la nada, vi a Dan saltar justo frente a ellos. ¡Salió de la nada! Creo que me olió y vino a mi encuentro antes de que se pudiera formar más confusión.
-Pueden dejarmelo a mí, chicos. Yo me haré cargo desde aquí.
Los hombres se van, asintiendo com la cabeza em señal de respeto.
-¿Cómo estás, Dan Tomphson? Lo siento, no te dije que vendría.
-Hasta ahora todo iba bien. Pero por lo que he visto aquí, pronto tendré problemas.
-Ya sabías que estaba em la ciudad, ayer te vi a ti y a tu prometida em la motocicleta.
-Sabes que ella es mi prometida, me has estado vigilando, ¿no?
-No era necesario, vi lo bien que te llevabas.
-Pero claro, Deby. ¿Qué haces aquí?-Dan parecía indiferente a mi presencia.
-Solo quiero que escuches. ¡No me interrumpas, por favor!
-Ser breve. No tengo toda la tarde para tener uma pequeña charla, a menos que quieras algo más! -Me mira de arriba abajo.
-No me mires como si fuera tu presa. Ya he tenido suficiente de abuso y humillación. Estoy aquí para pedirte ayuda.
-¡Oh, eso es todo! ¿Has estado trasteando com tu manada, avergonzando a tu clan, al que le debías respeto y obediencia, y ahora vienes a pedirme ayuda?
- ¡No sabes de lo que estás hablando! Nunca le he hecho nada malo a mi clan. Estuve expuesta a muchas humillaciones hasta que decidí huir. No soy culpable de la muerte de mis padres.
-Eso es agua pasada. No soy juez, no conozco tu nivel de culpa y no me importa.
-¿De verdad olvidaste el acuerdo que nuestros clanes hicieron cuando eran niños? Lo recuerdo todo.
-¿Por qué guardar basura mental? Soy muy selectivo com mis pensamientos. El pasado quedó atrás, ya no hay ningún acuerdo desde que murieron tus padres.
-¿Hablas em serio?
-¿Aún no te has dado cuenta?-me mira fríamente. -Creo que fue um error venir aquí. Voy a tener que valerme por mí mismo.
Le doy la espalda y camino hacia el coche, pero rápidamente soy inmovilizado por él em um abrazo mortal em el que pierdo las fuerzas. Preferiría morir em sus brazos.
-No irás a ninguna parte hasta que me expliques para qué viniste aquí. Me sentí asfixiada, Dan me estaba oprimiendo de manera dolorosa.
-¡Suéltame que me estoy asfixiando! No puedo hablar cuando estoy atrapado em tus brazos. Él se ríe mientras aprieta um poco más. Al ver que no puedo más, llamo mentalmente a Kira y sin más comienzo el proceso de transformación haciendo que Dan se aleje com los ojos muy abiertos. Mi loba parece medir casi tres metros de altura y su pelaje es de color dorado. Gruño fuertemente mostrando mis colmillos y los ojos color ámbar se apoderan de toda la esclerótica. Dan se queda inmóvil ante el ser imponente que nunca imaginó que yo sería. Mi loba demostró sin necesidad de palabras que no estaba ahí para jugar com ella. Dan la reverenciaba y se disculpaba mentalmente. Pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás. Mi loba avanzó hacia él, quien cayó sin reaccionar. Ella lo huele mirando muy de cerca, hace um gruñido de tristeza como si quisiera que él lo supiera. Pero ella se aleja lentamente y desaparece como uma cremallera entre la espesa vegetación. Dan estaba confundido, porque para que yo estuviera em esa condición suprema, tenía que haber sido transformada al dar a luz em luna llena, descendiendo de la diosa.





