Del Odio Al Amor

Pauline estaba tan enojada que temblaba, y de inmediato abofeteó a Peter.

"¡Debería darte vergüenza! ¡Fuiste tú quien planeó todo hace tres años! Aun así me he sentido tan culpable al respecto que hice todo lo que me pediste después de eso, y desde ese entonces he estado viviendo en el infierno gracias a ti. Si no fuera por el abuelo, ¿crees que merecerías estar aquí? Me enferma el tan solo mirarte", escupió ella. Luego se volvió hacia su hermana. "Y tú, Tiffany Song... Tengo que agradecerte por ser un basurero porque de lo contrario no sabría dónde tirar a este pedazo de porquería", agregó, mirando a su prometido con una sonrisa irónica.

Todavía sosteniendo la colcha contra su pecho, Tiffany miró a su hermana menor con odio antes de burlarse. "¿Sabes algo? El anciano ese pudo haberse curado hace mucho tiempo, ¿pero quién lo mandó a consentirte y estar pendiente de ti? Por eso yo tuve que...". La chica se calló de pronto con una sonrisa engreída.

Abriendo los ojos de par en par por la incredulidad, Pauline preguntó con la voz temblorosa: "¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Acaso no es tu abuelo también? ¡Eres una perra malvada!".

El señor había estado en el hospital durante mucho tiempo y no había sido fácil encontrarle un donante de médula ósea compatible. Sin embargo, la semana anterior el hospital al fin tenía uno e incluso programó la operación. Lo terrible fue que a último minuto esa mañana la persona se había retractado inesperadamente. ¡Su abuelo había estado a horas de curarse! Ya la institución había tardado seis años en encontrar a ese donante, ¿cuánto tardaría otro en aparecer? Dado que el señor ya era muy mayor, no había mucho tiempo.

Pauline no lograba entender por qué el donante se había arrepentido de repente, pero resultó que Tiffany era la que se había entrometido en ese proceso y ahora ella se odiaba a sí misma por no poder salvar a su abuelo de los malvados planes de esta.

"No me mires así", le dijo su hermana, viéndose su nueva manicura como si nada. "Es tu culpa. Yo todo lo que hice fue informarle al donante de la verdadera identidad del abuelo y este llamó al hospital enseguida para decir que ya no lo haría. La verdad es que eso me ahorró muchos problemas".

Pauline recordó que cuando había ido a visitar a su abuelo antes de la operación esa mañana pasó por el consultorio y las palabras "médula ósea" y "arrepentimiento" llegaron a sus oídos.

Ella no tenía la costumbre de escuchar a escondidas las conversaciones de otros. No obstante, tenía que estar alerta sobre todo lo relacionado con su abuelo, así que se quedó afuera y escuchó con atención.

Uno de los médicos dijo: "El anciano en la UCI ha estado esperando una médula ósea durante bastante tiempo, y ahora que al fin teníamos una compatible, el donante cambió de opinión a último minuto. ¡Es una lástima!".

"Sí, lo es. De todos modos es comprensible que se retracte, puesto que se trata del multimillonario señor Lu. Tal vez él temió que algo saliera mal durante la operación y que eso pusiera en riesgo su vida", respondió otro médico.

Tan pronto como ella escuchó aquello, entró apresurada a la oficina sin más.

"Doctor Bai, ¡por favor, dígame quién es el donante para que yo pueda ir a hablar con él y salvar a mi abuelo!". Dicho eso, se arrodilló frente al médico y rompió a llorar. "Doctor, se lo ruego".

Al principio, Daniel Bai no tenía la intención de revelar esa información, solo que al verla llorar e incluso arrodillarse frente a él, no pudo evitar sentirse mal por ella. Ante eso, él le informó que el señor Lu se dirigiría a City B por la noche por negocios. Solo una ruta unía Ciudad S con ese lugar, de modo que Pauline fue allí por la noche a esperar; lo que no vio venir era que el donante fuera Edmund Lu. De seguro esa coincidencia fue un castigo de Dios para ella.

"¿Y qué piensas ahora? Te sientes mal, ¿verdad? Pues eso me hace muy feliz", dijo Tiffany con una alegre sonrisa. "Me gusta verte sufrir, así que tomaré todo lo que te gusta y destruiré todo lo que te importa. ¡Nunca te daré lo que quieres! Te odio. Eres una zorra, como tu madre...".

Antes de que su hermana pudiera terminar sus palabras, Pauline la agarró del cabello y la arrastró fuera de la cama, haciéndola caer al suelo de rodillas. Peter iba a ayudar, pero ella lo hizo detenerse al fulminarlo con la mirada. "Si no quieres sus fotos en los titulares de mañana, será mejor que te quedes quieto".

Habiendo lanzado su amenaza, sujetó a la chica desnuda y la abofeteó con fuerza.

"Esta es por el abuelo, por ser una nieta desalmada".

Luego le dio otra bofetada. "Esta es por mi madre, por ser irrespetuosa con tus mayores y con los fallecidos".

La cabeza de Tiffany estaba zumbando, y entre lágrimas, suplicó: "Basta, Pauline. Por favor, para".

Entonces gritó: "¡Papá, ayúdame!".

Eso despertó a toda la familia, que corrió al segundo piso para encontrarla desnuda siendo abofeteada por su hermana menor.

"Señorita Pauline, por favor, deténgase o la matará".

Tras su petición, los sirvientes se la llevaron y enseguida cubrieron a la otra chica con la colcha. Pauline luchó contra ellos e iba levantando los pies para patear a su hermana, aunque fue en vano. Por su parte, la otra se cubrió la cara al tiempo que sollozaba con el fin de provocar lástima. Su técnica funcionó con Anthony Song, su padre, por lo que este inmediatamente se le acercó, y sosteniéndola en sus brazos para consolarla, se volteó enfadado hacia su otra hija. "¿Cómo te atreves a golpear a tu hermana? ¿Mañana me pegarás a mí? ¿Siquiera me consideras tu padre todavía?". Acto seguido le dio una bofetada con tanta fuerza que su rostro se hinchó de inmediato y una gota de sangre cayó de su labio hasta su muñeca.

Mirando hacia abajo, la chica se esforzó por contener las lágrimas. "¡Papá, soy yo quien debería preguntarte si me consideras tu hija! Desde mi niñez, independientemente de lo que pasara, ¡era a mí a quien culpabas cada vez que me pelaba con Tiffany! Mírate, tan pronto como ella gritó pidiendo ayuda, corriste aquí sin siquiera molestarte en ponerte una camisa".

Anthony quedó estupefacto, y tosió antes de cambiar de tema. "¿Qué te hizo tu hermana? ¿Por qué eres tan cruel con ella? ¿No podrías limitarte a hablar las cosas? ¿Por qué tenías que llegar a los golpes?".

"¡Ella es la razón por la que el abuelo no pudo operarse hoy!", gritó Pauline histérica.

"¡Papá, eso no es cierto! ¿Por qué iba yo a lastimar al abuelo?", replicó la otra, cubriéndose la mejilla hinchada y sacudiendo la cabeza mientras lloraba a mares.

"Pauline, entiendo que te enoje que yo esté con Peter, ¿pero cómo puedes calumniarme así? ¡Tú no eres la única nieta del abuelo!", argumentó entre lágrimas.

Peter aprovechó la oportunidad para intervenir. "Señor, ella estaba muy enojada cuando se nos acercó a su hermana y a mí. Dado que todo es mi culpa, quise arrodillarme y suplicarle perdón, pero Tiffany se disculpó primero. Lo que no esperábamos era que Pauline aprovechara esa oportunidad para golpearla e incluso difamarla".

"¡Qué cantidad de mierda! Lo que mi hermana dijo en realidad...". Antes de que Pauline pudiera terminar sus palabras, sintió otra bofetada.

"¡Cállate! Sé qué clase de persona es mi hija, en cambio tú has mentido desde que eras una niña. Ya que trataste de culpar a tu hermana por algo que no hizo, no hay lugar para ti en esta familia", rugió el padre, señalando la puerta.

Apretando los puños, ella miró a su alrededor con incredulidad para notar que nadie la defendió.

Con eso sintió que ninguno de los presentes la consideraba parte de la familia, aunque ella había visto tontamente ese lugar como un refugio durante mucho tiempo.

En vista de la situación, apartó la mano de su padre y salió corriendo de allí sin mirar atrás ni llevarse la maleta debido al apuro.

En ese instante escuchó el rugido de su padre. "Si pones un pie fuera de esta casa, ¡nunca podrás volver!".

Ella se limitó a ignorarlo y siguió caminando, ¡pues a fin de cuentas esa ni siquiera era su casa! Ese lugar siempre le había pertenecido a Tiffany. Desde que falleció su madre Pauline ni siquiera era una de los Song, ya que no le agradaba a nadie allí y mucho menos se preocupaban por ella.

Pasado un rato, se quedó perdida en un banco junto a la carretera, hundió la cabeza entre las rodillas y sollozó.

¿A dónde podría ir ahora?

Entonces levantó la cabeza y miró a su alrededor para encontrarse una pantalla LED que brillaba con intensidad no muy lejos.

Ella se quedó mirando el anuncio que se reflejaba en esta, aunque estaba perdida en sus pensamientos. ¿Dónde pasaría la noche sin dinero?

De pronto unas noticias llamaron su atención.

Seguir leyendo
Lee la novela completa en Moboreader
UDesbloquear todos los capítulos
Abrir el sitio web oficial
Capítulos
Personalizar

También te puede gustar

Logo
Tu guía para los mejores dramas cortos en línea. Avances de episodios gratuitos, información completa del elenco y enlaces a plataformas oficiales, todo en un solo lugar.
©2026 PinesDramas. Todos los derechos reservados.