Daemon POV
—¿Por qué no vino en persona?
Mi voz resuena en mi gran oficina, mientras estoy hablando con el hombre que es la mano derecha de otro clan mafioso, el Sr. Russo, es enano y calvo, y tiene la típica descripción de un ladrón. Bueno, no es realmente un enano, pero me encanta llamarlo así.
—El Sr. Alessandro está ocupado, y como su mano derecha, estoy aquí para discutir la venta. —Él me dice.
Me siento derecho, —¿Qué sabes del paquete? —le pregunto, poniendo mis manos en mi barbilla, mirándolo con una mirada aburrida.
—Sé que el paquete es muy importante para ti, sé que tu padre te lo dejó y no has descubierto cómo abrirlo… Sé que puedes sacrificar tu vida por él, y sé que intentas engañar al Sr. Alessandro, porque no puedes dejar que nadie ponga sus manos en ese paquete —me responde.
Lo miro, con una mirada satisfecha en mi cara mientras asiento.
—¿Y me vas a ayudar a engañar al Sr. Alessandro? —le pregunto.
—Sí, lo haré… Pero por algo a cambio.
¿Este enano cree que puede llegar a un acuerdo conmigo?
—¿Qué quieres a cambio? —le pregunto.
Sonríe con una sonrisa maliciosa.
—Vamos a compartir lo que haya en ese paquete cincuenta, cincuenta, más 4 millones de dólares en drogas.
Me burlo internamente.
El paquete es muy importante para mí, si hubiera una palabra mejor que importante, entonces tomaría esa… ¡El paquete es más importante que mi vida!
Mi padre me dejó este paquete antes de morir, dijo que cualquier mafia compraría ese paquete, por cualquier cantidad de dinero, billones, trillones… Yo no sé lo que hay dentro, ni tampoco ninguna otra mafia, y eso es lo que hace que el paquete sea querido por todos.
En realidad, mi plan era engañar al Sr. Alessandro, recoger su dinero y tramar una historia sobre la policía, incautando el paquete de la entrega, sabiendo muy bien que todos los mafiosos de Vino da Vinci, odian involucrarse con la policía.
—¿Tenemos un trato, Daemon? —La voz de Russo resuena en mis pensamientos.
Lo miro con una media sonrisa.
—Sí, Sr. Russo, tenemos un trato.
Él me sonríe felizmente.
—Estoy deseando trabajar contigo Daemon, ¿a quién tienes en mente para entregar el paquete? Ambos sabemos que no puedes dejar tu mansión por una estúpida entrega —comenta.
—Tengo a alguien en mente —le digo.
Él se mofa:
—¿Quién demonios estaría dispuesto a ir a la cárcel por ti? —pregunta Russo.
—Eso no es asunto suyo, Sr. Russo. —Me levanto y extiendo mis manos para un apretón de manos—. Brindo por un corto tiempo de asociación… Espero ver más de usted en el futuro. —Sonrío… ¿Adivina qué? Nunca sonrío.
Él se levanta y acepta el apretón de manos.
Después de eso, el enano sale de mi oficina.
Este cabrón tiene que ser muy estúpido para pensar que yo haría un trato con él. Soy Daemon Banister, y no hago tratos.
Levanto mi teléfono y le envío un mensaje a Gray.
Es la única que quiero ver ahora mismo, es la única en la que confío para satisfacerme, en la cama y en la cocina.
Gray es un ángel enviado por Dios para mí, me pregunto cómo terminé con una mujer tan hermosa y sexy.
La conocí el día después de que maté a su padre, sí, maté a su padre porque era un asno y era mi enemigo. Me pregunto cómo un hombre puede tratar a su familia como basura.
Eso es algo por lo que respetaba a mi padre, nunca descuidó a su familia, no importaba qué, todavía tenía tiempo para nosotros en cualquier cosa que lo necesitáramos.
Pero Simón Chandler trataba a su familia como a extraños y yo lo odié desde el principio, trabajó para mí cuando estaba vivo, me dedicó su tiempo y su vida entera y luego, así de fácil, me traicionó, estaba tratando de vender unas tierras mías sin que yo lo supiera.
Así que lo maté, le disparé entre los ojos.
Su hija vino a recoger su cadáver y así fue como la conocí… La mujer más caliente y sexy que he conocido en toda mi vida.
La mujer más sumisa y obediente que ha pastoreado la tierra. Ella es una persona que me hizo olvidar a mi madre.
Gray también es la mejor cocinera… Le gusta cocinar para mí y a mí me gusta degustar sus platos.
No me malinterpreten, no me gusta Gray ni nada, solo disfruto mucho de su compañía, sé que no debo dejar que nadie me guste, ¡no puedo tener ninguna debilidad!
En este juego de la mafia, nunca debes tener a nadie cerca de tu corazón, si lo haces, entonces otros mafiosos o clanes tendrán algo para tenerte entre sus manos.
Y odio sentirme débil o inútil, por eso hice creer a todos que descuidaba a mi familia y desde ese día no tengo contacto con ellos.
Llamo a mi madre en secreto por la noche con un móvil privado que nadie conoce, ni siquiera Gray.
Me dirijo a mi habitación y espero a Gray.
Mientras la espero, saco el teléfono privado, olvidé llamar a mamá anoche, probablemente estará muy preocupada.
—¡¡Daemon!! —Me quito el teléfono de los oídos inmediatamente, la voz fuerte de mi madre casi me deja sordo.
—Ma —digo.
—¡Daemon! ¡He estado tan preocupada por ti! Con todos esos otros hombres armados buscando ese paquete, pensé…
—Deja de pensar en cosas malas Ma, estoy bien, estuve ocupado anoche.
—¡Eso no es excusa! ¿Sabes que he rezado por ti?
Pongo los ojos en blanco.
—Ma, solo quería llamarte para hacerte saber que estoy bien… que estoy ocupado y que voy a colgar ahora.
—Bien, llámame más tarde, ¿vale? —dice.
—Sí Ma.
Dejo caer la llamada y escondo el teléfono en su lugar habitual.
Inmediatamente después la puerta de mi habitación se abre de par en par, y allí está Adriana Chandler, o como yo la llamo Gray.
—Hola Banister. —Ella dice, caminando hacia mí, mientras mis ojos se enfocan en sus caderas sexys, balanceándose con cada paso que da.
Me rodea el cuello con sus brazos y me da un pequeño beso en los labios, dándome hambre de más.
—Hola, Gray —digo, mi voz ya profunda ahora tiene con lujuria absoluta.
Ella suspira y frunce el ceño.
—Todavía no recuerdas mi nombre.
—Lo que sea —digo. La lujuria está sobrepasando mis sentidos y no puedo pensar en otra cosa que no sea follarla.
Mis labios se encuentran con los suyos con hambre y deseo, inmediatamente ella responde y me devuelve el beso, damos unos pasos perezosos hacia mi cama, sus labios aún se mueven tentadoramente sobre los míos, la pongo en la cama, mientras sus manos ya están desabrochando los botones de mi camisa.
En segundos, ambos estamos desnudos y disfrutando del momento de gran felicidad y placer.
Pongo el café caliente delante de ella.
—Gracias. —Gray dijo, tomando un sorbo del café, y gimiendo con placer al sabor.
Ella lleva mi camisa blanca y yo estoy sin camisa en la cocina, ella está sentada en un taburete del mesón, mientras yo estoy de pie al frente de ella, sorbiendo mi café y mirándola fijamente.
—Vale, ¿por qué no lo sueltas ya? —me dice.
Levanto las cejas.
—Sé que quieres algo de mí —dice, dejando caer el café sobre la mesa—. No todos los días vemos a Daemon Banister haciendo café y haciendo esfuerzos extras en la cama.
Me estrujo las cejas.
—Siempre hago un esfuerzo extra —digo, guiñándole un ojo.
Ella pone los ojos en blanco.
—¿Qué es lo que quieres? —pregunta de nuevo.
Me pregunto ¿cómo me conoce tanto?
Suspiro.
—Necesito tu ayuda —le digo.
—¿Mi ayuda? ¿Con qué necesitas mi ayuda? —pregunta, con su voz llena de confusión.
—Necesito que le entregues el paquete al Sr. Alessandro —le respondo.
Levanta las cejas, la confusión se ha apoderado de toda su cara.
—¿Perdón? ¿Está hablando del paquete?
Asiento con la cabeza.
—¿Quieres venderlo? —Ella pregunta.
—Sí, parece que no puedo encontrar la manera de abrirlo, así que… ¿por qué perder el tiempo con él?
Confiar a Gray el paquete es lo correcto y el Sr. Alessandro lo sabe, si envío a alguien más, él sospechará algo.
Parece sorprendida por esto.
—Um… yo no…
—Si no quieres hacerlo, está bien —digo, dejando mi café y alejándome, este es otro truco que he aprendido con ella. Conociéndola como lo hago, sé que no querrá decepcionarme.
Ella corre detrás de mí.
—Daemon, espera, espera.
Me vuelvo para mirar sus hermosos ojos grises.
—No es que no quiera hacerlo, es solo que… nunca me has pedido que me involucre realmente en tus… tratos, y también me sorprende que quieras arriesgar tu paquete conmigo —me dice.
—Bueno, solo confío en ti, y quiero que hagas la entrega, pero está bien si no…
Ella suspira.
—Yo lo haré.
Me sorprende, una pequeña parte de mí no quería que dijera que sí, pero una parte más grande quería que dijera que sí… No sabe realmente mis planes, si se los digo, nunca en esta vida estará de acuerdo con ello.
—¿Lo harás? —le pregunto.
—Sí. —Se encoge de hombros—. Si tú… quieres que lo haga, entonces supongo que debo hacerlo. —Sus inocentes ojos me miran.
Lucho contra el insano impulso de sonreír, de sonreír de verdad.
—Bien, sígueme…
---------------
¡¡Daemon, qué estás haciendo!! ¿Se arrepentirá algún día?
Agreguen la historia a sus librerías y voten que lo que se viene es candente ♥♥♥





