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Luego de un largo día de trabajo Irene llegó a su pequeño apartamento con planes de preparar algo para cenar y luego acostarse a ver la televisión un rato, pero todo aquello cambió debido a una inesperada llamada que llegó a su teléfono.
—Buenas noches —contestó Irene mientras dejaba sus llaves del apartamento en el desayunador de la cocina
—¿Cómo estuvo tu día Irene? —preguntaron por la otra línea
—Discúlpeme, pero con quien tengo el gusto —dijo Irene algo confundida pues no tenía registrado el número en su teléfono
—Habla Tae Nicolls —dijo Tae por la otra línea
—Tae —dijo Irene sorprendida pues no recordaba haberle dado su número— Pero como es que conseguiste mi número de teléfono
—Está colocado en la publicidad de tu salón de belleza —dijo Tae
—Oh cierto, no recordaba ese detalle —dijo Irene riendo levemente
—Dime Irene, ¿Ya cenaste? —preguntó Tae
—Apenas estoy llegando a mi apartamento, no eh cenado aún —respondió Irene
—Excelente, estas de suerte porque te llamaba para invitarte a cenar que dices —ofreció Tae
—¿En dónde nos vemos? —preguntó Irene
—Justo ahora estoy estacionado frente a tu salón de belleza —dijo Tae
—Dame 20 minutos y estoy allá —dijo Irene volviendo a tomar las llaves del desayunador
Luego de eso la llamada fue colgada e Irene abandonó su apartamento para volver a su salón de belleza. Al llegar gracias a las indicaciones que Tae le había dado logró dar con el twingo color gris en el que se trasladaba. Y pensaran porque un poderoso CEO no va en un auto de lujo, pues como Irene no lo había reconocido Tae decidió mantener un bajo perfil con ella y hacerle creer que era una persona de clase media como ella, pero tenía muy en claro que dependiendo como se fueran dando las cosas le contaría quién era en realidad. Con ayuda de su mejor amigo Leo había elegido un bonito restaurante no muy elegante pero tampoco clase baja, algo cómodo y que lo hiciera ver como una persona de clase sencilla, solo esperaba que las personas a su alrededor no lo reconocieran. Al llegar al restaurante dejaron el auto estacionado y entraron a este En dónde fueron recibidos por un amable mesero que los ubico en una de las mesas y quién luego de entregarles el menú se retiró.
—Sabías que este es mi restaurante favorito —comentó Irene mientras revisaba el menú
—Enserio — dijo Tae, sorprendido pues nunca se imaginó que justo había elegido el restaurante favorito de la chica
—Me gusta mucho este lugar porque no es un restaurante 5 estrellas, pero los platillos qué sirven se acercan a esa categoría —explicó Irene— Si me lo permites te voy a recomendar 2 platillos que son exquisitos, el primero son los macarrones en salsa de cilantro son un manjar hecho por los mismos dioses y el segundo Es la ensalada de manzana rostizada con salchicha de pavo, te juro que son los dos mejores platillos de este restaurante
—Entonces no se diga más eso es lo que voy a pedir —dijo Tae sonriendo ampliamente
—No te arrepentirás, Sin embargo, yo voy a pedir para mí la ternera guisada con setas, es un platillo muy delicioso que hace mucho tiempo que no cómo —comentó Irene
Luego de decidir lo que iban a pedir llamaron al mesero y este anotó su pedido para luego indicarles que en unos minutos iban a traer su comida. Mientras esperaban Tae decidió iniciar una plática pues todavía tenía mucho que conocer de la chica.
—¿Qué tal tu día de trabajo? —preguntó Tae
—Estuvo tranquilo, a pesar de que llegue un poco tarde no había muchas clientas —Respondió Irene— Y tu día qué tal estuvo
—Pues no fuiste la única que llegó tarde al trabajo, yo también llegué tarde Aun así estuvo tranquilo no hubo muchas ventas hoy —contó Tae
—No tuviste ningún problema con tu jefe por llegar tarde al trabajo —dijo Irene
—Para nada mi jefe suele ser muy comprensivo y como no acostumbro a llegar tarde me la dejó pasar por hoy —explicó Tae
—Bueno puedes tener seguro que mañana no vas a llegar tarde, pues yo tampoco puedo llegar tarde al salón tengo cita agendada con una clienta a primera hora de la mañana y para llegar temprano debo dormir temprano —dijo Irene
—Dijiste que eras experta en colorimetría no es así —hablo Tae
—No es que sea experta, me especializó en esa área, no me digas que te quieres pintar el cabello —dijo Irene
—Siempre he querido pintarlo de rojo, Pero no he encontrado un estilista de confianza para hacerme eso en el cabello —comentó Tae
—Pues viendo que tu cabello es un poco largo Considero que no es necesario pintarlo completamente de rojo para que se vea bien, Te recomendaría que te hicieras un balayage pues se te vería muy bien, pienso que si te lo pintas todo de rojo vas a parecer un fogón encendido —dijo Irene y ambos soltaron una fuerte risa
—Buen chiste Irene —dijo Tae calmando su riza— ¿Cuándo puedo apartar cita en tu salón para hacerme ese balayage? —dijo sonriendo
—Tengo un cupo disponible el sábado, pero en la tarde te parece —dijo Irene viéndolo
—Me parece bien, pero debes prometerme algo —dijo Tae viéndola— Qué estarás solamente tú en el salón
—Es algo raro, pero no te preocupes hablaré con mis chicas para que se vayan temprano a casa y dejarte libre el salón toda la tarde —dijo Irene
Irene y Tae continuaron hablando de todo un poco hasta que llegó su comida. La cena transcurrió tranquila entre risas y pláticas, aunque Tae no pudo averiguar nada sobre la familia de Irene y su hermana fallecida pues sintió que sería muy indiscreto de su parte preguntar sobre eso en la primera cita. Luego de dar por terminada la cena Tae llevó a Irene hasta su apartamento y se despidieron con la promesa de verse el sábado en el salón de belleza de la chica. Luego de dejar a la chica, Tae condujo hasta su mansión en dónde al llegar llamó a su mejor amigo para contarle cómo le había ido.
—¿Qué tal la primera cita? —preguntó Germán luego de haber atendido la llamada de su mejor amigo
—Estuvo muy bien, ella aún sospecha quién soy y todo gracias al twingo que me prestaste —comentó Tae— Lo tendré por un tiempo, pues mientras salga con ella ese es el auto que usaré
—Sabes que no tengo ningún problema con eso, tengo otro auto para trasladarme mientras lo usas —comento Leo— Pero por cuánto tiempo mantendrás esa mentira
—Por el tiempo que sea necesario Leo, recuerda que apenas la estoy conociendo además tampoco es que esté muy interesado en tener una relación con ella, simplemente me llamó la atención porque no sabe quién soy y es lindo salir con una chica que no te conozca como el poderosísimo CEO King —explicó Tae
—Entiendo amigo —dijo Germán— y averiguaste como murió su hermana
—No, sentí que sería muy indiscreto preguntarle eso en la primera cita —dijo Tae
—Hiciste muy bien en no preguntarle nada sobre eso pues apenas se están conociendo y podías asustarla —dijo Leo— ¿Cuando vuelves a tener una cita con ella?
—Pues una cita como tal no, pero el sábado nos veremos en su salón porque me voy a hacer un cambio de look —comentó Tae
—Tienes en cuenta que las chicas que trabajan en su salón podrían reconocerte —dijo Leo con cierta preocupación
—Lo tengo muy en cuenta por eso le pedí que estuviera allá sola y acepto —dijo Tae
—No te miro raro cuando le hiciste esa petición, algo debió comentar al respecto —dijo Leo
—Solo dijo que era algo raro pero que no tenía problema y enviar a sus chicas temprano a casa —comentó Tae
—Bueno si ella lo dice —dijo Leo— Y qué piensas hacerte en el cabello ahora
—Lo verás el lunes en el trabajo —dijo Tae riendo
—Supongo que tendré que esperar —dijo Leo riendo— Bueno hermano te dejo porque mi esposo me está pidiendo atención y es mejor dársela antes que se enoje
—Tienes razón, ve a atender a Fiat pues no quiero que se enoje conmigo por quitarle tu atención —dijo Tae riendo levemente para luego colgar la llamada
Sábado Por la Tarde…
Ya era sábado por la tarde en el salón e Irene estaba enviando todas sus empleadas temprano a casa, ninguna de las chicas que allí trabajaban se quejaron por irse temprano a casa y luego de tomar sus cosas se marcharon. De todas las trabajadoras solo quedaba Génesis quien luego de terminar de atender a una clienta dijo:
—Aun no entiendo el motivo de enviarnos a todas temprano a casa —dijo Génesis mientras acomodaba su área de trabajo y recogía sus cosas
—Un cliente me hizo la petición de que estuvieras sola en el salón por eso las envié temprano a casa —explicó Irene
—Eso no te parece raro —dijo Génesis— Ósea es preocupante que un cliente quiera estar contigo a solas en el salón
—No es cualquier cliente amiga —dijo Irene
—Pero, ¿quién es ese cliente que te pidió vaciar el salón solo para él? —pregunto Génisis
—Tae, el chico que conocí en el bar —contestó Irene sonriendo ampliamente
—Quedé en las mismas no entiendo porque este chico te pidió que desalojaras el salón solo para él, ósea esto no tiene sentido Irene —dijo Génesis— No será mejor que me quedé y te acompañe mientras él esté aquí en el salón
—No amiga Tae fue muy claro cuando me pidió que en el salón estuviera solamente yo —dijo Irene con firmeza
—Ya ese tal Tae no me está dando buena espina, me voy a ir pero te voy a estar llamando a cada 5 minutos porque no confío en él, y si no me atiendes cualquiera de esas llamadas lo tomaré como un estoy en peligro ven ayudarme —dijo Génesis
—No crees que estás exagerando amiga —dijo Irene
—Exagerar nada Irene solo estoy cuidándote, o es que Acaso no ves las noticias muchas mujeres han desaparecido en los últimos meses no quiero que tú seas una de ellas amigas —dijo Génesis con preocupación— Por si ya se te había olvidado te recuerdo lo que le pasó a Aranza
—Por favor Génesis a mi hermana no la metas en esto, dejémosla descansar en paz —pidió Irene— Ahora vete que mi cliente no debe tardar en llegar
—Okay —dijo Génesis con seriedad— No lo olvides te estaré llamando me contestas por favor
—Claro como tú digas amiga —dijo Irene
Dicho esto, Génesis abandonó el salón para ir a casa, aun así no se le quitaba la preocupación por su amiga, pues no le parecía normal que un cliente le haya pedido qué estuviera solo ella en el salón. Además tampoco entendía por qué la extrema confianza que tenía su amiga en ese tal Tae que apenas llevaba conociendo poco tiempo, ósea quería entender a su mejor amiga y confiar de la misma forma en que ella confiaba en Tae, pero después de lo que le sucedió a Aranza la hermana menor de Irene le costaba mucho confiar en los hombres y más si le hacían una petición tan rara como la que le hizo Tae su mejor amiga. Al llegar a su pequeño apartamento no dudo en llamar a Irene quién le confirmó que todo estaba bien en el salón y que su cliente aún no había llegado que no tenía que preocuparse por nada aun así Génesis le dijo que la llamaría en media hora para saber si seguía bien. Por su lado en el salón Irene está tranquila pue confiaba en Tae lo suficiente como para quedarse sola con en el salón, entendía perfectamente la preocupación de su mejor amiga y si para mantenerla tranquila tendría que atenderle todas las llamadas que le hiciera lo haría. Luego de colgar la primera llamada en dónde le confirmó que todo estaba bien no pasó mucho tiempo cuando por fin Tae llegó al salón.
—Bienvenido a IreneEstilo —dijo Irene dejando pasar a Tae al salón— Cómo me lo pediste estoy solo yo, envíe a mis empleadas a casa temprano e incluso también a mi mejor amiga
—A ninguna le pareció raro que quisieras quedarte sola con un cliente en el salón —comentó Tae luego de haber entrado
—Solo mi mejor amiga le pareció raro que dicho sea de paso ella ya no confía en ti —comentó Irene— Por cierto, va a estar llamando constantemente para verificar que esté bien y que no me estés haciendo nada malo
Continuará...





