Chantaje De Amor

Capítulo 1

Había pasado según sus deseos, la voz le falló un poco al decir sus votos, le temblaba la mano cuando le entrego el anillo para que se lo pusiera, pero él las sostuvo con firmeza mientras deslizaba el anillo por su dedo

— Los declaro marido y mujer, puede besar a la novia

Lo habían hecho

Fue en ese momento cuando la realidad de lo que había hecho la golpeó, se había casado con un hombre que penas si conocía desde hace una semana, había prometido amarlo y cuidarlo por el resto de sus días hasta que la muerte los separe.

Pero una voz en su cabeza la decía “realmente conoces a este hombre” siento como si el suelo se tambaleara bajo sus pies mientras lo miraba a los ojos marrones que estaban fijos en ella.

— Lo hemos hecho — Dijo él con voz que le hizo tener ansiedad y fue así como por un segundo el sol se ocultaba detrás de una nube.

Pero volvió a sonreír y el sol salió de nuevo brillante y cálido, cuando bajo el rostro y le tomo los labios en un legó beso, ella notó que la duda y el miedo se esfumaba cómo la neblina con el sol.

Lo amaba y tenía el resto de su vida para conocerlo y él a ella.

(Un año después)

Ese día era perfecto para una gran boda.

El sol brillante, la agradable brisa y el fondo de ese hermoso paisaje estaba un camino de piedra que llevaba a la entrada de la iglesia, donde se aglomeraba un poco más de trescientos invitados que su madre había hecho venir, entre ellos personas que ella misma no conocía de nada porque la mayoría eran extraños para ella. Mariana se perdió por un momento en la agradable vista de los alrededores, la iglesia estaba rodeada de árboles de un verde brillante del nuevo follaje, los pájaros que estaban por el lugar parecían cantar de alegría ese día.

Era el día perfecto y el día para una maravillosa boda en las afueras de Londres, en el pueblo donde ella había crecido.

Pero en la mente del hombre que aguardaba desde el auto, no muy lejos de la iglesia, no pensaba lo mismo, para él no había nada perfecto en esa boda a la que se dirigía con paso firme y pretendía impedir, son mencionar que su humor era muy distinto al de todas las personas que están aglomeradas en la puerta de la iglesia que están deseosos de entrar y ver a la feliz pareja contraer matrimonio.

Toda esa gente allí eran amigos, familiares y conocidos de los novios, pensó este, todos estaban feliz de ver a la hermosa pareja bajar de una limusina, los había visto bajar de esta con sus trajes impecables para una boda diurna, más le dolió verla a ella vestida con ese gran vestido de brillantes colores, y entrar en el pequeño patio de la iglesia, los invitados que estaban en el patio clamaron eufóricos al ver llegar a la novia vestida con un hermoso vestido de seda blanco y poco después poco el novio.

Los miro desde lejos hablar y compartir sonrisas con los padres de novio y la madre de esta, la miro reír, poner una y otra vez su mano sobre el hombro de Eliot Fontana, el tomarla de la cintura, atraerla a su cuerpo, poco después se escuchó la voz del cura invitando a todos entrar a la iglesia para comenzar con la ceremonia.

Los puños de sus manos se cerraron con rabia cuando Eliot, el novio y futuro esposo de Mariana, le tomo el rostro entre las manos y plato un beso en sus labios, no pudiendo controlar su ira y enojo, dio un paso hacia donde ellos estaban, pero la madre de esta se interpuso en sus planes atrayendo la atención de los novios para que entren en la iglesia.

Controlo su ira y espero hasta que el último invitado tomo asiento, busco un lugar entre los últimos lugares y se sentó sin poder evitar reír, todo este teatro se acabaría en poco segundo y él tenía tantas ganas de hacerle tanto daño a ella por todo el tiempo que le abandono a su suerte.

La boda fue transcurriendo, el padre hablo, los novios dijeron sus votos, Elena hablo de cosas muy emotivas que tienen a la madre de Eliot encarada y él por su parte también.

_ Hay alguien esta sala que tenga una razón por la que no se puede llevar a cabo este matrimonio, hablé ahora o calle para siempre.

La iglesia quedó en total silencio, los invita se miraba entre ellos, nadie en busca de alguna razón para no celebrar la boda, La ira en él lo hizo ponerse de pie y algunos de los invitados lo notaron, alguno comenzaron a hablar en voz baja y otras voces se podían escuchar claramente.

Los novios que estaban al final del pasillo y los padres de esto se llenaron de curiosidad al ver que los invitados estaban algo ruidosos, por lo que se giraron en busca de una respuesta, Mariana sintió que se iba a desmayar en cuento miro al hombre parado a mitad del camino, su corazón se acelera aún ritmo normal y trata de buscar estabilidad en Eliot quien mira entre el hombre parado en medio del pasillo y su futura esposa con la cual se iba a casar en ese momento.

_ Mariana.

La voz que pronuncia su nombre está llena de rabia e irá por verla allí, en medio del pasillo, a punto de casarse con ese hombre que no era él.

_ Oh, dios mío _ Se llevó las manos temblorosas a la boca, aún no podía creer que era el quién estaba parado frente ella.

Él, el hombre que conoció aquella vez en Venezuela cuando había escapado de su madre y de la relación con Eliot, el hombre con el que había pasado una noche de sexo maravillosa y que no salía de su cabeza, dado que ella misma lo había abandonado una mañana después de casarse con él.

Para Eliot era la primera vez que miraba a este hombre en su vida, se le hacía conocido de algún aparte, pero un su imagen no encajaba muy bien, supo que algo estaba mal cuando sus ojos encontraron la imagen de Mariana pálida quien estaba siendo auxiliada por su madre.

_ ¿Quién es usted?

_ Yo soy Julián Merrill.

_ ¿Es usted amigo de mi hija?_ Pregunto la madre de esta.

_ No, no lo hagas _ el grito se escuchó por toda la iglesia, era la voz desesperada de Mariana mientras lloraba.

_ Soy el esposo de Mariana.

Todos en la iglesia exclamaron en un coro de sorpresa, comenzaron a hacer comentarios de lástima hacia el novio y grosero hacia la novia.

_ Mientes, no tengo nada que ver contigo.

_ ¿Lo conoces, Marián, Quién esté hombre? _ La voz de Eliot buscaba respuestas.

_ No sé quién es, juro que no lo conozco.

_ Deja de mentir, mujer del demonio, estás casada conmigo y no puedes mentir más.

_ Mentira, mientes dijiste que no era legar.

_ ¿Estás casada con este hombre Mariana?

Fueron las voces de su madre y el novio quienes preguntaron al mismo tiempo.

_ No, claro que no mamá.

_ Estamos casados y nuestro matrimonio es totalmente legar - Julián saco una hoja del bolsillo de su chaqueta dónde tenía el acta de matrimonio firmada por ellos dos.

_ Mariana, dios mío que has hecho, estás casada con este hombre.

_ No, mama, no es así - Trato de rogar la chica quien callo de rodillas al piso -Julián deja de mentir ¿Por qué me haces esto?

Sus ojos estaban rojos de tanto llorar, sentía lástima de ella misma por ser la vergüenza del pueblo donde había nacido, tantos amigos de su madre y los padres de Eliot y todo para quedar como una bígama que tenía dos matrimonios al mismo tiempo.

Siempre pensó que era un matrimonio no legalizado, lo había hecho bajo los efectos del encanto y el amor, pero ahora tenían que enfrentar la verdad de los hechos y era que estaba casada con Julián, el hombre que aún amaba y el cual pensó nunca más volver a ver.

Verlo vestido así con ese traje, no era el mismo hombre que ella conoció aquella vez en Venezuela un turista que había sido coqueto con ella, la había alagado y dicho que era muy hermosa, la verdad al principio no quería dejarse llevar por los lagos de un hombre, pero estaba sola en medio de esa isla hermosa como lo era margarita no había podido decirle que no a su compañía cada noche era más y más coqueto con ella al punto de darle mucho amor y cariño que tanta falta le había por eso Mariana se había dejado llevar por la ilusión y el amor del momento.

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