- ¿Te apetece algo?
- Es que hace tanto tiempo que no viajo que estoy muy nerviosa y creo que me duele el estómago.
- No te preocupes, es normal, si duermes te sentirás mejor.
- Lo intentaré aunque parezca imposible.
- Si necesitas algo llámame.
Kim Eun cierra los ojos e intenta relajarse, el problema no era sólo el vuelo, era el hecho de que estaba empezando de nuevo, habían sido años de ser ama de casa, no sabía lo que era hacer otra cosa. Pero ahora Eun ya no quería conformarse con poco, quería darle un buen futuro a su hijo, y para ello haría cualquier sacrificio.
- CEO Park Jae, esa chica está en camino, pero tengo una pregunta.
- Asistente Kang, miré todos los currículums, pero el suyo me llamó la atención.
- Creo que aún no la entiendo.
- Ella no ha trabajado durante años, y me enteré de que es una rehén divorciada, tal vez ella acepte la propuesta que quiero hacer.
- ¿Pero y si no lo hace? Y no sé si es realmente una buena opción.
- Quiero desafiar a mi familia, aunque tengo un buen patrimonio y soy independiente, siguen siendo un poco complicados.
- Y el CEO no quiere que ellos elijan cómo será su boda.
- Así que voy a elegir a alguien totalmente diferente a lo que ellos quieren.
Kim Eun se tira en la cama del hotel, estaba agotada después del viaje, y ahora necesitaba prepararse para ir a la empresa al día siguiente. Sólo tenía miedo de su embarazo, de cómo sería a partir de ahora, ni siquiera tuvo tiempo de asimilar todo lo que estaba pasando.
Saca su móvil y empieza a mirar las fotos de la galería, había varias fotos de ella con su ex, así que empieza a borrarlas todas. Eun se sentía como una tonta por haber hecho tanto por él, no podía aceptar que se hubiera dedicado tanto, mientras él se acostaba con otra mujer y se burlaba de ella. A Eun le hierve la sangre solo de recordarlo, fue el colmo que anunciaran el embarazo, en su mente era super normal lo que estaban haciendo.
Eun coge el bote de crema, empieza a deslizar el producto por su piel, recordaba cuando era más joven, y todas las noches hacía esto antes de acostarse. Con el tiempo y la rutina olvidó estos pequeños detalles, ahora intentaba recuperar el tiempo perdido, tenía treinta años aún era joven, y tenía toda una vida por delante.
- Park Jae, he quedado para cenar con la familia de esa chica de la que te hablé, no quiero que llegues tarde.
- No quiero conocer a nadie, abuela.
- No seas testaruda ya tienes treinta años, necesitas casarte y tener un hijo.
- ¿No es suficiente con que me haya ganado mis propios bienes? Ya no necesito tu dinero.
- Gracias a nosotros estudiaste en tan buenos lugares.
- Y estoy agradecido por ello, incluso hice valer cada céntimo convirtiéndome en un gran director general.
…
Hoy era el gran día y Kim Eun estaba nerviosa, se para frente al espejo analizando su apariencia, una camisa clara en un tono neutro, una falda recta hasta las rodillas un par de tacones y un bolso mediano. Llevaba el pelo suelto con ligeras ondas y un maquillaje ligero con la piel bien maquillada. No estaba acostumbrada a la forma de vestir de allí, pero no le parecía demasiado diferente, nada que un tutorial de maquillaje no hubiera ayudado, al menos el idioma lo hablaba con suficiente soltura como para no perderlo con el tiempo.
Cuando llegó a la empresa se presentó y le dijeron que esperara, que la secretaria la llevaría al despacho del director general en cuanto estuviera disponible. Kim Eun coge un pequeño espejo y se mira, nunca había ido a una entrevista, y mucho menos fuera de Brasil, tenía miedo de no ser adecuada, o incluso de decir algo que no debía, siempre fue un poco torpe, quizás sería mejor irse y probar un puesto más sencillo.
- ¿Kim Eun? Puedes acompañarme a la oficina del CEO Park Jae.
- S-sí - es sacada de sus ensueños, ahora ya no podía darse por vencida tenía que ir allí.
- Puede tomar asiento - dice el hombre de aspecto joven, seguramente Eun esperaba a alguien un poco mayor.
- Me llamo Park Jae, soy el director general de esta empresa, sé que soy joven pero todo lo que tengo hoy me lo he ganado renunciando a los bienes de mi familia - Se sienta a la cabecera de la mesa - Dígame por qué estuvo tanto tiempo sin hacer carrera.
- Me dediqué a mi marido y al sueño de tener un hijo.
- ¿Tienes un hijo? - pregunta Jae.
- Intenté quedarme embarazada durante muchos años, pero no creo que mi vida personal sea interesante.
- Pues la propuesta que tengo que hacerte es que sí.
- Bueno, mi marido ha pedido el divorcio, pero me he enterado de que estoy embarazada, no sé si eso puede interferir en mi trabajo.
- ¿Sabe su ex-marido lo de este niño?
- ¿No es eso ser un poco invasivo?
- Sólo responde mis preguntas, Kim Eun.
- No lo sabe y no lo sabrá, me engañó con otra y está embarazada -se pone roja- acababa de exponer su drama delante de su quizá futuro jefe.
- Creo que tenemos problemas y podemos ayudarnos mutuamente, yo necesito casarme y formar una familia, y tú estás embarazada y sin trabajo.
- Pero he venido aquí sólo para conseguir trabajo.
- Quiero hacerte una propuesta - Le pone unos papeles delante - Casémonos y yo me hago cargo de este niño.
- ¿Estás loca? ¿Me sacaste de Brasil para hacer una broma?
- Un día u otro volverías a Corea, sólo anticipé este regreso.
- ¿Qué obtienes por burlarte de mí?
- Son los papeles del contrato de matrimonio. Es sólo un acuerdo, no un matrimonio real.
- ¿Y qué consigues casándote con una mujer divorciada de una familia sencilla?
- Tienes más que ofrecerme de lo que crees, Kim Eun.





