Gracie salió del hotel y se dirigió directamente a un tranquilo cementerio en las afueras.
Al acercarse a una lápida, se agachó y miró fijamente el nombre que estaba escrito en ella: Paulina Hughes, su amada hija.
"Paulina, querida, te echo mucho de menos".
Su hija había fallecido a causa de una miocardiopatía dilatada en su etapa más grave. Pasaron un año esperando por un donante de corazón, solo para que Gracie descubriera que su exmarido había utilizado sus influencias para que el corazón fuera donado al hijo de su amante, quien necesitaba un trasplante urgente después de sufrir un accidente de tráfico. Actuando furtivamente, Lorenzo le arrebató a su esposa e hija el derecho a recibir ese corazón.
El hijo de su amante sobrevivió, pero Paulina falleció en el quirófano a los cinco años.
El mismo día que fue cremada su hija, Gracie regresó a casa y encontró a su exmarido besando apasionadamente a su amante, completamente ajeno a su presencia.
Fue entonces cuando la chica lo escuchó admitir que solo la veía como un obstáculo que no le permitía estar con la mujer a la que realmente amaba.
En ese momento, todo quedó claro para Gracie; su matrimonio no había sido más que una fachada, reduciéndola a un mero sustituto del verdadero afecto de Lorenzo.
Incluso la ilusión de ese hombre como padre amoroso se había destrozado, ya que su egoísmo y abandono provocaron la muerte de Paulina.
Irónicamente, incluso después de haber concluido su divorcio el día anterior, él todavía no estaba al tanto de la muerte de su hija.
"Paulina, te prometo que haré pagar a todas esas personas por lo que te hicieron".
Lorenzo era el hijo ilegítimo de Lanny Hughes, el segundo dentro de la familia Hughes; con el apoyo de su padre, su carrera ascendió rápidamente.
Gracie sabía que, para acabar con su exmarido, primero tenía que hacerle perder su influencia dentro de los Hughes.
El miembro más poderoso dentro de dicha familia no era otro más que Waylon, el primo menor de Lanny y tío de Lorenzo; al ser una de las figuras más distinguidas y nobles en Jorvine, todos le mostraban respeto.
Gracie era consciente de que aprovechar la influencia de ese hombre era la clave para arrebatarle todo lo que apreciaba a Lorenzo.
A medida que avanzaba la noche, la luz de la luna bañaba los alrededores.
Esa misma noche se celebraría un banquete para festejar la promoción de Lorenzo.
Dentro de un lujoso salón, bajo el resplandor de opulentos candelabros de cristal, dignatarios y personalidades de la élite colmaban de elogios al protagonista de la velada.
"Señor Hughes, usted ha recibido el mayor número de votos de los integrantes de la mesa directiva. ¡Parece que el puesto de presidente seguramente será suyo! Brindemos por sus futuros éxitos".
"De hecho, señor Hughes, con su ascenso a la cima del Grupo Hughes en poco menos de seis años, ¡ha demostrado poseer un talento excepcional! De ahora en adelante, todos dependeremos de su liderazgo".
Lorenzo correspondía a cada cumplido individualmente, lanzando miradas significativas hacia su amada, Norene Bailey, quien estaba al otro extremo de la habitación.
Ataviada con un sofisticado vestido negro, Gracie estaba parada tranquilamente en un rincón, bebiendo su vino tinto y mirando a los invitados con una leve sonrisa; no dejaba de preguntarse si la amante de su exmarido permanecería a su lado aun si lo perdiera todo.
Gracie terminó su vino justo cuando Norene se acercó a ella con la clara intención de molestarla. "Debo darte las gracias por ser una esposa ejemplar durante los años que duró tu matrimonio con Lorenzo, ayudándome a formar a un hombre tan grandioso. No olvides asistir a nuestra boda que celebraremos pronto".
La mano de Gracie se apretó alrededor de su copa de vino, casi estando a punto de romperla, pero rápidamente recobró la compostura y respondió con una calma inquietante: "No hace falta que me lo agradezcas. Es natural que las ratas hurguen en la basura que uno desecha".
Norene detectó el sarcasmo en las palabras de la chica, con su rostro mostrando un destello de ira antes de suavizarse nuevamente.
"Oh, también debo agradecerte por el corazón que le donaron a mi hijo. ¿Sabes por qué Lorenzo decidió salvarlo antes que a tu hija?". Como Gracie permaneció callada, la otra mujer continuó: "Porque le dije a Lorenzo que Gavin es su hijo".
La revelación de Norene encendió un feroz deseo en Gracie de hacerla pagar caro.
Sin embargo, el agudo pinchazo en la palma de su mano la devolvió a la realidad; entre los asistentes a la velada había agentes de policía, por lo que cualquier acto impulsivo podría poner en peligro sus planes de venganza y potencialmente llevarla tras las rejas.
¿Acaso esa mujer pretendía provocarla de esa manera?
Gracie decidió ser más prudente al actuar.





