El Precio De Mi Amor

Cuando regresé a la sala, me senté en el sofá, intentando que mi cuerpo dejara de temblar.

Ricardo terminó su llamada y salió del despacho, cerrando la puerta con cuidado esta vez.

Se acercó a mí con esa sonrisa falsa que ahora me resultaba repugnante.

"¿Todo bien, mi reina? Te ves pálida".

Su mano se posó en mi frente, un gesto de falsa preocupación que me provocó una oleada de asco.

Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no apartarme.

"Solo... un poco cansada", mentí, forzando una sonrisa. "Ha sido un día largo".

"Lo sé, mi amor. Lo sé".

Se sentó a mi lado y me rodeó con su brazo, atrayéndome hacia él.

Su cercanía, que antes era mi refugio, ahora se sentía como una jaula.

Su olor, esa mezcla de colonia cara y peligro que antes me excitaba, ahora me revolvía el estómago.

Cada palabra suya era una mentira.

Cada caricia, un insulto.

Me obligué a relajarme en su abrazo, a jugar mi papel una última vez.

Era una cuestión de supervivencia.

No podía dejar que sospechara que yo sabía la verdad.

No todavía.

"Mañana tengo que salir de la ciudad por un par de días", anunció, su voz un murmullo contra mi cabello. "Un negocio importante en Monterrey".

Claro.

Un "negocio".

Su negocio se llamaba Camila.

Iba a verla.

Iba a refugiarse en los brazos de su verdadero amor mientras su "escudo" se quedaba en casa, manteniendo las apariencias.

El dolor en mi corazón era tan agudo que temí que se notara en mi rostro.

"¿Otra vez?", pregunté, tratando de sonar decepcionada, como lo habría hecho la Sofía de antes. "¿No puedes enviar a Pedro?".

"Me gustaría, mi amor. Pero esto tengo que manejarlo yo personalmente".

Acarició mi mejilla, sus dedos fríos rozando mi piel.

"Serán solo un par de días. Volveré antes de que te des cuenta".

Asentí, tragando saliva para disimular el nudo en mi garganta.

"Está bien. Cuídate mucho".

"Siempre lo hago", dijo él, y me besó.

Fue un beso largo y profundo, el beso de un hombre que se creía dueño de mi alma.

Respondí con la misma pasividad de siempre, pero por dentro gritaba.

Le odiaba.

Odiaba su hipocresía, su crueldad, su capacidad para mentir con tanta facilidad.

Odiaba a la mujer que yo había sido, tan ciega y tan tonta.

Esa noche, en nuestra enorme cama, me di la vuelta, dándole la espalda.

Él me abrazó por detrás, pegando su cuerpo al mío.

Su respiración tranquila y rítmica en mi nuca era una tortura.

¿Cómo podía dormir tan plácidamente después de admitir que me usaba como carne de cañón?

¿Acaso no tenía conciencia?

La respuesta era obvia.

No.

Los hombres como Ricardo no tienen conciencia.

Tienen objetivos y herramientas.

Y yo era su herramienta más preciada.

Fingí estar dormida, controlando mi respiración, mientras mi mente trabajaba a toda velocidad.

Necesitaba un plan.

Un plan para escapar de esta jaula de oro.

Un plan para desaparecer sin dejar rastro.

Él se iba mañana.

Esa era mi oportunidad.

La única que tendría.

Las horas pasaron lentamente.

La luna proyectaba sombras fantasmales en la habitación.

Escuché el sonido del reloj, cada tic-tac un martillo golpeando mi cráneo.

Él dormía profundamente, ajeno a la tormenta que se desataba a su lado.

Yo, en cambio, no pegué ojo en toda la noche.

La Sofía ingenua y enamorada había muerto junto a la puerta de su despacho.

La que yacía ahora en la cama era una extraña, una mujer con el corazón roto pero con una determinación de acero.

Mañana empezaría mi nueva vida.

Una vida sin él.

Una vida libre.

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.