Si me dijeran que escoja a una persona para que compre ropa y renueve mi armario sin duda elegiría a Stella sin pensarlo. Es la que mejor me conoce y la que más sabe sobre mis gustos, tiene idea de cómo me gustan los escotes, que clase de escotes prefiero más o si escogería un vestido de manga larga o corta. Incluso sabe cuál color me favorecía más y si estaría dispuesta a usar algo con colores llamativos como el amarillo o verde neón.
La respuesta a eso es un rotundo, no.
La ropa siempre ha sido el tema favorito entre nosotras, los primeros meses cuando nos conocimos estaba en una época donde me gustaba comprar tanta ropa que pasaba semanas eligiendo la que quería, en ese tiempo le iba mandando fotos a Stella de las cosas que me gustaban y de las cosas que creía que me podrían quedar bien. Le explicaba porque, le decía cuáles tonalidades siempre se han visto bien en mi cuerpo y también le hacía un resumen de porque me gustaba más un estilo de vestido y de otro.
Ella hacía lo mismo conmigo, estábamos lejos pero aprendimos a conocer nuestros gustos mediante fotos y explicaciones largas y numerosas de la otra.
Stella y María han traído un vestido precioso, es negro largo con corte de sirena y un cinturón plateado precioso. Al observarlo no puedo creer que sea mío y me lanzó para abrazarlas a ambas.
—Son las mejores —susurro.
—Sabíamos que ibas a estar cansada por el trabajo así que decidimos ayudarte y fuimos a comprar el vestido ¿Te ha gustado? ¿Es lo que querías o esperabas algo más?
—Es… perfecto.
—Yo vendré mañana para arreglarte, Stella irá preparando todo lo demás mientras tanto.
—¿No piensas ir a una peluquería o dejar que María te arregle? —pregunto arrugando el entrecejo. Por lo general es María quien nos arregla porque es parte de su trabajo, ella es estilista y maquilladora profesional. Estudio al mismo tiempo que yo, nos graduamos en la misma universidad y fuimos a varios cursos juntas.
María tiene el cabello lacio, de color negro, los ojos negros y es blanca como la nieve, me gusta su color de piel y me gusta como el negro de su cabello resalta con toda la ropa que se pone. Es una chica muy guapa y cualquier chico con un par de ojos se fija en ella.
Pasábamos todo el día hablando sobre las cosas que haríamos mañana, cuadramos todo y esperábamos que cada cosa saliera según lo planeado, según Stella no iría mañana a la peluquería porque se encargaría de preparar la comida, limpiaría la casa y también me ayudaría con lo que necesite. “Si María tiene tiempo entonces será quien se encargue de arreglarme un poco» fue lo que dijo y tanto como María y yo asentimos pero en el fondo sabía que íbamos a ayudarla a hacer todo lo que ella necesitará.
Éramos un equipo de tres y aunque solo dos viviéramos juntas, María sabe que puede contar con nosotras para lo que necesite.
—¿Y bien? ¿Actualizaciones?
—El Sr. Moore tiene un hermano se llama Gabriel Moore, se suelen diferenciar porque Gabriel siempre se presenta por su nombre y el jefe siempre es llamado «Sr. Moore» nunca he tenido la oportunidad de hablar con compañeros de trabajo sobre cómo es el jefe pero algunos comentarios en páginas Webs dicen que es un hombre al que no conviene acercarse.
—Las páginas Webs siempre dicen chorradas, el diez por ciento de lo que dicen es verdad y el resto son puras patrañas inventadas para obtener fama y dinero a costilla de personas con influencia. Nunca te dejes llevar por lo que dicen.
—No es algo que creo —me excuso—. Es solo que es lo único que tengo por los momentos de él.
—¿No has buscado fotos suyas? —pregunta Stella desde el otro extremo de sala, está sentada en el mueble y se ha cambiado, ahora lleva un pijama de hipopótamo y tiene el cabello amarrado en una coleta.
—He visto una pero no se le veía la cara.
—Instagram —señala María—. Es la mejor opción si quieres ver fotos de alguien importante, ahí encontrarás partes de su vida y quizás uno que otro lugar a donde haya viajado. Si quieres ir mañana debes saber cómo luce tu jefe ¿Acaso no lo has visto cuando haz hecho la entrevista para el puesto?
Niego con la cabeza.
—Recuerdo ese día, estaba apurada y subí el ascensor, tenía la entrevista y le pregunté a la secretaria, pero ella afirmó que los Señores Moore habían salido de viaje y que no podían atenderme hoy.
—¿Y cómo obtuviste el puesto?
—Porque le dejé el currículum a la secretaria y ella llamo a Gabriel, quien se disculpó repetidamente por olvidar nuestra reunión y afirmo que su secretaria estaba calificada para hacerme la entrevista. No esperaba obtener el puesto y menos de esa manera.
—Diablos, sí que tuviste suerte.
—Incluso yo me sorprendí cuando me enteré como fue que entró al puesto —menciona la chica de cabello ondulado.
—Yo buscaré su perfil.
No tarda ni media hora en conseguirlo, ella alza las cejas impresionada y muerde su labio inferior. María siempre hace eso cuando un hombre le parece extremadamente atractivo, sus expresiones hacen que ahora yo quiera verlo y saber que tiene de especial o como son sus rasgos faciales.
Las tres solemos tener gustos diferentes en chicos, supongo que por eso nunca nos hemos peleado por un hombre.
—Joder nos tienes ansiosas —espeta Stella y María voltea el teléfono—. Madre de Dios.
Es guapo, no solo guapo su cara es varonil.
Es el hombre más sexy que he visto en toda mi vida.
Sus labios gruesos.
Su mandíbula marcada.
Sus brazos fuertes y su torso definido.
El cabello negro y los ojos de color azul.
Y es de piel blanca, es el estereotipo de hombre perfecto que tengo en mi mente.





