Victoria estaba muy contenta, por primera vez desde que se graduó hace seis meses puede trabajar en lo suyo, comenzó su visita por cada uno de los puestos, hablando detalladamente con los expositores para conocer a fondo sus negocios, también pudo hablar en otro idioma de manera fluida con uno de los invitados internacionales al evento. Las dos horas que le había dado Adrián no iban a ser suficientes para terminar ya que en uno de los puestos extendió su visita más de la cuenta, pero era necesario para obtener la información completa. Victoria vio la hora en su reloj, le quedaban veinticinco minutos y tres sitios por visitar, era evidente que no iba a conseguir terminar, pero tratará de obtener la información esencial y si es necesario hablará con ellos más tarde así sea telefónicamente.
Para Adrián la puntualidad era una cualidad que decía mucho del ser humano, respetar el tiempo del otro es fundamental y es uno de los mandamientos implícitos de su compañía, por eso hace quince minutos espera en el comedor del hotel a que llegue Victoria y aprovecha el momento para llamar y decirle a Mariana que cite a dos clientes para una reunión la próxima semana.
Cuando su jefe la llamó y le dijo que estaba en el comedor, Mariana supo que él estaba esperando a Victoria hace aproximadamente diez minutos y se sintió culpable por no advertirle sobre la obsesión de su jefe por la puntualidad, ya se han cumplido dos minutos de la cuenta regresiva y si ella no llega en los próximos tres, su jefe le daría el primer discurso como llamado de atención.
“Victoria aparece por favor” eran las súplicas mentales de Mariana, mientras imagina a su jefe mirando el reloj incontables veces.
Desde lo lejos Victoria se dio cuenta que Adrián miraba el reloj como contando el tiempo mientras la miraba llegar, en su mente repasó las palabras acerca de la hora del encuentro y se dio cuenta que llegaba justo a la hora acordada así que no entiende la actitud de Adrián.
— Llega tarde señorita Novoa. —le reclamó Adrián al llegar a la mesa.
Ella confirma la hora en su reloj antes de contestar — No, llegué a la hora precisa.
— Necesito que interiorice muy bien lo que le voy a decir, para mi llegar a la hora precisa es llegar tarde, así que de ahora en adelante debe calcular muy bien su tiempo para no seguir llegando tarde.
Victoria iba a rebatir su comentario, pero en este caso la sensatez le dijo que hiciera caso omiso del jefe con complejo de reloj suizo.
Comieron en silencio, otra regla del jefe, por esa razón nunca citaba a comidas de negocios cuando la cita dependía de él, las dos cosas siempre iban por separado, o antes o después, pero jamás al tiempo. Sus clientes y personas a su alrededor con el tiempo entendían, pero a Victoria le falta mucho por aprender porque ella no está acostumbrada a comer como si estuviera en un velorio.
— Me retiro. dijo Adrián parándose de la mesa — La espero a las tres en mi suite, dígale a Mariana que la acompañe si se siente en condiciones, puede ir y descansar en la habitación con ella. así ella le dirá qué hacer
Victoria tenía libre el día de hoy y mañana tomaba el turno de la noche, entonces no tendrá problemas con su nuevo empleo, pero su cuerpo colapsará si lo somete a ese ritmo de trabajo, debe hablar lo antes posible con su antiguo jefe y lo hará esta noche cuando acabe su labor con Adrián, ahora solo quiere descansar un poco antes de la reunión.
Se encontraron en la suite, Victoria habló de las propuestas que a su parecer eran las mejores y la forma de expresarse produjo sorpresa en Adrián que no esperaba ese grado de desenvolvimiento.
— Victoria usted a que se dedica. Adrián estaba intrigado, el lenguaje utilizado al hablar le decía que ella entendía sobre temas financieros y proyectos.
“Que tipo tan raro, primero me manda a la guerra sin importar que y luego pregunta si puedo hacerlo”
— Estudié en la escuela de Negocios, hablo tres idiomas, pero soy la mesera del café del hotel.
Adrián se quedó pensando — ¿Mesera? qué hace usted desperdiciando su talento en un lugar como ese.
— De algo tengo que vivir, créame que he enviado solicitudes a cada empresa de este país, no me importa donde, hasta creo que a la suya también y de ninguna he recibido respuesta.
— Hmm, entonces considere este tiempo como un periodo de prueba y quizás se quede trabajando para mí.
Adrián notó el cambio de expresión en la cara de Mariana que probablemente está pensando que ella será su reemplazo.
— Descuide Mariana su puesto no está en riesgo, créame que será difícil encontrar una mejor asistente que usted, pero la señorita Novoa puede ocuparse de otras cosas.
“De mi por ejemplo” fue el fugaz e inexplicable pensamiento que cruzó por su cabeza.
Mariana emitió una sonrisa de alivio ante el comentario, ella no quería quedarse sin empleo y aunque fuera duro y agotador a veces, muchas mujeres matarían por estar en su lugar, ella era la asistente que más tiempo ha durado a su servicio y es porque todas sus antecesoras cometieron el error de insinuarse y coquetear con él, algo que Adrián Altamirano detestaba. Aún recuerda el día de la entrevista ella era una de las tres personas que quedaron seleccionadas para el puesto, ella no tenía dudas de su intelecto, pero al ver a sus contrincantes, desbordadas en maquillaje y bastante voluptuosas pensó que no pasaría, además había decidido ser honesta con su futuro jefe acerca de su vida personal y eso fue lo que la llevó a estar en el puesto más envidiado y temido de la compañía. Cuando él le preguntó si tenía novio, porque si quedaba seleccionada tendría que viajar bastante y eso tal vez es un inconveniente para algunas relaciones, ella fue sincera y le dijo que no estaba en ninguna relación y también que no le atraían los hombres, porque era lesbiana. Y esperaba que eso no fuera un inconveniente para él, porque su inclinación sexual no era ningún impedimento para ser la mejor en lo que hace y tampoco le gustan los enredos en el trabajo, así que puede estar seguro de que jamás mirará a alguien de la compañía y si eso llegase a pasar, renuncia. Adrián la miró con detenimiento, había encontrado el santo grial, entonces sin pensarlo dos veces hizo una llamada a recursos humanos y dio la orden para su contratación inmediata.
Adrián era un hombre metódico y muy cuidadoso a la hora de trabajar, tomaba en cuenta las opiniones de los demás, también parece que es de los que le gusta que le lleven soluciones y no problemas y las palabras “No se puede” había que sacarlas del vocabulario si no quieres conocer su mal genio, poco a poco Victoria se iba dando cuenta cómo era trabajar con él.
Trabajaron hasta las ocho de la noche, Victoria se despidió de Adrián y Mariana, pero antes de irse a su casa a descansar, fue al café para hablar con su jefe sobre su renuncia.
Gregory el dueño del café lo tomó mejor de lo que pensaba Victoria, le deseó buena suerte y también le dijo que las puertas estaban abiertas si necesitaba volver.
De camino a casa pensó en el extraño día de hoy, desde que salió del hotel y un gato negro se cruzó en su camino debió adivinar que algo malo pasaría. Y cuando con su bicicleta se llevó por delante a Mariana entonces supo que su mal presentimiento se hizo realidad y hasta llegó a pensar que necesitaba alguna clase de rezo, baño con hierbas o visitar algún templo y arrodillarse por horas para ver si así cambiaba la suerte que últimamente la acompaña, pero ahora debe darle gracias al cielo por el incidente porque gracias a él tiene trabajo, el trabajo que solo estaba en sus deseos.
La cita al día siguiente era a las nueve de la mañana, pero la ansiedad no le permitió a Victoria tener un sueño tranquilo, se despertó varias veces en la noche pensando que se le había hecho tarde, hasta que fue la hora de levantarse lo hizo con dos horas de anticipación, tiempo suficiente para vestirse y tomar el transporte público, porque lógicamente no podía ir en bicicleta y llegar oliendo a sudor.
Victoria llegó directamente a la habitación de Mariana y se sorprendió al verla perfectamente lista para comenzar el día, a pesar de su convalecencia estaba correctamente vestida para trabajar y pensó cómo se las arregló para hacerlo sola si estaba imposibilitada de un brazo y una pierna.
— Mariana hola, estoy lista para lo que sea hoy.
Mariana esbozó una sonrisa ante el entusiasmo de Victoria, solo espera que al final del día piense lo mismo.
— Victoria vamos, aun te falta aprender algunas cosas y el evento termina mañana.
— Mariana cuánto tiempo estarás conmigo, no me digas que te irás una vez se acabe la rueda de negocios.
Victoria estaba preocupada, quedarse sola tan rápido era intimidante sobre todo enfrentarse a un jefe como Adrián.
— El señor Altamirano quiere que guarde reposo, así que no podré acompañarte a la oficina, pero no te preocupes te diré todo lo que necesitas saber y podrás llamarme cuantas veces sea necesario no tengas pena en hacerlo.
— Muchas gracias me alegra saber eso porque estoy muerta del susto.
Mariana comenzó con la tarea de enseñarle lo básico y necesario para que fuera su reemplazo por este mes, afortunadamente Victoria captaba las cosas rápido, su formación académica facilitaba el proceso. Lo mismo pasó con las llamadas a clientes internacionales que hicieron en la mañana, la fluidez al hablar en otro idioma y el entendimiento del tema hizo que Mariana no interviniera para nada en el asunto y por un momento volvió a sentir temor por su trabajo, pero ella sabe que su jefe es un hombre de palabra y su puesto estará esperándola una vez termine su tiempo de recuperación.
Unos toques en la puerta interrumpen el trabajo de las chicas.
— Yo iré. —dice Victoria levantándose para ir a abrir.
Como salido de una revista de moda masculina, Adrián está frente a ella, vestido con una camisa rosa pastel “me encantan los hombres que no le temen al color” pensó al verlo de rosa, sin corbata y un pantalón azul, un atuendo fresco y casual.
— Buenos días, señorita Novoa, puedo pasar. —dijo Adrián al ver que ella se ha quedado inmóvil y sin parpadear lo recorrió de pies a cabeza,
Victoria se da cuenta que se ha quedado lela y rápidamente disimula.
— Eh...buenos días, señor Altamirano, siga por favor.
Al verlo de espaldas se preguntó “¿cómo hace Mariana para trabajar con este hombre sin distraerse?” Victoria dejó salir un suspiro resignado y siguió tras él.
Mariana pone al tanto a su jefe y la mañana sigue entre correos, reuniones virtuales con clientes y el agendamiento del viaje a Asia en una semana.
— ¿Victoria, tú tienes tus papeles en regla para salir del país? — preguntó Mariana.
Victoria Asintió, hace dos años había hecho todos los trámites de visa y pasaporte porque precisamente aplicó a una beca en Londres, pero no fue elegida.
— Tengo pasaporte vigente y visa para el Reino Unido.
— Mañana trae tus documentos para revisarlos, quizás haya necesidad de tramitar otras visas para que puedas acompañar al señor Altamirano en sus viajes, tiene uno al este asiático en una semana y tú no te puedes quedar.
A Victoria le saltó el corazón, “ir al este asiático” ni en sueños había estado allí, no cabe duda que este mes iba a ser irreal, su pasaporte iba a ser sellado más veces de lo que en su vida ella imaginó.
— ¿Y si tenemos tiempo de hacer todos los trámites? — A Victoria le parece poco tiempo, ya que cuando fue a sacar su visa fue bastante tedioso y demorado.
— Usted no se preocupe por eso, la compañía hará los trámites necesarios. —dijo Adrián y mirando su reloj continuó — Bajaré a la conferencia que empieza en quince minutos, ustedes almuercen sin mí y Victoria la espero a las tres, tenemos varias citas con las empresas elegidas ayer.
Adrián se fue, Victoria dejó pasar unos minutos para asegurarse que él estuviera lejos y así poder indagar algo más sobre el hombre con el cual pasará el próximo mes.





