Harper estaba tan emocionado que las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.
William era tan joven y frívolo que no sabía lo que era la muerte ni lo preciosa que era la vida. Era tan arrogante que tenía ganas de reprenderlo, tan arrogante que hacía que uno quisiera.
-¡Mi cuerpo podrá fallar y ser quemado hasta las cenizas, pero aun así estaré dispuesto a sacrificarme para cumplir sus deseos! -declaró Harper mientras se arrodillaba ante William, mostrando un entusiasmo comparable al de un muchacho.
Al principio, se había sentido decepcionado cuando William decidió aceptar la tarjeta bancaria, aunque sabía que era la elección más le convenía. En realidad, había estado más arrepentido que decepcionado, ya que eso significaba que nadie cumpliría el deseo de su antiguo amo, ni lo vengaría. Pero ahora que ese joven estaba avanzando hacia lo desconocido, aun sabiendo que era demasiado arriesgado y peligroso, Harper solo deseaba seguirlo contra viento y marea, por más que arriesgara su vida.
-¡Señor William, su abuelo no lo juzgó mal! ¡Ya que ha elegido este difícil camino, lucharé junto a usted hasta mi muerte! -prometió temblando y le entregó la caja.
William la abrió y encontró tres cosas adentro: un antiguo y amarillento manuscrito titulado "La Escritura de la Tranquilidad", un juego de brillantes agujas plateadas que estaban teñidas a la mitad de un tenue color escarlata.
De repente, los ojos de William enrojecieron.
Eran las agujas que su abuelo había llevado consigo durante décadas. Había cien en total, y cada una simbolizaba cien años, por lo que todas juntas representaban cien mil años.
Aquellas eran las Agujas de Flor de Rubí de cien mil años.
"¡Perforaré las almas de toda la familia Lu con las agujas del abuelo!", se juró a sí mismo.
Sin embargo, no pudo evitar sorprenderse cuando encontró el último objeto.
Era un colgante de jade antiguo pero elegante, y tenía un patrón exactamente igual al qilin ensangrentado de la entrada de la residencia de la familia Wang.
-Es un amuleto de qilin. Su abuelo quería protegerlo, así que se anticipó a alimentar una fuerza para usted en secreto. ¡Aquellos que tallaron al qilin ensangrentado en las entradas de sus casas, en todo el mundo, se inclinarán ante usted como su rey! -declaró Harper con la voz ahogada.
William sintió un dolor en su corazón.
-Abuelo, he hecho que te preocuparas todos estos años...
Harper le dio un momento de silencio antes de continuar disculpándose.
-Señor William, en vista de que ya tomó una decisión, debo informarle que hay un último deseo de su abuelo que aún no ha cumplido. Sin embargo, me temo que no puedo ayudarlo a ganar cien mil millones de yuanes.
William observó el rostro del anciano y sonrió repentinamente.
-¡No! ¡Claro que puedes ayudarme! -respondió.
De inmediato, sacó una aguja plateada con la que perforó varias veces los meridianos de los muslos de Harper, quien empezó a sudar frío después de unas cuantas agujas.
-Señor, esto es... -murmuró este mientras lo veía manejar las agujas de plata con suma delicadeza.
Tras unos minutos, William sacó la aguja plateada.
-Lo obtendremos gracias a nuestro arduo trabajo, ¡y entonces nadie podrá negarnos nada!
Harper se quedó perplejo por un momento. De repente, en su pierna que había estado lisiada durante más de diez años, sintió un pequeño cosquilleo, lo que hizo que se echara a reír. No sonreía porque sus piernas estuvieran mejor después de ser tratadas por esas agujas de plata, sino porque William había heredado las habilidades curativas que tenía su abuelo cuando era un niño. ¡Ya no era ningún novato! Además, también le resultaba divertido que haya tenido que curarlo para hacerle saber que debía seguirlo hasta el fin de sus días.
-¡Usted es tan talentoso que no le teme a nada! -comentó Harper entre risas.
Aunque estuviera sumido en una pobreza interminable, William podría superarla con la ayuda de las agujas de plata. Realmente había curado las piernas de Harper, ganando así la primera riqueza de su vida.
-¡Bien! Yo también soy bastante conocido en Ciudad Qena. Y hoy día, he sido lo suficientemente afortunado como para recibir tratamiento de usted, divino doctor Lu. ¡Se lo retribuiré con gran respeto! Lo llevaré a una clínica que construí en los últimos dos años, y este será el primer lugar en el que podrá formar su propio camino! -anunció Harper con el corazón alborotado-. ¡Señor William, con su fuerza y sabiduría, tarde o temprano se convertirá en el soberano de la región!
William asintió mientras tenía una aguja plateada en la mano. Ese objeto sería su herramienta más importante tanto para salvar como para matar personas.
-Mañana por la tarde, diríjase al Hospital Cuidado Sincero para que se encargue de los procedimientos. Mi nieta Melissa Wang será la anfitriona de la reunión en la que discutiremos un acuerdo comercial. De ahora en adelante, ¡ella solo lo obedecerá a usted! Es una lástima que esté casado, porque mi nieta...
Harper miró a William, sintiéndose más satisfecho mientras más lo observaba, por lo que no pudo evitar suspirar de emoción.
Sin embargo, aquella frase hizo que el rostro de William cambiara.
¡Oh no!
A fines de ese mes, necesitaba haber preparado una sopa medicinal para Felicity Bai. Pero ella no lo había bebido hoy; y si su problema cardíaco que había estado suprimido durante diez años se manifestaba en este momento, tal vez...
De repente, William se puso ansioso. A pesar de que su relación había terminado, no podía quedarse de brazos cruzados mientras veía a la persona que lo había acompañado por una década enfrentar su muerte. Por lo tanto, se despidió de Harper y se apresuró a salir.
Esa noche, el cielo estaba colmado de estrellas, y se veía tan hermoso que no parecía ser parte de ese mundo.
Mientras tanto, en la residencia de familia Bai, Felicity estaba acostada en su cama con una mano en el corazón y la frente cubierta de sudor. Además, tenía la mente conmocionada.
¿Por qué...?
-Pensé que me había recuperado de mi enfermedad cuando tenía cinco años -murmuró.
Realmente lo había creído, pero ¿por qué ahora...?
-¡William! - gritó debido al pánico.
En ese momento, se dio cuenta de un detalle: su relación de diez años haría que ella nunca olvidara su nombre. Siempre quedaría grabado en su corazón y en su alma. Entonces, ahora que estaba al borde de la muerte, lo único que podía hacer era reunir fuerzas para llamarlo.
Era una lástima que él ya hubiera ...
Su corazón fue invadido por un dolor tan intenso e indescriptible que Felicity se puso rígida y se desmayó inmediatamente.
Cuando llegó a la residencia de la familia Bai, William descubrió que todas las luces estaban apagadas. Luego, abrió la puerta con una llave y se dirigió a la habitación de Felicity; pero apenas entró, notó la extraña expresión que ella tenía en el rostro.
-¡Oh, no! -exclamó él mientras sacaba a toda prisa las agujas de plata.
Siguiendo las indicaciones médicas de su abuelo, William perforó los puntos de acupuntura en el cuerpo de Felicity; y su táctica fue tan excepcional que ella finalmente se despertó.
Mientras Felicity pudiera superar ese obstáculo, el mes pasaría sin problemas.
-¡Aguanta, Felicity!
Él la estaba protegiendo, y se sintió aliviado cuando vio que su pálido rostro recobraba el rubor gradualmente.
William estaba a punto de sacar la aguja para irse cuando, de repente, ella lo agarró de la mano con delicadeza. Él se tensó, ya que podía sentir la suavidad de su mano. No era capaz de dar ni un solo paso.
-William, no te vayas... No te vayas ... - susurró Felicity, haciendo que él se sintiera alterado.
Sin embargo, se dio cuenta de que ella seguía en un estado de aturdimiento, por lo que la llamó por su nombre inconscientemente.
-Felicity...
William observó a la hermosa mujer que dormía a su lado, y su corazón dolió por ella.
"Solo en este momento, estás dispuesta a estar tan cerca de mí...", pensó él. "Es una pena que mi mano pueda tocar tu rostro, pero no tu corazón...".
De repente, un fuerte impulso surgió de su cuerpo.





