Charlize se mordió los labios, contuvo la respiración y sostuvo el pomo de la puerta con mano temblorosa.
Palideció cuando la puerta se abrió. Había ropa esparcida por el suelo, y el hombre y la mujer estaban hechos un nudo en la cama.
"Caín.". La mujer gimió con voz ronca y Charlize se quedó paralizada.
La mujer levantó la cabeza y besó a Caín, que estaba encima de ella. Volvió la cabeza, miró hacia la puerta y entonces habló más alto.
"Caín, ¿cuándo te vas a divorciar de tu esposa?". Fanfarroneó, con un dejo de agravio.
"Esta noche conseguí que alguien le tomara esas fotografías. Es cierto que Charlize le agrada a mi madre, pero mi mamá no toleraría que ella cayera en descrédito".
Caín bajó la cabeza. Con voz ronca, dijo: "Cariño, te amo. Decididamente, me divorciaré de Charlize".
Esta se encolerizó. Para reprimir la ira, se mordió los labios con tanta fuerza que le sangraron.
"Caín, malnacido". Su repentina voz sorprendió al hombre que estaba en la cama.
Miró hacia la puerta y, al verla, sus ojos revelaron sorpresa y culpabilidad.
Sin embargo, al instante volvió a poner frío el semblante. "Sal de aquí".
"Son ustedes dos los que deben salir, no yo". La ira la hacía resollar y comenzó a gritar en dirección a la cama.
"Charlize, sé inteligente. Divórciate y márchate. De lo contrario, esta noche les mostraré a todos tus sexis fotos con un hombre. No creo que puedas permanecer en la familia Heredia después de eso. No te lo mereces".
Jamás Charlize había odiado a un hombre así. Lo fulminó con la mirada, se dirigió a la cama y le dio una bofetada.
Tenía los ojos rojos y llenos de lágrimas. Estaba tratando de aguantar la amargura de su corazón.
No quería quedarse aquí ni un segundo más.
Se iba a divorciar. No quería un matrimonio tan indignante y sin sentido.
Se secó la lágrima que tenía en el rabillo del ojo y salió de la habitación. Sus pasos desordenados eran el resultado de su humillación y su decepción.
"Ay". De repente, se oyó el llanto de un niño. Era una niña de tres años, que chocó con Charlize en la puerta y cayó al suelo.
Charlize bajó la cabeza, aturdida, y vio a la chica delante de ella.
"Cariño...". La mujer salió corriendo de la habitación.
Se paró frente a la niña y miró a Charlize con recelo. "Descarga tu ira sobre mí. No abuses de mi hija".
'¡¿Hija?!'.
Charlize se quedó perpleja cuando vio a la mujer. "Ceres".
Abrió los ojos como platos. No podía creer que la amante de su marido fuera en realidad una vieja amiga suya.
"Entonces, eres tú quien se lió con mi marido". Charlize la abofeteó fuerte.
"Ceres, p*rra. Tu hermana se enredó con mi padre y tú te enredas con mi marido. ¿Debo llamarlas las hermanas rameras o las hermanas amantes? Charlize estaba jadeante. Pensar en los acontecimientos del pasado la ponía furiosa.
De pronto, fue empujada violentamente y se golpeó fuerte la cabeza con la pared.
"Charlize, ¿cómo te atreves a pegarle?".
Caín, que se había cambiado la bata, salió corriendo para proteger a Ceres.
A Charlize le saltaron las lágrimas, no podia describir lo que sentía. Su marido estaba protegiendo a su enemiga, a la p*rra que había destruido su hogar.
"¿Qué pasó?". Lucía estaba en la caja de la escalera y se acercó con la cara seria. "¿Qué diablos está pasando?".
"Mamá.", tartamudeó Caín.
Él siempre le había tenido miedo a Lucía, su madre. Fue ella quien le pidió que no mirara para atrás y se casara con Charlize.
"Quiero el divorcio".
Charlize se apoyó en la pared y se puso de pie. Aunque ahogada, su voz transmitía determinación.
"Charlize, no tienes que divorciarte de Caín".
Lucía miró a Ceres y le habló al mayordomo: "¿Quién es esta loca? Sácala de aquí".
"Mamá, ella es Ceres". Caín habló en favor de la mujer que estaba detrás de él.
En ese momento, de repente, la niña manifestó su congoja gritando.
Su voz sorprendió a Lucía. Inmediatamente, Caín levantó a la niñita, de tres años de edad. "Mamá, ella es tu nieta".
Al oír eso, Charlize se puso blanca como un papel.
Lucía siempre estaba con la matraquilla de por qué Charlize, luego de tres años de matrimonio, nunca había quedado embarazada. Y la súbita aparición de esta encantadora nieta la sorprendió.
De súbito, Ceres se arrodilló en el suelo y le suplicó entre lágrimas: "Sé que no le agrado, pero Jana es su nieta. Charlize la empujó y le rompió el brazo. Le ruego que la envíe al hospital. La niña es inocente. A mí pueden reprenderme y golpearme, pero que no lastimen a mi hija".
La ira que Charlize sentía le puso los ojos rojos. "Acabo de chocar con ella, pero no puedo haberle fracturado un hueso".
La familia Heredia entró en pánico. Caín y Ceres fueron a toda prisa para el hospital, con la niña en brazos, y Lucía fue tras ellos.
La noche, serena y con un frío que pelaba, estaba dando paso a una mañana invernal.
Charlize se apoyó contra la pared y se sujetó las rodillas con ambas manos, tratando de contener las lágrimas.
En ese momento, se dio cuenta de que su matrimonio ase*ual de tres años con Caín era solo el comienzo de la trama. Meterla en la cama de un extraño era el desenlace.
"No te puedes divorciar de ella".
En este momento, en el pasillo de pediatría del hospital.
"Caín, puedes tener una amante y un bebé fuera. Eso no me importa, pero, definitivamente, no puedo apoyar tu decisión de divorciarte de Charlize. Lo hago por tu propio bien".
Caín no tuvo oportunidad de refutar. Lucía estaba seria y le ordenó con voz fría: "El mes que viene, la familia Herández dará una gran recepción. Deberías ir con Charlize. No me avergüences delante de tu abuelo. Recuerda que tu primo acaba de regresar de Estados Unidos. No lo ofendas".
Su primo. Cuando oyó la palabra "primo", a Caín se le vio el rostro adusto.
"Queitán.". El nuevo presidente del Q&H Group.
Lucía no se quedó mucho tiempo. Se dio la vuelta y se retiró.
Caín, pensativo, miró fijamente a su madre mientras se alejaba.
"Caín, ¿tu madre no está dispuesta a aceptarnos a mí y al niño?". Ceres, que había permanecido en un rincón y oído la conversación a escondidas, comenzó a sentirse ansiosa.
Tomó a Caín del brazo con zalamería y sollozó de manera lastimera. "Caín, sé que estás casado. No debí haberte molestado nuevamente, pero nuestra hija es solo una niña y no tiene padre".
"Te aseguro que me divorciaré de Charlize. Solo dame algún tiempo".
Consoló a Ceres con voz suave, y fueron a ver a la niña. No tenía ninguna fractura, pero Ceres dijo que estaba preocupada y que quería que pasara la noche en el hospital.
"Caín, regresa y descansa. Me quedaré aquí". Intentó persuadirlo para que se fuera, como una buena esposa.
A Caín se le enterneció más aún la mirada. "Ceres, eres muy amable y has sufrido mucho. Te compré un apartamento en el este de la ciudad, y te conseguí una niñera. Mañana las llevo para allá".
Al enterarse de que Caín le había comprado un apartamento, Ceres se sonrojó un poco. "Caín, finalmente podremos vivir juntos como familia. No quiero seguir siendo una amante".
"No te preocupes, Ceres. Pronto me divorciaré de ella". Los hombres siempre fueron engatusadores. Caín solo se fue después de besarla intensamente.
Ceres sonreía mientras lo veía irse. Apenas él desapareció de su vista, su expresión cambió.
Sacó el teléfono de su bolso, marcó un número y ordenó con voz fría: "Envíame tu vídeo haciendo el amor con Charlize".
"¿Qué? Con tanto dinero que te pagué, ¿ni siquiera puedes lidiar con ella? ¡Idi*ta!".
Con el teléfono en la mano, Ceres fue hacia el balcón. Tenía el semblante hosco y gritaba a la persona en el otro lado de la línea.
"¿La suite estaba ocupada por otra persona? ¿Cómo es posible? Yo hablé con el gerente. ¿Quién se atrevió a ocupar la suite que yo reservé?".
La persona al otro lado de la línea explicó: "Ceres, él trajo ocho guardaespaldas y el gerente lo atendió personalmente. No me atrevería a ofender a una persona de esa naturaleza".
"¿Quién dem*nios es él?". Ceres estaba enojada y rugió.
Su plan era que, una vez que tomara el video de Charlize enredada con otro hombre, esta tendría que salir de la familia Heredia. Sin embargo, alguien le echó a perder su proyecto.
"No se atrevieron a revelarme su identidad, pero averigüé que el apellido del hombre es Herández".
Al oír sus palabras, Ceres palideció repentinamente. "¡Queitán Herández!".





