Amoux pensó que iba a morir en ese instante hasta que la diosa lo soltó y este empezó a toser como nunca.
—No voy a marte por más enojada que este—una lágrima bajo de su mejilla—Voy a castigarte por tus pecados
Para Amoux los castigos eran esa acción donde si hacías algo malo te golpeaban, pero el castigo de una diosa podría ir más allá de los golpes.
—¡Mi diosa por favor tenga piedad, se lo suplico! — Dijo sollozo — No era mi intención lastimar a su hijo, pero... entienda que fue en un momento de rabia.
—¿Rabia? Te das cuenta como estas, tienes las manos y la ropa llenas de sangre de mi hijo y mi mujer, sin contar el hecho que estas algo ebrio.
—Sí lo acepto, pero entienda, que mi hijo haya nacido albino, de un padre pelinegro ¿no es sospechoso? No tenía idea qué era su hijo, mucho menos que mi mujer haya echo quien sabe que trato con usted.
—¡ELLA NO HIZO NINGUN TRATO CONMIGO! —Grito tan fuerte que cualquiera que tuviera un oído sensible uniera quedado sordo.
Por desgracia uno de los oídos de Amoux empezó a sangrar, parecía que el grito de la diosa le afecto.
—No vas a cambiar la idea de una diosa, tu insolencia he irrespeto ya me hicieron pensar en tu castigo.
Amoux trago en seco, ¿ahora que clase de castigo había preparado la diosa?
—Serás maldecido junto al alfa de la manada del norte — La diosa extendió su mano y una enorme luz salido de esta apuntando en dirección a Amoux.
Este intento escapar, pero la luz lo alcanzó, ese rayo divino iluminó todo el valle y otras zonas a tal grado que la luz llegó a la manada del norte.
Los lobos que estaban buscando a Amoux, estaban algo cerca del jardín lunar y al ver la luz casi se quedan ciegos.
La luz fue cesando hasta que todo estaba oscuro de nuevo, los lobos que estaban cerca fuero inmediatamente al jardín, pues la luz inició hay, y tenían curiosidad de que la había provocado.
Al llegar, vieron el jardín totalmente marchito, empezaron a olfatear y a buscar algún rastro de que había provocado tal divinidad, pero lo único que vieron fue a Amoux inconsciente tirado en el suelo.
***
Colven estaba en su oficina revisando unos papeles, en los cuales estaba escrito los problemas de la manada, también sobre los lobos que debían ser castigados por sus delitos y otras cosas más, dejó los papeles a un lado y limpio su escritorio, hecho su cabeza hacia tras soltando un suspiro, estaba cansado y pensativo.
Tocaron su puerta y no estaba seguro si permitir la entrada, no quería ver a nadie; no quería estar con nadie, los golpes en la puerta continuaron, gruñendo y haciendo una mueca de mal gusto se acomodó en su asiento y se sentó derecho listo para recibir a quien interrumpía su descanso.
—Adelante —Dijo con voz gruesa
Una figura femenina entró, su rostro con expresión de inocencia, su cuerpo cubierto por un vestido rojo con mangas que tocaban el piso, su cabello castaño con una diadema echa de trenzas y ojos marrones era lo que había enamorado a Colven a primera vista.
—¿Está ocupado? —Dijo Accalia acercándose a Colven
—No tranquila —Respondió
La loba sonrío y se paró junto a él y con una mirada tierna se acercó a él y lo beso.
Con un simple beso Colven pensó que lo único que necesitaba, era estar a solas con Accalia, tomo su brazo y lo acerco a él, la quería; quería que estuviera con él, en sus brazos jadeando y gimiendo escuchando su nombre entre gemidos, la sentó en sus piernas mientras su mano acariciaba su muslo.
Accalia se separó de él y sus miradas se encontraron, los ojos marrones de Accalia y los negros de Colven, juntos con un leve brillo. Colven agachó su cabeza en los pechos de Accalia y empezó a restregar su rostro en ellos como su fueran una suave almohada. Beso su cuello y ella se estremeció un poco.
—Colven aquí no —Se sonrojó
Pues sabía a donde iban a terminar y no era una buena idea hacerlo encima de un escritorio con papeles importantes.
—¿Por qué? ¿No quieres?
Chupo su cuello para dejar una marca rojiza en este y así lo hiso en diferentes zonas de su cuello.
—Yo... No es bueno hacerlo aquí —Su tono era tembloroso
Colven lamio su cuello mientras una de sus manos tocaba los pechos de Accalia.
—Sabes que soy muy creativo de donde podemos tener sexo.
—¡Pero la oficina no es uno de esos lugares Colven! —Le recalco Accalia enojada, si Colven seguía tendría que poner al gran cachorro con quien iba a casarse en su lugar.
La imagen que Colven vio en Accalia fue la de un tierno cachorro enojado.
—Cuando tengamos nuestro primer hijo quiero que se parezca a ti.
Accalia se sonrojó, todavía no se habían casado y Colven ya la hacía como mamá.
—Oye aun no nos casamos —Respondió con seriedad
—¿Y quién dijo que necesitamos ser alfa y omega para tener nuestro primer cachorro? —Le hiso una mirada coqueta
—Las tradiciones de la manada y como alfa tienes que respetarlas.
«malditas tradiciones»
—Bien tus ganas —Vio como Accalia hiso una cara de victoria —Pero esta noche no te suelto mi amor
«Maldito alfa calentulieto» pensó Accalia
Estaban a punto de besarse hasta que alguien entró sin golpear la puerta y los encontró. La primera reacción de Colven fue gruñirle, Accalia estaba avergonzada y el Extraño apenado.
—¿No te enseñaron a tocar la puerta? —Gruñó
—Lo lamento alfa, pero tenemos noticias de los lobos que fueron a buscar a Amoux —El beta tenía una expresión seria y hablo con respeto
Accalia y Colven quedaron en shock por la noticia, Accalia se bajó de las piernas de Colven y se paró al lado de él con una expresión seria, Colven también lo hizo.
—Que noticias traen —Se sentía ansioso por escucharlo
—Lo encontraron en el jardín lunar sin el cuerpo del bebé, con sangre en las manos y ropa, con un golpe en la cara y... —Su expresión cambió y pasó a hacer una de tristeza y preocupación —El jardín esta marchito.
El rostro de Accalia de tener una expresión seria paso a hacer una de preocupación, mientras que la de Colven de enojo, pensaba que el lobo estaba jugando.
—¿Como que el jardín lunar se marchito? —Apretó los dientes y sus ojos negros tomaron un color rojo —¿Traen a Amoux con ellos?
—Sí alfa —El beta empezó a presentir lo peor, porque algo como que el "Jardín lunar se marchito" no era tan fácil de creer





