Para Elizabeth nunca pensó que iba a preocuparse en dinero. La vida de los primeros 20 años era linda y feliz como un sueño, pero se despertó por el hecho de que la empresa de su padre está casi en bancarrota. Las cartas de los socios, de los accionistas, llevando las quejas y los regaños que volaban como marea.
Porque Elizabeth sabía que ya no podía hacer más para remediar. Ella era hija única del Señor Vizconde, fue mimada como princesa del imperio, del imperio empresarial de Vizconde.
Era caótico para Elizabeth, su padre estaba hospitalizado por un infarto de corazón. La muchacha sentada al lado de su cama de la sala, hasta ahora notó que su padre ya no era joven, era viejo y cansado por los negocios. Supo los esfuerzos que se hicieron por el Señor Vizconde. No perdonaría al tipo que planeó todo para tender una trampa a su padre.
Para pagar las cuentas del hospital, la joven vendió todos los lujos y joyas. También despidió a todos los sirvientes de su mansión, porque ya no podían pagar los salarios a tiempo. Incluyendo Julio, el mayordomo viejo, pero él rechazó e insistió en acompañar al lado de los vizcondes.
—No te preocupes señorita, lo que ahorré toda la vida puede mantenerse una vida bastante bien por años.—
En realidad ayudó mucho en cuidar al padre de Elizabeth.
Aparte de la riqueza y reputación de su padre, Elizabeth solo era una universitaria corriente. Si la chica quería ayudar a su papá, la graduación es la primera tarea.
Estaba preocupada por los gastos de estudios, deseó que pueda solicitar la beca con éxito, para que termine la carrera lo más rápido posible.
En el hospital
Cuando la joven estaba considerando el futuro, Lucia y David entraron en la sala.
—¿Está bien señor Vizconde?— Lucia interrogó a la castaña en voz baja, como si temiera molestar al padre de Elizabeth.
El señor Vizconde estaba en coma, los zumbidos del electrocardiograma hicieron la habitación más silenciosa.
—¿Está todo bien Eli? pienso mucho en ti.— David, el fiances de Elizabeth dejó el ramo de flores al lado de la cama, la abrazó a su prometida con esfuerzo.
Lucia la miró los dos en silencio, llevaba una expresión celosa en un abrir y cerrar de ojos, pero la pobre no se dio cuenta.
—Gracias..gracias, entiendo que vuestras familias no querían meterse en problemas.. Pero gracias por venir, de verdad.— Era princesa de la familia Vizconde, pero ahora tiene menos valor que los vagabundos de la calle.
Ella no supo quien tenía el pecado en planear las trampas en los negocios, pero como una hija de comerciante, sabía que solo los equipos superiores del mundo tienen la capacidad, el tiempo y la finanza para realizarlo.
—No seas decepcionada eli, aunque no podemos ayudarte en los asuntos financieros..Por lo menos, estamos de tu lado.— oyendo las palabras de David, la joven sintió una tranquilidad sin razón entre los brazos valientes.
—Sí, David y yo venimos para avisarte una buena noticia!—
— ¿Qué?
—Cariño, ruego a mis padres que te ofrezcan una beca para seguir tu carrera...— Su voz era baja y temblorosa, sin terminar.
—Ya no puedo agradecerte más David..— Era muy buena noticia para ella por ahora, pero la joven no entendía lo que temiera su novio,
—Pero...el compromiso, mis padres me pidieron que se cancelara el compromiso. Es la única condición para aprobar tu beca. — La expresión de David era embarazosa, pero ese joven ya no tenía más ideas.
La familia Ticiano tenía una historia larga y de fama. Aunque los miembros no eran millonarios como los Visconde, se activan como los mejores eruditos, artistas, modelos en ámbito correspondientes, entre ellos, los padres de David eran miembros de la mesa directiva de la universidad más anticuada del país, tenían la capacidad de intervenir en otorgar las becas.
—Entiendo.Gracias David, gracias por tu apoyo.— Sabía que tendrían este final cuando supo la bancarrota de la empresa de su padre. De hecho los padres de David tampoco les gustaba Elizabeth, no iban a perder esa buena oportunidad para cancelar este matrimonio.
Aun así, Elizabeth no podía odiar a su amor verdadero. Supo que ya había hecho todo lo posible.
—Gracias..acepto.— no quería mostrar la debilidad y decepción delante de su príncipe.
—Lo siento Eli, deseo que tendrías una vida más suave a futuro.—
El joven abrazó con esfuerzo, al mismo tiempo lanzando un guiño a Lucia.
Elizabeth enterró su cabeza en su pecho, sin saber la traición que llegaría pronto.





