Transcurrían los días y la relación sentimental con Rosanet era más que envidiable. Pues este sentimiento se vio tan plasmado con el actuar de sus compañeros y amigos que con tantas discusiones, los últimos estaban pensando a ser considerados como los primeros.
Las ideas de sus dos familiares cercanos iban primando en su accionar. Pero por la poca edad no tenía mucho interés y mucho menos tenia una gran repercusión. Los padres del párvulo como es consuetudinario se habían enterado de aquella relación de su primogénito. Pero como sabían que a esa edad no había hormonas sexuales para que su hijo cometiera alguna locura por ahí. Tan solo dieron su venia cuando aquél les presentó a su encantadora “chica”.
Ni siquiera en ese decurso de tiempo le dieron algún consejo de como debía llevar su relación de lo más saludable posible. Tan solo ellos
esperaban la edad suficiente para tratar ese tema. Pues aunque quizás por ese entonces no tendría novia, era necesario para que en el momento en que le escogiera el amor a su hijo y este se dejara llevar por ese sentimiento se comportara de la mejor manera. Y su accionar debiera ser de lo mas prudente posible, pues muy bien lo iba a imbuir a esa edad esperada que todo acto tiene sus consecuencias.
Por ahora como no había nada que perturbara la mentalidad de Jenky Danko, su amorío con aquella chica tenía que continuar. Porque estaban más que seguros que por aquella idea que había adquirido tan solo era el primer paso de su enseñanza que le estaba dando la vida para luego a mas tardar en su juventud, iba a escoger a la mujer indicada y especial y de este modo logre tener un connubio con aquella. Y claro que por ese entonces Rosanet, su actual niña que lo hacia sonreír en los tumultuosos y tétricos momentos de su vida actual no iba a ser su esposa.
Era un martes de un mes de otoño cuando aquél párvulo se encontró solo oteando los celajes y el arrebol del ocaso del sol y en esos instantes se le vino a la mente el tener un hermano. Su pregunta constante era como le tendría que convencer a sus padres. Sí aquellos en más de una ocasión le habían dicho que él tenía que ser hijo único.
Esto sucedió cuando una de su prima que llego a visitarle a su madre. Aquella trató el tema de el porqué no le daban un hermano a su primogénito. Pero al escuchar esto, aquel niño hizo un berrinche y comenzó a llorar sin poder ser sedado y lo único que hizo su padre de aquel instante que lo tenía abrazado fue calmarlo aclarándole que no iban a tener o lo otorgarían un hermano. A lo cual con un gesto acertado, aquella mujer respondió que así tenia que ser.
Pero esta vez y en esta tarde lúgubre para él, sentía que le hacia falta alguien para que lo acompañara y con quien compartiera sus juegos armoniosos y así lo hagan de lo mas ameno posible. Accedieron a este capricho era la incognito que se hacían de su prima y tía que trataban de hacerlo jugar y entretenerle pero no lograron calmar aquella ansiedad.
Quería a una persona de su edad que le entendiese y comprendiera para que jueguen juntos. Y fue esa misma noche donde aquel párvulo tomo el tema y logro exponer sus pretensiones. Como no lo iban a lograr por medio de ellos, de inmediato tomaron cartas en el asunto.
La primera idea era conseguir o lo mas práctico traer aquel niño que habían visto en un punto que andaba deambulando. Aunque era de piel ófrica, mientras no le concibiera ideas de prejuicios contra personas y chicos de ese tipo de piel, aquél lo iba aceptar de la mejor manera.
Ante ello la primera que se opuso fue su madre del pequeño Danko que asevero que por cosas del destino aquél ser que querían introducir en su casa a la larga les podría traer daños a su familia cuando ellos ya no estén. Pues había casos así y de manera mas verídica soltó el tema del vecino de la casa de color rosa. En donde este se había adueñado de aquella casa cuando conoció que aquella construcción de antemano le iba a quedar la heredad al hijo de primera línea del dueño. De inmediato tomó el toro por las astas. Pues como aquél sucesor no cumplía la mayoría de edad para que reclame esa propiedad, dolo a las autoridades dándoles a entender que sus jefes que eran los dueños de aquel hogar le habían dado de herencia a él antes que a sus descendientes. Claro que eso era insólito para las autoridades. Pero como les mostró la firma de los ya difuntos dueños de la casa que le habían otorgado lo que el afirmaba. No les quedo mas sospechas que tenían. Y eso era que esa firma era indudablemente falsificada. Cómo lograr dar una acepción a todo eso, era el dilema que finalmente no logran dar una glosa. Para que demuestre lo contrario que había dicho el ya dueño de aquella casa. Ahora como lograron percibir, aquel vecino ya no era tan solo propietario de aquella construcción; sino que había hecho ilotas a la prosapia de primera línea del verdadero dueño.
Este acontecimiento que se podía agorar si traían a aquel niño al hogar también alarmo a Fanny y a Margot que hicieron su intromisión cuando entreoyeron que los padres de Jenky estaban tratando el asunto.
Ya en su cuarto aquel párvulo había escuchado como se llamaba aquel contemporáneo suyo, sus características y en donde frecuentaba. Ya se daba la idea de como iba a encontrar a aquél niño al siguiente día cuando fuera a verlo.
Nada de eso ocurrió en las tres semanas que pasaron; antes bien todo lo pareció un misterio creado por sus padres lo del niño que transitaba cotidianamente alrededor del puente.
Cuando todo le parecía insondable, al fin encontró a aquel niño tan referido en las conversaciones de sus progenitores.
Cuando lo divisó, lo primero que vio en él fue que pertenecía a una familia de extrema pobreza. Sus andrajos, su rostro empapado de légamo lo decía todo. Además se percató que en sus pantalones había algo runflante. Pues aquellos remiendos que poseía no eran para nada normal. Aquél lo hacía para dar la impresión de ser de la clase más indigente habida en aquel lugar.
Pero eso no era verdad y salió de dudas cuando comenzaron a preludiar. Ese niño de piel oscura, le mencionó que estaba haciendo un trabajo que le daba buena solvencia económica. Soló se vestía para aparentar ser un indigente y como no era rozagante ver a un chico así por aquel puente lo mejor era estar así.
Luego Jenky, percibió una maleta marrón de tamaño mediano. Cuando hizo su inquietud sobre aquel material de cuero sobre qué contenía. Su contemporáneo solo le respondió que no tendría porque responderle a un extraño como él. Pues lo habían vedado que propale lo que contenía aquella maleta. Pero como Danko continuaba constantemente mirando tanto aquel objeto y al palmito de aquel niño de piel oscura. Este último, se conmovió por aquella mirada cautivadora que le daba unos hermosos ojos algo garzos y esta vez no fue tan esotérico.
Por el contrario le profirió con mayor detalle lo que contenía aquella maleta.
¡Qué cáspita!, tan solo logró exteriorizar Danko con una sonrisa que denotaba su exultación como si empezara a vivir otra vida que el destino le tenía reservado. Su contemporáneo y coterráneo al verlo feliz también comenzó a desternillarse, aunque sin saber para que.
Desde esta primera impresión los dos comenzaron a tener una amistad perdurable hasta que el destino les iba a separar a ambos en el espacio abierto. Así conforme se afianzaban sus amistades entre ambos, el tiempo que no se detiene siquiera en los grandes y lindos momentos, seguía su curso.
Erase aquel mes con un resplandeciente sol de verano, cuando recibió Jenky Danko el mejor regalo de su prima Fanny. Además como estaba en plena pubertad, aquello le ocasionó una mayor fruición.
Sí, muy aparte de la motocicleta que le obsequió, hubo otra cosa rutilante que le ayudó a cambiar su destino. No era para nada inusitado recibir como merced algunos libros tanto de autoayuda como de entretenimiento en sus cumpleaños. Esta fecha muy especial para él por estos tiempos como para los que cumplen años.
Aquél tomo que recibió como regalo fue más que rimbombante. Como era común, ni bien su prima estrechaba las manos para otorgarle el regalo este muy solicito y acusicamente ponía a trabajar su sistema nervioso periférico. También lo hacía bien su maniobra tanto que llegaba a sincronizar el momento exacto de la soltura de sus manos del regalo de su prima.
De inmediato al último libro que recibió en su onomástico, divisó la carátula y la imagen que presentaba aquella parte del tomo le impresionó en demasía.
Por unos instantes quedó embelesado con aquella ilustración. Tan luego terminó de percibir aquello se fue a comenzar a hojear aquél tomo a su cuarto para así poder concentrarse. Pues adoptó como algunos efebos de su edad el arte de estudiar y revisar asuntos importantes en un lugar silencioso. Era más que incómodo para él cuando uno de sus parientes llegaba de manera inoportuna a preguntarle algún asunto al cual él no estaba inmerso. En más de una oportunidad lo habían molestado de esta forma. Pero se tragaba su acerbo para no incomodar y mucho menos sentirse mal después de faltarle el respeto a algunos de los integrantes de su familia.





