¿Mil millones de dólares?
Mateo abrió de inmediato la aplicación del banco en su celular para revisar su saldo.
En efecto, la cifra en la pantalla era tan descomunal que le dio un vértigo instantáneo.
Acto seguido, comenzó a temblar.
"¿Tengo mil millones de dólares en mi cuenta? ¿Qué demonios es esto?".
Con los ojos desorbitados, boqueaba como si la sangre le hirviera en las venas.
Justo en ese momento, su teléfono volvió a sonar.
Era un número desconocido.
Contestó sin dudar.
"Mateo, acabo de transferirte mil millones de dólares". Una voz masculina y profunda resonó al otro lado de la línea.
Contuvo la respiración y preguntó con cautela: "¿Y tú... quién demonios eres? ¿Por qué me enviaste tanto dinero?".
Mateo sabía bien que en esta vida nada es gratis. ¡Nadie le daría semejante fortuna a un desconocido sin un motivo!
Era obvio que el hombre al otro lado de la línea quería algo a cambio.
Se devanaba los sesos intentando adivinar qué podría querer ese hombre de él, porque no era más que un huérfano sin conexiones poderosas.
"Soy un amigo de tus padres".
Las palabras de aquel hombre misterioso retumbaron en su mente como una bomba.
"Y sé quién mató a tu madre biológica", añadió el hombre antes de que Mateo pudiera reaccionar.
Al oír eso, su mente se quedó en blanco. Perdió por completo la capacidad de pensar por un momento y se quedó allí, aturdido.
Sin embargo, un vago recuerdo de su pasado aún persistía en su memoria.
De niño, había vivido con su madre en una villa grande y magnífica.
Aunque su padre casi nunca aparecía, su vida junto a ella había sido feliz.
Pero en un día en particular, todo cambió...
Su casa había sido incendiada y había sangre por todas partes. Cada vez que cerraba los ojos, aún podía oler el humo denso y asfixiante de aquel día.
Mateo había visto a una mujer con una cicatriz en el rostro asesinar a su madre.
Su hermosa y bondadosa madre había sido asesinada y arrojada a las llamas justo delante de sus ojos.
Apenas era un niño y, aterrorizado, quiso gritar con todas sus fuerzas. Sin embargo, una sirvienta le tapó la boca.
La mujer lo ayudó a escapar de la asesina, pero acabó desplomándose débilmente sobre la nieve.
Él se arrojó sobre ella, llorando desconsoladamente.
Fue entonces cuando una niña, hermosa como un ángel, apareció para salvarlo.
¡De hecho, esa niña era Debby!
Y Rosa Astley era la criada que había ayudado a Mateo a escapar. Ella también era su madre adoptiva, que ahora yacía enferma en la cama del hospital.
La familia Coleman no solo ayudó a Rosa con su tratamiento, sino que también los acogió.
Desde entonces, Rosa había trabajado como criada en la casa de los Coleman para poder pagar la matrícula de Mateo.
El abuelo de Debby había notado cómo los niños crecían juntos y se llevaban bien, y considerando que Debby era su única nieta y Mateo un hombre decente, había decidido que se casaran y hacer oficialmente a Mateo parte de la familia Coleman.
Sin embargo, para desgracia de Mateo, Patty nunca lo aceptó, así que, tras la muerte del abuelo, lo expulsó de la casa.
Esa era la razón por la que ahora no podía pagar las facturas del hospital.
"¿Quién mató a mi madre?", gruñó, con la voz quebrada por la ira, la tristeza y el dolor.
"No puedo decírtelo ahora. Solo te lo diré cuando termines de gastar los mil millones de dólares que te di en un mes. Ten en cuenta que nadie puede saber sobre la riqueza que tienes ahora".
Dicho esto, el misterioso hombre colgó.
Mateo estaba a punto de volver a llamar, pero en ese momento Brent se le acercó.
"¿Por qué sigues aquí?", se burló Brent al ver que Mateo seguía allí en lugar de correr a buscar dinero para la cuenta médica de su madre.
"¿No te tomaste en serio mis palabras? ¡Bien, entonces! Llamaré a la funeraria y les pediré que se lleven a tu madre, ya que te niegas descaradamente a pagar la cuenta de su tratamiento", dijo Brent con rudeza.
Como Mateo tenía ahora mil millones de dólares en su cuenta, se sentía seguro. "De dónde saqué el dinero no es asunto tuyo. ¡Lo único que importa es que puedo pagar la cuenta ahora mismo!".
Brent se quedó sorprendido. ¿De verdad Mateo había conseguido el dinero en tan poco tiempo?
A pesar de su asombro, lo miró con desdén y de repente recordó algo. "Le pediste dinero a Debby, ¿verdad? Siempre viviendo a costa de ella. ¡No eres más que un fracasado! ¿Y así te haces llamar hombre?".
De repente, el celular de Mateo vibró en su bolsillo.
Era otro número desconocido.
Estaba a punto de contestar cuando, por accidente, activó el altavoz.
"Hola, ¿hablo con el señor Mateo Larson?
Le llama Saulo Torres, presidente de la Voz de los bancos.
Mi personal me acaba de informar que ha recibido un depósito de mil millones de dólares en su cuenta con nosotros".
Una voz servil y halagadora se escuchó al otro lado de la línea.
Pero antes de que Mateo pudiera responder...
Brent soltó una carcajada desdeñosa.
"¿Mil millones de dólares? ¿El presidente?
¡Qué patético eres, Mateo! ¡Hasta contrataste a un actor para montar un numerito!
¿De verdad creíste que me iba a tragar esta mierda? ¡Vaya par de imbéciles!".





