Pasaron dos días. Dos días en los que Mateo y Camila me visitaban religiosamente, trayendo comida, revistas y sonrisas falsas. Yo jugaba mi papel a la perfección, la víctima frágil y agradecida, mientras mi mente era un teatro de sus pensamientos más oscuros. Cada palabra de cariño que me decían era seguida por una ola de desprecio y arrogancia en mi cabeza. Se convirtió en una tortura fascinante.
Una tarde, mientras Mateo me ayudaba a comer una sopa insípida del hospital, su mente vagaba.
Tengo que asegurarme de que el amuleto esté funcionando bien. La conexión se sintió un poco débil esta mañana. Quizás necesite estar más cerca de ella.
De repente, en medio del ruido de sus pensamientos egoístas, escuché algo más. Una voz nueva, fría, sin emoción, como el contestador automático de una máquina.
`[Alerta del Sistema de Intercambio de Talento. La estabilidad del talento transferido es del 85%. Se recomienda mantener contacto físico con el objetivo, Sofía, durante al menos una hora diaria para optimizar la extracción.]`
Casi dejo caer la cuchara. ¿Qué era eso? No era un pensamiento de Mateo, era algo externo, algo que se comunicaba con él. Un "sistema". Así que no era solo un amuleto, era algo más complejo, una especie de mecanismo sobrenatural.
Mateo, ajeno a mi descubrimiento, me tocó el hombro, su mano se sentía como la de un carcelero.
"¿Te sientes bien, Sofi? Te pusiste pálida de repente."
Su pensamiento fue inmediato y lleno de fastidio.
Genial, ahora se va a desmayar. Qué fastidio. Solo una hora, tengo que aguantar a esta tipa una hora. El sistema es muy exigente, pero vale la pena. Sin él, yo seguiría siendo un bailarín mediocre a la sombra de mi padre.
La voz mecánica volvió a sonar, esta vez como una orden directa para él.
`[Misión diaria: Ejecutar un acto de falso afecto para fortalecer el vínculo emocional y facilitar la transferencia. Recompensa: 0.5% de aumento en la compatibilidad del talento.]`
Vi cómo el rostro de Mateo se contraía en una mueca de asco que duró una fracción de segundo antes de transformarse en una sonrisa tierna. Se inclinó y me dio un beso en la frente. Fue el beso más repugnante que había sentido en mi vida. Sentí su repulsión como si fuera mía.
Qué asco. Besar a esta fracasada. Pero tengo que hacerlo. Todo sea por asegurar mi lugar en la escuela y por la aprobación de mi familia. Ellos creen que soy un genio, un prodigio. No pueden saber que todo es un fraude.
Ahí estaba. La pieza final del rompecabezas. El "Sistema de Intercambio de Talento" no solo les permitía robar mi habilidad, sino que les daba "misiones" para mantener el robo. Y ellos, mis supuestos seres queridos, eran esclavos de ese sistema, obligados a realizar actos de afecto que les repugnaban para seguir beneficiándose de mi don. La ironía era casi poética.
Mi mente trabajaba a toda velocidad, conectando los puntos. Su éxito dependía de mí. Mi talento era su combustible. Si yo no tenía talento, ellos tampoco. Si yo sufría, su conexión se debilitaba. Mi debilidad actual, mi supuesto bajón de rendimiento, los hacía vulnerables.
La puerta se abrió de nuevo y entró Camila, con su sonrisa brillante de siempre.
"¡Amiga! ¿Cómo sigue la paciente más bonita del mundo?"
Se sentó en la cama, ignorando la mirada de fastidio de Mateo. Decidí probar mi teoría. Tenía que saber si ella también estaba conectada.
Fingí una mueca de dolor y me quejé en voz baja.
"Me duele mucho la pierna, Cami. ¿Crees que pueda volver a bailar como antes?"
La preocupación en su rostro era digna de un premio de actuación.
"Claro que sí, tontita. Eres la más fuerte que conozco. Vas a volver a ser la de antes, ya verás."
Pero su mente gritaba una historia muy diferente.
Ni en tus sueños, estúpida. Espero que no vuelvas a bailar nunca. Tu mediocridad es mi grandeza. Si vuelves a ser buena, ¿qué pasará conmigo? El sistema ha sido muy claro: el talento se extrae de una única fuente. No puedo permitir que se recupere.
Y entonces, la voz mecánica sonó en la cabeza de Camila también.
`[Alerta del Sistema de Intercambio de Talento. La anfitriona Camila ha detectado fluctuaciones en la confianza del objetivo. Misión sugerida: Ofrecer palabras de aliento para estabilizar el estado emocional del objetivo. Recompensa: Reducción del 1% en la probabilidad de rechazo del talento.]`
Confirmado. Ambos estaban en esto. Eran un equipo de parásitos, chupándome la vida, el talento y los sueños. Se hacían pasar por mis mejores amigos, por mi novio, mientras por dentro me despreciaban y me usaban como una batería.
Me acurruqué bajo las sábanas, fingiendo estar abrumada por la emoción de sus palabras de "apoyo".
"Gracias, chicos. No sé qué haría sin ustedes."
Sus pensamientos chocaron en mi mente.
Sigue creyéndotelo, ilusa. Dijo la mente de Mateo.
Qué patética. Resonó la de Camila.
Pero yo ya no era la víctima. Ahora tenía el mapa de su crimen y la llave de su destrucción. No sabían que su mayor fortaleza, el sistema que les daba poder, era ahora mi mayor arma. Porque yo podía escucharlo todo. Cada orden, cada pensamiento, cada gramo de su podrida verdad.
El juego había cambiado. Y yo estaba a punto de empezar a escribir las nuevas reglas.





