El Contrato

—Los muertos no hablan... — habló con todo el rencor que sentía en se momento, se largo de ese lugar.

—AZUL...

Los muertos no hablan, era algo con lo que Azul convivía todos los días; pero encontrase con su madre no era algo con lo que ella podía lidiar en ese momento. Azul, corrió hasta llegar a la calle con la respiración agitado y el corazón arrugado; camino hasta una florería a una cuadras de hay, compró unas Rosa violeta era sus favoritas. Tomó un taxi hasta el cementerio camino buscando la lápida de su padre.

La encontró estaba como la había dejado las flores ya se había secado, respiro hondo antes de liberar un poco de su frustración.

—Ahora entiendo aquella frase, los muertos no hablan... — se sentó al frente de la lápida cambiando las flores. —Te llevaste ese secreto a la tumba, no entendí por que me lo ocultaste, pero ahora lo entiendo cuando me decías que "Tu madre solo pensó en ella y no en nosotros"  —  se quito el abrigo negro que tenía  mientras se soltaba la cola de caballo de su cabello. — tu no lo pudiste superar, la odie en ese momento, sabes,  no puedo perdonaría ella mató todo lo que una vez nos hizo feliz...  ¿¡Porque tenías que irte!? Te extraño. — una lágrima corría por su mejilla. — si tan solo no fuera mentido y creado esa farsa... Solo tal vez.

El silencio fue tan frustrante que la lastimaba cada vez más. Limpio sus lágrimas mientras se marchaba de aquel lugar, tiro las flores cecas al basurero.  Aun recordaba la dirección de su antigua casa, se decido ir caminado hasta llegar a la parada de buses.  El camino fue tranquilo hasta los barrios bajos de la ciudad, aquel barrio en donde la vieron crecer y admirar a su padre, eran pobre pero honrado. Al pisar ese lugar no pudo evitar que los recuerdos vinieran a su memoria.

Las persona que estaba hay, vieron a una chica tan linda; no reconocía a Azul de lo cambiada que estaba, mucho que fueron al funeral la vieron pero no la reconocieron, en un momento un ladrón intento robarle pero al ver sus ojos, noto que era una persona con la que no quería tener problemas. Asi que solo siguió su camino para buscar a otra víctima.

Azul caminaban por las calles desoladas, las casas estaba en una línea todas muy diferente que otra,  se paró frente a una de ellas, estaba pintada de colores cremas y estaba bien decorada, apesar de todo su padre y ella le gustaba el orden; su casa no era la exención, comenzó andar por el camino de piedra, subió las dos escalones y se puso en la puerta, de su cuello cargaba la llave de su casa.

La saco y la introdujo en la cerradura tomó fuerza y abrio la puerta, encontrandola oscura,  buscó el interruptor entre la oscuridad. Al encender la luz estaba la sala hecha un destrosada  que se sorprendió mucho, miro el reloj eres ya pasada de la madrugada en unas tres horas saldría el sol, suspiro, apagó el foto y subió las escaleras fue a la habitación de su padre.  Se deciso de toda la ropa mientras caminaba al baño, tomó una ducha rápida para quitar el estrés del día, una ves afuera toma una de las camisa de su padre, se la puso y se fue a dormir en la habitación de su padre.

La casa se sentía vacía, pero la habitación era la peor podía notar la frialdad de ella y la soledad que emanaba del cuatro de su padres, sin embargo, no pudo evitar pensar que solo era ella que estaba pasando por otra barrera en su vida. Se decía así mismas que esto solo era monentanio y que lo superaría como todo en la vida que tenía.

El sueño la fue envolviendo hasta quedar dormida por completo....

Esa noche en los rincones de la habitación de Hunter, no podía dejar de pensa en ella, por alguna razón la tenía presente en la mente. Con aquellos ojos que lo estaba volviendo loco, suspirando pesadamente; se levantó de la cama, tomó una camisa y salió de su habitación en búsqueda de algo que le hiciera olvida a cierta chica de ojos azules. En medio camino  llegó sin queres al Despacho de su padre. La puerta estaba entre abierta, se acercó encontrándolo a su padre sentado en  la silla; había otra persona parado vestía de negro de espada a él.

—No se te permite entra a mi casa. —la voz de su padre era sería, profundo pero había algo que no podía determinar en ella, tal vez, radio o rencor. —¿¡Que es lo que has venido a buscar!?.

—Jhon, sabes perfectamente por que estoy aquí, no tienes que preguntar el por que o el que. —la voz del hombre salió tranquila. —Vine por ella... Debo llevarla con mi familia.

—Crees que soy tonto, no permitiré que te lleves lo que Ariel quería más que su propia vida— la voz de Jhon subió de tono. — No vuelva a mi casa y menos en la noche.

—Dudo que Ariel te haya dado a su hija para que le diera una vida de mierda, eres estúpido o qué, aunque el este muerto. No dejaría a Azul en tus manos— las voz del hombre sonaba tranquila pero molesta. — Después de todo te estuviste revolcando con su mujer, así decias que era su amigo mientras te acostaba con ella en su misma cama. —La voz del hombre salió burlona. —Azul vendrá con nosotros te guste o no.

—Ella no ira contigo... —Se escucho la voz de la madrastra de Hunter. —Se quedará con su madre.

—Me cres que soy tonto, Ana, crees que no se que fuiste a verlo después de que los hombre de Jhon se llevarán a Azul la trajeran a este lugar, ¿¡Que sentiste al haberlo quitado lo único que el más amaba en el mundo!?... — el enojo del hombre amentaba, el reconcor en su voz no pasaba desaparsibido. —¿¡Que sentiste cuando él se estaba retorciendose de dolor en el suelo de su casa!?.

—¿¡Que hiciste Ana!? — pregunto anonadado Jhon.

—No lo sabes, que patético eres, Jhon... Crees que ella te ama solo ama el asqueroso dinero que ganas, porque crees que Ariel se casó con ella, no fue por que quizo, sino porque estaba embarazada de Azul. — la penetrante mirada azulada del hombre  no pasaba desapercibida. — Ariel, era el heredero de las compañia de los Cross, pero nuestro padre no aceptó que él se casara con ella,  así que él lo deseredo para que ella no pusiera su mano en el dinero de mi familia.

—Eso no es verdad... — la voz de la mujer salió deseperada. —Yo si ame a tu hermano....

—Callate, tu nunca amaste a mi hermano fuiste tú quien lo mató, creés que Azul te perdonará cuando se entere que su madre fue la causa de la muerte de mi hermano... — el hombre se acercó a la puerta,—Esperare hasta que Azul tenga 20 años, Jhon, vendré a visitarla durante este tiempo... Hasta el momento nos veremos muy seguido. — Hunter se escondio en una habitación continua, mientras que Auron se iba, noto que los ojos del hombre misteriosos son idéntico a los de Azul.

En la Oficina se libraba una batalla de parejas, Jhon en ese momento se sentia culpable de todo. Se habia enamorado de ella sin saber que ella era la causa de que su amigo hubiera tenido una vida infeliz.

—Jhon, no es verdad...

—Alguna vez, lo amaste o solo quería su dinero. — Jhon miro a la mujer que llevaba en su vientre su hija. 

—Jhon, vas a creerle a él, que no es nadien... Que a mi que soy tu esposa...

—Esa noche... Esa, Dios nunca fui su amigo... Lárgate no te quiero ver... — su esposa salió a toda prisa.

Al salir se encontró con Auron que la estába esperando con una sonrisa atroz en su labios.

—Pagarás por todo lo que hisiste. — miro al hermano de su ex esposo, con terror. —No debiste volver, te lo dije, La familia Cross cuida a sus miembros.

—No pudiste proteger a tu hermano. — una sonrisa malvada cruzó en los labios de Ana.

—Pero estoy para mi sobrina, Ana cuida tus actos...

El hombre llamado Auron, se retiró de la mansión con una sonrisa en los labios; en su mente estaba la imagen del chico oculto en la habitación continua, solo había un vago pensamientos en su momeria.

—Todo pagaran por los que te hicieron Ariel, volví para tomar venganzas. Me pregunto ¿¡Que pensara tu hijo ahora de ti, Jhon!?.

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