Sentía que mi vida no podía ser mejor, vivir con Daddy era lo mejor que me había pasado desde que mi compañía había alcanzado el primer millón de dólares.
Antes de conocerlo nunca me hubiera imaginado que algo, o mejor dicho, alguien podría llenarme más de lo que lo hacía mi trabajo… el lo tenía todo, dulzura, comprensión, inteligencia, éxito, firmeza, sabía exactamente cuando ponerse rudo y tenía un físico de ensueño, sin mencionar lo increíble que era en la cama. Sentía que lo tenía todo, una carrera exitosa, un Daddy Dom firme, justo y cariñoso que me amaba mucho, una casa hermosa y una habitación llena de peluches. ¿Qué más podía pedir?
Estaba perdida en mis pensamientos mientras Patrick me hablaba de algo pero realmente no le estaba prestando atención.
- Señorita Tamara ¿Está bien?
- Lo siento, me distraje un poco…
- Vaya, ¿Quién lo diría? La gran Tamara Acosta también se desconcentra -bromeó, si hubiera sido cualquier otro empleado me hubiera ofendido y quizás hasta lo hubiera despedido, pero Patrick se había convertido en algo así como mi mejor amigo.
- Bueno, soy humana después de todo ¿no? -respondí encogiéndome de hombros – Ahora… ¿qué me estabas diciendo?
- Decía que las ventas en new york bajaron un 10%, lo cual me preocupa bastante pues en esta época suelen ir a la alza.
- ¿Y cuanto significa eso en dólares?
- Aproximadamente unos 20.000
- Bien, no es tanto aún pero hay que ponerle atajo, ¿Cuál es la estrategia de marketing?
- Está el comercial en televisión y los anuncios en buses.
- Bien, pon dos promotoras en la entrada, para incentivarlas a atraer clientes que les sumen un 20% de comisión a su remuneración, repartirán flyers y les regalarán nuestro labial orgánico a quienes compren más de 50 dólares.
- Perfecto mandaré hoy mismo la orden a recursos humanos y a marketing.
- Bien, infórmame la próxima semana como va todo, por favor -entonces me entró una llamada de Daddy- Debo irme, estamos en contacto- me despedí, corté y contesté la llamada de él- ¡Daddy! ¿Cómo esta?
- ¿La verdad? Me muero por follar a la pequeña puta que me espera en casa, ¿tu terminaste de trabajar?
- Ya terminé lo más importante -respondí.
- Bien, te quiero desnuda en la cama, llego en 10 minutos.
- SÍ Daddy -respondí y él cortó, corrí a la pieza, me desvestí, deje la ropa en el canasto de ropa sucia, me peiné y me arrodillé sobre la cama.
Mientras lo esperaba me imaginaba todas las posibilidades, Daddy amarrándome, azotándome, torturando mis pezones, haciéndome sexo oral, follándome por todos mis agujeros, de repente me sentí muy mojada, incluso creo que mojé también la sábana. Justo en ese momento Daddy entró a la pieza, no lo había escuchado llegar.
-¿Dónde está mi putita? – dijo, tenía la camisa medio abierta.
-aquí esta su puta Daddy, lista para servirle -dije poniéndome en “posición de humilde”
-así me gusta – dijo y empezó a pasearse alrededor de la cama, entonces se subió a la cama y empezó a acariciar mi culo, cuando llegó a mi sexo comento- vaya, que puta más sucia eres, apenas te he tocado y ya estas estilando.
-No puedo evitarlo Daddy, Ud me excita mucho.
-¿de quien eres?
-soy suya Daddy -respondí sin siquiera pensarlo, el se levantó fue por unas esposas, un venda y me las puso.
Empezó a acariciarme lentamente, recorriendo todo mi cuerpo de arriba abajo y besando mi espalda, entonces empezó a masturbarme, moviendo sus dedos en circulo dilatando mi vagina, primero dos dedos, luego tres, cuando metió el cuarto me quejé un poco entre los gemidos “relájate” dijo Daddy mientras movía sus dedos dentro, fuera y en circulo, entonces sentí algo mucho más grueso, dolía pero también se sentía bien, después de un minuto con “eso” dentro de mi me di cuenta que era su puño, lo rotaba y lo movía hacia adentro y fuera sin sacarlo por completo.
-¿Te gusta así puta?
-sí Daddy, me encanta… mmmm… me vuelve loca Daddy- dije entre gemidos.
-y esto es solo el comienzo, te usaré toda la noche como la puta caliente que eres -dijo nalgueándome con una mano mientras la otra se seguía moviendo dentro de mi.
-Si, Daddy siiii
-córrete para mi putita -ordenó.
-Sí Daddy – como por arte de magia llegué al clímax en segundos y solté mi orgasmo pero Daddy recién comenzaba.
Luego tomó un dildo y me lo metió por el culo, sacó su puño y me penetró mientras a ratos repartía mordidas por toda mi espalda y jugaba con mis tetas, las amasaba, apretaba y tiraba de mis pezones, yo no podía más de placer, luego sacó el dildo de mi culo, también su verga para meterla por mi otro agujero, tomó un dildo más grueso y lo metió de una haciendome gritar.
Me dio bastante más duro que antes, supongo que ahora que llevaba mucho tiempo estable podía permitirse desatar todos esos deseos perversos que dormían en él y yo estaba feliz de poder complacerlo, además que moría de placer haciéndolo. Después de dejarme en estado de bulto por la forma en que me folló, me empezó a azotar con su flogger favorito, me ordenó contar pero yo apenas podía balbucear, no era capaz ni de decir “sí Amo” pero estaba totalmente consiente de lo que pasaba y tenía las sensaciones a flor de piel, él me conocía tan bien que sabía perfectamente hasta donde podía llevarme y que ese cansancio no significaba que quisiera parar, así que disfrutó azotándome hasta dejar bellas marcas por todo mi cuerpo.
Una vez que terminó me quitó los vibradores, se acostó a mi lado y me abrazó, empezó a acariciar mi cabello mientras esperaba que volviera en mi.
-¿Estás bien pequeña?
-ufff… -suspiré antes de recuperar la voz- Estoy mejor que bien Daddy, eso fue fantástico… Gracias Daddy -contesté hundiendo mi cara en su pecho.
-Gracias a ti pequeña, eres la mejor -dijo y me dio un pequeño beso en la coronilla.
Amaba estar así con él, cuando estaba en sus brazos el resto del mundo desaparecía, solo éramos él y yo, no había nadie más, ni trabajo, ni remedios, ni enfermedades, ni ningún otro problema y eso… eso era algo que nunca terminaría de valorar y agradecer.





