El plan del señor Nelson para recuperar a su exesposa

Chelsea se dio la vuelta para irse. Ahora que ella y Edmundo habían acordado el divorcio, no quería dormir en la misma cama que él.

Apenas se había alejado de la cabecera cuando una fuerte mano la arrastró de vuelta con violencia. Él se colocó sobre ella, inmovilizando su esbelto cuerpo contra el colchón.

"¿Qué estás haciendo? ¿No acabamos de acordar el divorcio? ¡Suéltame!". Ella forcejeó con todas sus fuerzas.

Con una sonrisa burlona en las comisuras de los labios, él respondió: "¿No dijiste que eras mi juguete sexual? Tengo todo el derecho a tocarte, ¿no es así? ¡Estate quieta!".

Ella se mordió el labio inferior con fuerza.

El hombre le sujetó ambas manos con una sola y la besó en los labios con pasión, como si quisiera devorarla.

Tras apartarse de sus labios, descendió con mordiscos y besos violentos por su clavícula, sus hombros y sus pechos.

Cada caricia estaba cargada de una cruel sed de venganza, tan dolorosa como placentera.

Al principio, la mente de Chelsea era un caos, pero pronto se dio cuenta de que él tenía razón. ¿Por qué rechazarlo esa noche?

Su esposo era guapo y tenía un cuerpo perfecto. Y lo que era más importante, era bueno en la cama. Sabía que quizá no encontraría a otro hombre que la hiciera sentir de esa manera, así que, ¿por qué no disfrutar del sexo por última vez?

Un gemido involuntario se le escapó de los labios. Envolvió sus delgados brazos alrededor del cuello de Edmundo, lo que hizo que él volviera a besarla.

Incluso presionó sus muslos contra los suyos, incitándolo a tomarla por completo.

Nunca Chelsea había sido tan atrevida y apasionada en sus tres años de matrimonio. Llevaba una vida cotidiana tranquila y reservada, e incluso durante el acto sexual solía limitarse a quedarse quieta y dejar que Edmundo hiciera lo que quisiera.

Su inusual entusiasmo desconcertó a Edmundo por un instante. La miró al rostro, sonrojado y perplejo, pero como la lujuria lo dominaba, no pudo contenerse. Soltó un gemido y respiró pesadamente.

El gemido de él hizo que las mejillas de Chelsea ardieran, y, armándose de valor, le sujetó el rostro para besarlo.

Ambos estuvieron muy activos esa noche. Sus cuerpos se movían en perfecta sincronía gracias a la pasión de Chelsea.

A la mañana siguiente, Chelsea se despertó y encontró el lado de Edmundo en la cama vacío. Tampoco estaba en casa, así que dedujo que había ido a reunirse con el abogado.

Después de bañarse y desayunar, esperó a Edmundo en el salón. Eran casi las ocho y media de la mañana, y los papeles del divorcio llegarían en cualquier momento.

La hora acordada pasó, ya eran las nueve en punto y Edmundo aún no aparecía.

Tras esperar media hora más, decidió llamarlo. "¿Cuándo vas a volver?".

"Ahora mismo estoy en Entosea", respondió él con indiferencia.

"¿Qué?", se sorprendió ella. Un segundo después, su sorpresa se transformó en ira. "¿Qué estás haciendo allá? ¿No habías acordado que firmaríamos el acuerdo esta mañana?".

"Ha surgido un imprevisto. Me avisaron de madrugada de que había problemas con el proyecto de aquí, así que tuve que venirme. Ahora estoy hasta arriba de trabajo, así que ya hablaremos del divorcio. Si no hay nada más, cuelgo", dijo Edmundo con frialdad y cortó la llamada.

La rabia se apoderó de Chelsea al instante. Apretó el celular con fuerza, hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

Una vez más, Edmundo la había relegado a un segundo plano. Sintió que se había atrevido a dejarla plantada esa mañana porque ella no significaba nada para él.

Chelsea se quedó en el salón un buen rato hasta que logró calmarse. Después, tomó un taxi para ir a ver a su buena amiga, Zuri Blanco.

Esta última era una estrella glamurosa que había alcanzado el éxito en la industria del espectáculo.

Cuando Chelsea le contó que iba a divorciarse, Zuri gritó de alegría y la abrazó. "¡Felicidades, por fin has visto la luz! Pronto te librarás de ese monstruo desquiciado. ¡Me alegro mucho por ti!".

Chelsea esperaba que su amiga se alegrara de su decisión, pero no hasta ese punto. Finalmente comprendió que a Zuri, en realidad, nunca le había gustado que estuviera casada con Edmundo.

"¡Esto merece una celebración!". La actriz fue a su mueble bar a por una botella de vino y dos copas. Mientras le servía una copa a su amiga, dijo con seriedad: "Ojalá me hubieras hecho caso cuando te aconsejé que dejaras a ese hombre. Podrías haber empezado una nueva vida hace mucho tiempo".

Zuri tomó un sorbo de vino y añadió: "De todos modos, no hay mal que por bien no venga. Una vez que tu divorcio se concrete, te presentaré a un montón de hombres guapos del mundo del espectáculo. Pronto encontrarás el verdadero amor".

"Por favor, no lo hagas, Zuri. No quiero salir con una celebridad. De hecho, no quiero volver a tener nada que ver con los hombres". Chelsea negó con la cabeza enérgicamente.

Un destello de dolor brilló en sus ojos en cuanto terminó de hablar, y se veía un poco abatida. Edmundo le había roto el corazón, por lo que no estaba lista para volver a amar.

Su amiga exclamó sorprendida: "¡No! No voy a permitir que eso pase. Eres una mujer tan hermosa y talentosa… Sería una lástima que no encontraras el amor en tu vida".

Chelsea miró el vino tinto en su copa y murmuró: "He terminado con los hombres, Zuri. Salir con alguien no está en mis planes ahora. Quiero concentrarme en mi carrera".

Edmundo le había hecho creer que no podría sobrevivir sin él, así que quería demostrarle que se equivocaba.

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.