Narra ANDRÉS.
Mientras estoy pensando esto, siento el deseo de besarlo y de sentirlo mío de verdad!!.
No dejarlo ir, miro cómo él sabe, ¡sorprende! Por cómo me le voy acercando a sus labios, me sorprende su reacción, ¡pero! No quiero parar. ¡Estoy a punto de besarlo! Cuando de la nada escucho a alguien decir; ¡Andrés!!.
Volteo y allí estaba Oliver, y atrás de él, Elías, seguro quería evitar que Oliver entrara a mi oficina.
Me aparto de donde estoy con Daniel y voy a mi silla, pregunto. ¿Oliver, ¡qué haces tan temprano por aquí?
—¡Bueno, ya ves! Que me habías dicho que podía venir cuando quisiera, reflexioné que no importaba la hora, pero me disculpo si te interrumpí, le respondía Oliver.
En la mente de Oliver; (¿Por qué está Daniel Aquí?.)
— Bueno, no importa, digo siempre mirando a la persona sentada en la silla frente mío.
A quien veo levantarse y decir; bueno, señor Mu., yo ya terminé, ha lo que vine hoy aquí.
Así que me retiro primero, además llegaron las personas importantes de las que me estaba hablando anteriormente.
Yo, no soy ni su cliente ni una persona relevante para estar en su oficina, dice sonriendo.
Pero me enfurece verlo sonreír, ¿oh es que no mira qué acaba de llegar otro hombre buscando a su esposo? ¿De verdad? Cree que a partir de hoy se terminó lo nuestro ¿Por qué si es así?. Se le borrará esa sonrisa si considera que de verdad le daré el divorcio, solo le digo, hablaremos más tarde sobre eso.
No es necesario, me dice, supongo que lo qué usted y yo teníamos pendiente ya lo solucionamos.
¿Quién sabe? Y si desde la primera vez que vine a su empresa no era a eso a lo que venía, pero como pueden ver sé me prohíbe el paso.
Lo escucho decir eso y considero que todos notaron las nubes del enojo que se formaron en la oficina en ese instante.
Ya que yo nunca he prohibido que Daniel no pueda entrar a esta oficina.
Pero nunca me notificaron que él venía a visitarme tampoco, asumí que a Daniel no le importaba nuestro matrimonio.
Como nadie fuera de la familia y amigos sabían que estábamos casados. A mí también poco me importaba sus sentimientos, hasta hoy no sé qué hizo que cambiara algo en mí, que ¡hace que lo desee con locura!.
Así que todos notaban mi ira, menos Daniel, quien siguió caminando hacia la puerta sin importar si en ese instante ¡yo explotaba! Por su culpa, simplemente me ignoró y salió.
Pero qué ni crea qué ya se libró de mí, Cree que lo dejaré ir así tan fácil, ¿Oh por qué más querría el divorcio? ¿Será que ya conoció a alguien más? Por qué si es así, tendré que hacer que lo olvide.
Mientras sigo pensando en esa peli negro, al cual ¡hasta hoy me doy el tiempo de ver con claridad! ¿Y reflexiono como es posible que sea como Oliver me dijo? Si sus ojos azules se ven tan inocentes.
Le digo a Oliver, puedes venir siempre y a la hora qué quieras, pero por lo menos ten la cortesía de tocar la puerta.
Años conociéndonos que sé perfectamente la cara de enojo que pone, pero poco me importa si bien sabe que me gusta que respeten mi privacidad aún siendo él.
—Lo siento cariño; sin embargo, como es temprano, supuse que estarías tú solo, además este es mi día libre, ¡oh lo olvidaste Le respondía Oliver! ¡Quedamos de pasarlo juntos hoy!! Pero si estás muy ocupado lo posponemos para otro momento, ¡oh! Una mejor idea por qué no salimos esta noche?. ¿Qué dices Elías, nos acompañas?
—Claro, así también les aviso a los demás chicos que ya días no nos reunimos, no está de más que nos veamos, para tomar algo, le decía Elías.
—No me queda de otra que aceptar porque si no lo hago, seguro y tendré todo el día a Oliver en la oficina y hoy no quiero lidiar con sus preguntas de cuando me divorciaré, les responda Andrés.
¡Veo lo feliz que se pone cuando acepto en acompañarlos, aunque! Quería ir a casa hoy por qué ese hombrecito me está retando con su actitud.
¿Mientras escucho decir a Elías que se retiraba y a Oliver también decir que se iría de compra, pero sé que algo trama porque? Lo conozco.
Mientras tanto me pongo a trabajar en un presupuesto de un proyecto. En eso estaba cuando veo el nombre de la compañía con la que trabajaríamos en este proyecto, ¡sonrío inconscientemente!.
Al ver que era la compañía de mi suegro, ya que ahora ya he encontrado una debilidad para ese conejo que se me quiere escapar de mis garras.
Narrador omnisciente.
Mientras tanto Andrés revisaba el presupuesto para el proyecto, Oliver salía de las oficinas para llegar a la planta baja del edificio donde esperaba encontrar a Daniel aún allí.
Trató de ser breve con Andrés porque quería encontrar aún a Daniel abajo, le enfureció la escena que miró al abrir la puerta de la oficina de Andrés.
¡Pero se había aguantado a no hacer un escándalo!, porque no quería hacer enojar a Andrés, ya que ¡mucho le había costado tener el cariño de aquel hombre!! Que era el futuro director general, de una gran compañía de construcción.
Tanto le había costado mantener alejado a ¡Andrés de Daniel!!, durante estos tres años, como para que ese pequeño mocoso ¡quiera venir a arruinar todo sus planes!.
Bajó maldiciéndolo en todo el camino hasta que logro divisarlo a punto de subir a un taxi.
Apresuró su paso para alcanzarlo, antes de que el taxi se empezara a mover, no quería dejar las cosas así. Estaba muy furioso como para no decirle lo que pensaba en ese momento, pero en vano fue su esfuerzo, el taxi se puso en marcha, al momento en el que él, llegaba a la puerta.
Oliver regreso furioso a preguntarle a la recepcionista, ¿quién había dejado subir a Daniel? A lo que ella le respondió; que fue el mismo Andrés, lo qué lo enfureció más a Oliver.
La recepcionista era nueva trabajando allí, así que no sabía qué la empleada anterior ni siquiera le pasaba las llamadas, ¡o le decía a Andrés que Daniel había ido o llamado a la empresa!!.
¡Por órdenes de Oliver quien sobornó a la recepcionista anterior Oliver! Quien al saber que la anterior recepcionista ya no trabaja allí se enojó mucho.
Lo más seguro, es que él ya no podía hacer nada más, porque si era Andrés, quien daba la orden de cada que Daniel llegue o llamara se le notifique, nadie iba a querer desobedecer sus órdenes.
¡Antes había aprovechado que Andrés! No sabía qué Daniel iba de vez en cuando a la empresa, así terminó sobornando a la recepcionista, diciéndole que Daniel, era un admirador enamorado de Andrés, y ya que la empleada no sabía qué él era su esposo, aceptó el soborno de Oliver.





