Lo acompaño hasta el establo del palacio y mis problemas van desapareciendo cuando mi emoción iba tomando cuenta de mí. El lugar no estaba cerca, tardamos unos diez minutos caminando, sólo que Piter era tan bueno de conversación que ni me dio tiempo de sentirme agotada.
Piter- Aquí es un poco desordenado, pero pronto te acostumbras! _habló empujando las puertas. -De aquel lado están los trajes, de ese todo el alimento... él fue apuntando y yo fui acompañando cada rincón. - Aquí hay medicinas y ahí están las bahías.
Mila- ¡Vaya! _me sorprende.
Piter- ¿Qué te pasa?
Mila- Nada...es sólo que todo aquí es muy exagerado! _explico con cierta vacilación.
Piter- Entiendo... _mente. -Usted era de familia rica, ¿o algo así? _preguntó mientras íbamos hacia los caballos.
Mila- No diría rica. Teníamos algunas propiedades y la granja en la que vivíamos, pero para mis padres nunca era suficiente... cuento odiando tocar el asunto. - En fin, ¿y tú?
Piter- Bueno, si yo hubiera sido un poco más responsable con los bienes de mi familia, creo que estaría viviendo hasta mejor que el Rey.
"¡Maldita sea!"
Mila-Nuestra! _disparo. -Como consiguió acabar con una fortuna así?
Piter- ¡Mira, ese es el Chaman! -Se pone muy incómodo y cambia de tema llamando la atención del animal. -Hola chico! Dijo acariciando su frente. -Huele bien, ¿eh?
Me siento mal por haber profundizado demasiado el diálogo y por eso termino encogiéndome cuando el caballo se me acerca.
Mila- Hola, Xamante! _Doy una pequeña sonrisa. -Eres muy lindo...
Realmente hermoso. Y seguramente hasta él tenía un mayordomo. No era posible que un caballo brillara tanto como él, era un negro tan llamativo y bien cuidado que cualquiera podía verlo a metros de distancia.
"Si bromeas, ¡hasta su melena es mejor que mi pelo!"
Piter- ¡No seas tímida, puedes cogerlo, es dócil y también es tuyo!
Mila- ¿Mi? _Me quedo boquiabierta. -No, Piter. ¡Ese es uno de los caballos más caros que existen, no puedo aceptar una cosa así!
Piter- ¡Claro que puedes! _debateu. -Tú eres la Reina y también la segunda mujer más rica del mundo. Todo aquí es tuyo, incluyendo los caballos y todo el palacio.
"Jesús..."
"¿Qué les pasa a estas personas?"
Mila- Mira, no me importa quedarme con uno más simple, poss - _soy interrumpida por el animal, que de repente me empuja con su cabeza, mirándome con sus ojos.
¡Piter- No le gustó ser rechazado! _dijo a las risas.
Está bien, está bien... renuncio a la discusión, pasando mis dedos por tu pelo.
¡Piter- Siempre que quieras cabalgar es sólo cambiarte allí, en aquella puerta a la derecha! _me recordó.
Mila-Ok! _respondo y me doy la vuelta.
Piter- Espera, ¿adónde vas? _frunció el ceño.
Mila- Cambiarse de ropa, ¡Ué! _digo entrando en el cuarto.
Piter- ¿"Vaya"? __me imitó. -De dónde sacó ese Ué?
Cuando regreso, mi guardia de seguridad está sosteniendo dos caballos incluyendo el Chaman.
Mila- ¿Para quién es el segundo? _pregunto ya sospechando.
Piter- ¿No creíste que iba a dejar a una mujer como tú caminando sola?
Mila- Es que -
Piter- No, mi Reina! _él es grosero, no dejándome hablar. -Thomas me mataría si supiera que te dejé salir sola!
Mila- Pero no voy a salir del terreno! _uso una voz más triste, tratando de persuadirlo.
Piter-Mila...
Mila, por favor, necesito un tiempo a solas...
¡Piter-N-no, no lo sé!
Mila-Piter... estaré un poco más cerca de él.
Piter-N-no... _él analiza mis pasos. -No lo hagas, por favor! _dijo, haciéndome caer al suelo.
Mila- ¡Está bien! _digo enojada.
"¡INFIERNO!"
Mila- ¡Voy a volver al palacio! _Le doy la espalda. -Dentro de poco Thomas llega y seguro que me quiere lista en la cama...
Piter- OK, OK! _aceptó alto y claro.
Y en ese momento, mi voz interior grita de felicidad, donde corro de vuelta hacia él. Me quedo en la punta de los pies y sostengo su rostro con mis dos manos, dando un beso delicado en su mejilla.
¡Mila- Gracias! _gracias bajando mis manos a tu pectoral.
Piter- ¿Promete por favor que vas a tener cuidado? _pidió casi que a los susurros.
Mila- Te lo prometo!
Durante casi cinco segundos enteros, en un silencio agonizante, nos quedamos mirando nuestras bocas como dos estatuas que hervían en deseo. Realmente quería sentir esos labios y ser tocada por tus manos. Y la forma en que chupaba su labio inferior cuando estaba excitado, solo me mostraba que aquella voluntad era mucho más que recíproca.
Piter- O-el terreno... él se aleja, poniendo su mano temblorosa en la nuca. -El terreno es muy grande, tiene partes que nunca hemos visto, así que evita ir demasiado lejos y no te acerques al agua sin mi presencia.
"¿Qué le pasa al mar?"
Mila- Está bien, no voy a entrar en el agua!
Piter- ¡Dije "acércate"! _él me advierte. -No quiero que te acerques al agua, ¿me oíste?
"Si él no fuera tan bueno, yo regañaría ahora mismo su tono de orden!"
Mila- ¡Te escucho! _repito enojada. -Puedo irme ahora?
Piter- ¡Vamos, vete antes de que me arrepienta! Me dice estas palabras cogiéndome por la cintura, desprevenida.
No percibí sus movimientos ni siquiera imaginé esa actitud. Él simplemente apareció detrás de mí, pegado a mi espalda y puso sus suaves manos en mi cintura, levantándome hasta donde pudiera sostener la silla.
Piter- ¿Seguro que quieres ir sola? _preguntó preocupado.
"Después de esta huella, estoy a punto de renunciar a ir..."
Mila- Si vuelves a preguntármelo, vas a tener que encontrar la manera de captar mi atención. Y no es algo que me saque del aburrimiento, así que si fuera tú... miraría a su alrededor. -Empezaría a preocuparme si decido bajarme de ese caballo, porque lo que sea que estés imaginando hacer para entretenerme, aún voy a querer más. Mucho más.
Piter- ... deja sus labios entreabiertos listos para debatir, pero lo único que sale de su boca es un suspiro sofocante, como si estuviera luchando contra sí mismo.
"La cabeza de arriba debe estar rogándome que me vaya pronto, pero la de abajo debe estar palpitando para que me quede y lo haga delirar de placer!"
Pero su elección es lo contrario de lo que esperaba. Sus manos se juntan en dos palmas, sonando la salida que el Chaman necesitaba para llevarme lejos. Si no fuera por esas palmas, estoy seguro de que me habría arrancado del caballo.
Unas semanas después, haciendo prácticamente las mismas cosas todos los días, Piter se empeña en observarme siempre salir del establo, manteniéndose quieto sobre mis salidas sin su presencia.
Incluso después de varios paseos, kilómetros y kilómetros de agua, y muchos árboles, todavía no había explorado ni la mitad de todo el terreno. Mis días estaban empezando a ser aburridos, hasta que más lejos de lo que acostumbro ir, justo delante veo una pared de piedras, con un agujero llamativo en el medio. Las rocas que forman una cueva oscura, siguen instigando mi lado curioso, haciendo que me baje del caballo y vaya a través de la hierba baja.
Mientras me observaba para no caer, o pisar un bicho, un ruido de agua comenzó a sonar desde el fondo. No eran gotas, ni un charco agitado, parecía mucho el ruido del mar envuelto con una ligera ventisca. Eso no era posible dentro de un agujero, mucho menos la posibilidad de que esto no tuviera fin. Así que sigo caminando sin preocuparme por la locura en mi cabeza, dispuesta a ver hasta dónde iba todo.
Camino un poco más y cuando creo que he llegado al final, mis vistas se obligan a entender lo que era todo aquello.
Mila- Dios mío... ¡Dios! _travo, apoyándome en la pared de piedras.
Mis pies tocan la arena, una arena que llenaba buena parte del suelo conectándose al mar. Al mismo mar que nuestra gente tanto amaba y que yo tenía el privilegio de tener un pedacito en mi jardín de atrás.
No podía ver el final. Ni siquiera podía mover mi cuerpo con tanta perfección cubriendo mis ojos. Porque allí no solo había agua, también había árboles y enormes montañas llenas de plantas y pájaros volando.
Es como un bosque limpio y libre de cualquier ser humano, intacto del mundo. Muy bien escondido.
"¿Te has vuelto loca?"
"Se pellizca chica!"
Tenía que ser un sueño, un lugar así no podía existir dentro de una cueva.
Mila- Creo que no dormí bien... lo murmuro sola.
Muevo la cabeza dos veces y cierro los ojos durante diez segundos, cuando me doy cuenta de que necesito un psiquiatra, me doy la vuelta para salir sorprendida por la fantasía más absurda que he tenido. Hasta que Gito entró en el agua sólo para saber si era ilusión, pero entonces, parada frente al agujero por donde entré, un estruendo alto, muy alto y fuerte hacen que las bolas de arena vibren en el suelo.
Lo primero que hace mi cuerpo cuando está lleno de adrenalina es correr. Correr detrás de una piedra, meterme en la jaula del león, cuando en realidad debería haber salido.
"Espera...león que ruge en el cielo?"
El sonido fue caótico y por lo visto mi coraje era aún más.
Hasta que me pongo de rodillas detrás de la piedra esforzándome para ver lo que se aproximaba, pero quedarme escondida y con los ojos cerrados habría sido la mejor opción.
"¡Dios!"
No iba a arriesgarme a contárselo a un médico. Pasaría el resto de mi vida encerrada en el manicomio, por decir que una bestia de alas vivía en un bosque dentro de la cueva que estaba en mi terreno.
Si el lugar ya parecía una locura, imagina contar que existían dragones.
Sólo unos minutos más y todas las historias locas que leía de niño, volverían a mi infancia.
Mila- Vamos, vamos, vamos, vamos... me quedo abrazada en mis piernas, con la cabeza sobre las rodillas.
"¡Eso no es posible!"
Está ahí, me sigue esperando y no va a desaparecer en el humo como el gato de Alicia en el País de las Maravillas.
"La situación sería muy diferente si fuera un gato esponjoso, en lugar de un dragón con enormes colmillos."
Espero una oportunidad de correr hacia el Chaman, mientras la oscuridad en el cielo iba moviéndose de aquí para allá. Mi cerebro iniciaba un proceso de coraje que mi corazón no soportaba. Uno estaba hablando corre y el otro se estaba acabando en lágrimas.
"¡Es ahora o nunca!
Salto y corro como una loca, montando mi caballo lo más desesperado posible. El animal no entiende mi prisa, pero sigue marchando con una fuerza inigualable sobre el suelo.
"Sólo tengo dos opciones en una situación como esta. Una es contar lo que he visto y dos, guardar este secreto para que mi nueva casa no se convierta en un fuxico global..."
Además, no estaba seguro de que mi salud mental estuviera en perfecto equilibrio.
Tan pronto como llego a la puerta principal y giro el pomo colocando mis dos pies para dentro, me encuentro de frente con el Rey, que estaba con sus brazos cruzados, a mi espera.
"¡Que te den por culo!"
Él estaba todo firme al lado de Piter. Aquella escena conseguía ser mucho peor que la de mi padre esperando por mí y mis hermanas con un sentimiento en la mano.
"¡Vuelve a la cueva, mujer!"
Piter no estaba allí por una simple invitación, era claro que lo había metido en un gran charco de mierda, cuando él había hecho de todo para evitar que eso sucediera en las últimas semanas.
Thomas- ¿Crees que puedes salir sola? _preguntó enojado. -Te di un seguro para que jamás te alejaras de mi supervisión... él afloja tus brazos y me apunta con el dedo. -Piter pagará por tu terquedad!
Mila- NO! _Lo protejo sin darse cuenta. -Por favor... _doy dos pasos cerca de él. -La orden fue mía, él no tiene culpa. Estaba conociendo el lugar y





