Ruyman.
Tengo dos sobrinas, que nos están dando muchos quebraderos de cabeza, digo nos, porque cada maldita preocupación que generan esas dos, al estúpido de Zape, me llegan en forma de una sensación urgente de llamarlo. Creo que voy a empezar a mejorar mi empresa de seguridad, sólo para enviarle a mi hermano unos cuantos agentes, que pongan un cerco en esas dos diablillas de dos años, así podré dormir tranquilo. Ya estoy cargando con la vida de mi hermano, ¿Para qué quiero complicarme yo más la mía?
La cuestión es que yo soy diferente, no deseo estar atado, me gusta el imperio que he creado. Mi padre antes de retirarse nos encomendó a cada uno, una parte de las empresas, aunque cada seis meses debemos reunirnos, para compartir nuestros avances. Aun así, cada uno es responsable de su parte del grupo.
Cathaysa es la que lleva las relaciones públicas, publicidad y el marketing del todo el grupo. Benearo es el encargado de la parte europea del grupo, y yo de la parte asiática y americana. Por ahora funciona muy bien, y yo no deseo que cambie, pero al parecer mi agobiante familia no piensa igual, aunque yo esté a kilómetros de distancia de ellos, aun desean controlarme.
- “Zipi, eres un incordio, no entiendo, como puedes vivir así sabiendo de la familia que vienes…”- la interrumpí, o esto se iba a largar mucho.
- “No empieces con tus historias, ¿No tienes algo que hacer, aparte de darme la lata a mí?, ¿No estas ocupada con tu marido derrochando amor por el mundo?, yo tengo cosas que hacer.”- le dije sin mirar al móvil donde mi pesada hermana, quería acabar con mi paciencia.
-“ Pues mi marido ahora está agotado de darme tanto amor, te recuerdo, que es madrugada aquí, la verdad es que, yo también estoy cansada, mi highlander es muy apasionado, querido hermano, y por eso…”- sin más la interrumpí, la imagen de mi cuñado haciendo el amor con mi hermana, no era una imagen que quería tener en mi mente ahora, y menos cuando en una hora tenía que prepárame para ir a un evento especial que me había invitado Rayco , mi mejor amigo y empresario de éxito español, de la industria de la restauración.
- “¡Que asco, ranita!, te dejo tengo que lavarme la mente con lejía, o algo más fuerte.”- sin más corte la llamada sin dejarla hablar. Era muy pesada, pero la adoraba.
Casi estaba finalizando de revisar el informe cuando llegó Rihanna, mi secretaria. ¡Lo sé!, el nombre es muy peculiar, sobre todo porque mi atractiva, pero mi sería secretaria es lo menos parecido a la sensual cantante.
De estatura media, era rubia, de ojos verdes, que siempre estaba en fundadas en unas gafas de pasta negra, su pelo siempre recogido y tirante. Solía vestir con camisas y faldas ejecutivas de varios colores, rara vez sonreía, y era muy eficiente.
- “Señor Bencomo, el señor Vieira, dice que han quedado para salir”- sentí que la última frase Rihanna lo decía con resentimiento, la miré, pero su frio y tranquilo gesto no reflejaba nada, estaba como siempre.
- “Ya voy me cambio y voy, no mejor hazlo pasar, y tú ya te puedes ir, el documentó te lo acabo de enviar, lo miras mañana, que descanses Rihanna.”- Si decirle nada me fui a la sala contigua a mi despacho, donde yo tenía una sala de descanso y un dormitorio para cuando me quedaba hasta tarde en el despacho.
Ya casi estaba terminando de vestirme cuando entró Rayco con una marca roja en la cara. Era claramente la marca de una mano y por la forma supe que era de mujer.
- “¿Que le dijiste está vez a Rihanna?”- le dije en español, para que mi secretaria no me entendiera.
Sabía que nos estaría escuchando, esperaba mi reacción, era de esas personas que siempre estaban esperando la aprobación de la otra persona, o su disgusto, de esa manera sabía cómo reaccionar a continuación, ósea un ser muy previsible, la única persona que le hacía verse humana, era mi amigo, Rayco, y eso era porque al agobiante empresario le encantaba hacerla estallar.
- “Da igual lo que le diga, desde que me acerco a ella, esa bruja ya tiene las garras afiladas, pero es que me tiene desconcertado, y no puedo evitarlo, la duda me corroe por dentro. Tengo que saber si has contratado a una persona, o a un robot”- me dijo cogiendo algo de hielo, de mi nevera del mueble en la sala de descanso.
- “Para cuando lo averigües de forma fehaciente, ya te habrá dejado la cara marcada de por vida. Al menos esquiva algunas para que no sea tan evidente que te va el sado.”- le dije bromeando, él sólo me miro, pero ni me contestó por la expresión de su cara supe que había considerado mi broma poco digna de no ser contestada.
Cuando acabé de prepararme, salimos por la puerta de la habitación, no deseaba un segundo encuentro con Rihanna. Las razones eran obvias.
La primera, para no empezaran de nuevo esos dos, para los cuales yo tenía una teoría, o terminaba en la cama los dos, o se mataban el uno al otro, yo apostaba por lo primero. La segunda, no tenía ganas de responder a la batería de preguntas que la incisiva Rihanna, me hacía cada vez que salía con Rayco Viera, CEO de la cadena de restaurantes, Vieran Delights of Spain. Era como si temiera que Rayco, me metiera en algún problema, me recordaba a mi madre, pero con veinticinco años.
Cuando ya estábamos en la limusina le pregunté,
- “¿Dónde vamos?, y ¿Por qué jodida razón tuve que pagar diez mil dólares para poder acceder?”-
- “Es un evento que me recomendó un cliente, dicen que es la moda de los empresarios, no sé de qué va, pero está haciendo furor, entre los altos ejecutivos, CEO y multimillonarios. Lo averiguaremos juntos, desde que presente esta insignia nos dejaran pasar.”-
En ese momento, no sabía lo que esa noche me iba a deparar, pero muy pronto lo averiguaría, y mi destino, mi futuro, y mi vida quedaran sellados para siempre.





