Me levanté escuchando ruidos en la cocina.
Había una luz cegadora que entraba por mi ventana y se reflejaba exactamente en mis pupilas dejándome sin vista. Me froté los ojos, me estiré mientras bostezaba y me levantaba lento dirigiéndome hacia la cocina.
Debe ser Brandonn quien hace esos ruidos, siempre cuando llega del trabajo o del gimnasio se prepara sus licuados locos para mantenerse "papasito" como dice él. «No sé cuánto tiempo más voy a soportar esto» — Pensé.
Me dirigí hacia la cocina y efectivamente ahí estaba mi espectacular amigo haciendo sus maravillosos licuados, que se note el sarcasmo con el que digo esto por favor.
—¡Rayos Brandonn! Me volviste a despertar—Dije, y no me escucho, el ruido que hacia la licuadora al batir era realmente fuerte.
—¡¡Brandonn!!!—Grité y él se sobresaltó asustado.
—¿Qué paso? No sabía que estabas ahí—Expresó apagando la licuadora. Me tire en el sofá y un bostezo salió de mí—Te decía que… Estaba dormida y me despertaste, otra vez— Le dije un poco histérica.
—Lo siento, no fue mi intención hacerlo. —
—Descuida lo sé, pero por favor te suplico ya no despertarme cuando realizo mi escultural sueño ¿Quieres? —
—¿Por qué? Interrumpo tu plan de conquista o no te dejo pensar a cuál discoteca irás el fin de semana—Dijo de manera sarcástica y rió.
—Pues… sí y no, si interrumpes mi plan de conquista pero no es por eso. Necesito descansar, tengo ojeras más grandes que una vaca. —
—¡Joder! ¿Y las vacas tienen ojeras? —
—Bueno en realidad no estoy segura, pero el punto es… que necesito dormir ¿Entiendes? —
—Sí sí sí, te dejare descansar. —
Al oír que me dejara de molestar, me fui feliz a mi cama donde pretendo cerrar los ojos como por 72 horas. Si, como por tres días. Acostarme siempre me lleva a otro mundo, al mundo de mis sueños. Sueño con mi boda perfecta, con mi esposo perfecto y ni hablar de mis dos hijos que siempre los visualizo en un paisaje perfecto, eso se siente tan satisfactorio.
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Davi’s
Ya son 30 años. 30 años que han pasado y aún no consigo formar una familia ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué problema tendré? Porque yo no me veo ninguno. Digo, tengo una empresa muy exitosa, tengo dinero, he estado en portadas de revistas lo que quiere decir que poco atractivo no soy ¿Dime? ¿Tú me ves algún problema? No verdad.
¡Ash!
Pasó día y noche en mi oficina, a veces viendo hacia la ventana que da a las calles de la ciudad y otras veces sentado en mi escritorio pensando siempre en lo mismo, que debo casarme. Más allá que deseo formar una familia debo hacerlo o sino perderé la empresa y toda la riqueza de mi familia. Soy Davi’s Gutiérrez, ciudadano Estadounidense de padres latinos con descendencia africana, orgulloso de mis raíces no lo puedo negar. No tengo hermanos, ni tíos, ni exnovias, mis padres murieron y lo único que tengo es a mi Nana Betty y a Ron mi perro. Tengo que confesar que el testamento de mis padres no me ha dejado dormir tranquilo desde que fue leído, sabía que lo que tendría que afrontar no sería nada fácil pero nunca imaginé que sería tan complicado… El testamento decía que todo me pertenecía, la empresa, la mansión en Bora Bora, las granjas en Texas, los yates en Miami, los hoteles en Panamá, México, España, Venezuela, Italia, China y Brasil pero con una única condición para poder recibir todo eso en su totalidad. Y es que necesito conseguir un heredero que lleve mi sangre. Y no, no puedo alquilar un vientre. Hay una clausula, la cual dice que para eso debo casarme y estar profundamente enamorado de la que vaya a ser mi mujer... Creo que mis padres murieron con un sueño, el sueño de quererme ver experimentar lo mágico y maravilloso del amor pero, eso conmigo no va. Nunca he tenido novia, ¡Rayos! No vayas a creer que soy virgen porque no, no lo soy, lo que pasa es que solo me he acostado con un par de mujeres y ya. Es decir; Solo tengo sexo con las mujeres y luego las boto. Lo sé, eso no habla bien de mí pero es que todas con las que salgo solo quieren una cosa… Mi Dinero.
Si solo pudiera conseguir una chica diferente al resto. Una que tuviera los mismos sueños que los míos. Una que me ame y no ame a mi dinero.
Pero sé que aquí en Los Ángeles/California eso será imposible.
''Señor ¿Puedo pasar? Necesito su ayuda''
Expresó Leonard, mi secretario ejecutivo sacándome de mis pensamientos.
—¡Pase Leonard!—le respondí.
Él abrió la puerta y una avalancha de papeles vino hacia mí.
—¡Rayos Leonard! ¿Otra vez? Qué es lo que le he dicho ¿Ha?
Leonard bajó la cabeza apenado.
—Que no debo dejar todo a último momento. Qué documento que llegue a mi escritorio se lo haga pasar al instante.
—¿Y entonces? ¿Qué fue lo que paso esta vez?—Pregunté alzando la voz, no es la primera vez que lo hace. Leonard es un poco flojo e irresponsable con las horas. Te estarás preguntando ¿Por qué lo contrate, si sabía que tenía ese defecto? Bueno la respuesta es muy simple, su lealtad es única e irremplazable. Te contaré porqué: Hace diez años Leonard solo era un simple pasante en la compañía, trabajaba de la mano de Jessica mi antigua secretaria quien estuvo robando a la empresa por más de 30 años, quien lo descifró fue Leonard y yo lo comprobé con la contabilidad y desde entonces algo en mí me dijo que ese chico tenía algo especial, que podía confiar en ese chico y hasta los momentos no me he decepcionado.
—Jefe lo que pasa es que no lo quería interrumpir, además que estos documentos no ameritan urgencia— Respondió. Y tenía razón, lo note al revisar dichos documentos.
Luego de revisar todo con calma, ya la noche había caído por completo y como siempre la recibí en la oficina. Las horas se fueron volando y el frío me arropo apenas salí del edificio donde ya no había nadie excepto yo, de inmediato me subí a mi automóvil y conduje con rumbo a mi hogar.
Iba manejando y pensando al mismo tiempo, no sé qué hacer… Ya es momento de convertirse en
el hombre que mis padres siempre quisieron que fuera, lo sé, pero están difícil encontrar a alguien que valga la pena en estos tiempos de hoy donde las mujeres solo buscan ser mantenidas por su marido además que son caprichosas cuando se enteran que uno tiene dinero. ¡Joder! Maldito dinero, quizás ese sea el problema de no poder conseguir una mujer real.
¡Mierda!—grité presionando los frenos, por estar pensando no me había percatado de que el semáforo había cambiado la luz de verde a rojo de alto. ¡Rayos! Gracias a dios no sucedió ningún accidente.
Estando ahí esperando que la luz cambiará a verde para arrancar, no paraba de pensar en ¿Qué puedo hacer para cambiar mi situación actual? Saben a qué me refiero, ¿No? Es decir; Necesito como unas vacaciones, unas en un lugar donde nadie me conozca.
Necesito irme a un pueblito de Francia. —Mientras estaba buscando en mi mente a cuál pueblo irme, de pronto se nubló y todo en mí se paralizo al ver pasar a una hermosa mujer con un vestido rojo la cual también fijó su mirada hacia mí mientras cruzaba la calle. Impactante. Es como la puedo describir, cabello lacio con ondas marrón que combinaban perfectamente con sus grandes ojos del mismo color y sus enormes pestañas, su figura era completamente alineada con sus curvas pequeñas pero todo en su lugar. Confieso que he estado con mujeres de todo tipo, pero la belleza de esta mujer con vestido rojo me atrapo hasta que… Las bocinas de los autos que estaban detrás de mí me despertaron, mire el semáforo y ya había cambiado a verde, tenía que arrancar pero alcé mi mirada hacia afuera para ver por última vez aquella mujer y ya no estaba. Se había esfumado como las ardillas cuando ven que alguien se acerca.
Samantha.
—¡No puede ser! Como pensé que este sería el correcto, ¡Ash! Lo que más detesto es que me puse mi vestido favorito para salir con él. ¡Joder! Debí ponerme el vestido verde en vez del rojo pasión. —Exprese al llegar a mi departamento, me quite los tacones y me deje caer en el sofá mientras que encendía la televisión.
12:30 p.m
12.30 p.m
Son las 12:30 de la puta noche y el sujeto ni el autobús pudo pagarme.
—¡Vamos Jesús, no te estoy pidiendo al príncipe Harry pero tampoco quiero a un Luis miguel en la quiebra! —exclame mirando al cielo.
¡Joder! Necesito irme lejos, quizás es este ambiente que no me deja realizarme sentimentalmente como quiero. Necesito huir de este lugar….—murmuraba mientras accidentalmente mis oídos escucharon una esplendorosa publicidad.
« “¿Tú entorno te agobia?”
—¡Sí!—respondí al televisor como si me hablara a mí.
“¿Quieres irte lejos pero no sabes adonde?”
—¡Oh sí!
“Pues nosotros te tenemos la solución, solo llama al 0800-372272(escapa) y nosotros hacemos el resto”»
Tome aire profundo y lo boté al mismo tiempo.
Luego busqué mi móvil y miraba detalladamente los números. Me quede inmóvil, no sabía si llamar o no.
Dos preguntas vinieron a mí en ese momento, es decir ¿Si llamo y no es lo que espero? ¿O si no llamo y dejo pasar esta oportunidad?
¡Mierda! Mierda y más mierda ¿Qué debo hacer?





