Ardiente tentación [Libro I]

ARDIENTE TENTACIÓN

C A P Í T U L O 1.

—Zoe Johnson—

Miro toda la ropa que tengo en mi closet y, sinceramente, nada me convence. No sé por qué la vida no fue más generosa conmigo y me dio un cuerpo estupendo que cualquier cosa que me pusiera me quedara superbién.

Dejo de buscar y me decido por un suéter blanco completamente liso, un jeans ajustado, zapatillas tipo tenis y me hago una coleta. Busco por todos lados mis lentes hasta que los encuentro debajo de mi cama. «Lo sé, tengo un reguero».

Me miro en el espejo y hago una mueca de desaprobación, pero es esto o llegar mucho más tarde a la universidad, porque precisamente las clases comienzan en veinte minutos.

—¡Zoe, mueve el maldito trasero o llegaremos tarde! —el grito de mi amiga me hace reaccionar y salgo de mi habitación encontrándomela con su cabello rubio perfectamente peinado y su maquillaje acorde a la universidad. Me mira y frunce el ceño y sé que algo me va a decir, nunca se queda con nada—. De verdad que vas a quedar soltera, no te sacas provecho.

—No pienso ponerme algo como eso —señalo su vestido que deja demasiado a la vista—. No quiero que los chicos me coman con la mirada.

—Por cosas como esas, sigues virgen —se cruza de brazos colocando sus ojos en blanco—. Cuando te guste un chico me dirás que te arregle y te diré que no, porque en los seis años que nos conocemos nunca te has dejado arreglar de mí.

—No pienso enamorarme, Clarine —le saco la lengua y ella me saca el dedo corazón—. Y si sigo virgen es porque no ha llegado el indicado.

—¡Por favor! Pareces una chica de diecisiete años. Tienes veintitrés años, Zoe, y te vistes muy raro. Deja de ser virgen ya.

—En serio que cuando quieres ser insoportable no hay poder humano sobre el mundo que te detenga —le hago mala cara y salgo de la casa.

Clarine es mi amiga hace mucho tiempo, nos conocimos en la escuela y ahora vivimos juntas. Ella no se lleva nada bien con sus papás y los míos nunca los conocí porque me dejaron tirada en un orfanato.

Comienzo a caminar rápido y escucho a Clarine llamarme, le he dicho que un día de estos nos van a llevar a las celdas por su manera de actuar en la calle, nunca se calla y es demasiado escandalosa, —pero así la quiero—. Voy distraída hasta que siento un fuerte golpe en mi seno derecho y es donde me doy cuenta de que ya llegué a la universidad y que alguien me acaba de causar el dolor más terrible de mi vida.

«No tengo casi senos y este me va a dejar peor».

—¡Fíjate! —levanto la mirada para reclamarle, pero quedo sin palabras cuando veo el semejante hombre que tengo al frente. Es muy guapo. Está vestido con un traje elegante de color negro y se nota que tiene muy buen cuerpo. Sus ojos son marrones, pero brillan con una intensidad que nunca he visto en nadie más. Sus labios no son tan gruesos y, definitivamente, son unos labios que provocan besarlos. Está sexy. Su cabello revuelto le hace contraste con su piel blanca y la barba tan cuidada que tiene. Me mira con una sonrisa y es donde me percato de que lo he mirado demasiado.

—Lo siento, no te vi —se disculpa, con la mirada en mis ojos, causando algo muy extraño en todo mi cuerpo—. ¿Te encuentras bien?

—Demasiado bien… —susurro y me fijo que eso no sonó tan bien—. Estoy bien.

—¡Zoe…! —las palabras de mi amiga se esfuman cuando se da cuenta del hombre tan sexy que está frente a nosotras—. Hola —le dice en un tono coqueto.

—Hola —le sonríe. Definitivamente, este hombre tiene todo para conquistar a cualquiera, aparte de guapo tiene una sonrisa hermosa.

—Llegaremos tarde a las clases —la tomo del brazo para irnos porque sé que Clarine es capaz de quedarse hablando.

Me giro a ver si el chico ya se ha ido y me doy cuenta de que sigue mirándome. Pienso por unos segundos que mira a mi amiga, pero me guiñe un ojo y dejo de verlo porque me pone nerviosa. No tengo la menor idea de quién es, pero lo que me queda claro es que ese hombre es una ardiente tentación para cualquier chica. Incluso para mí que soy la más sana de mis amigas. Porque sí, luego de Clarine está nuestra amiga Emma, que es mucho más loca que Clarine y más directa.

Caminamos por los pasillos y nos acercamos a ver dónde me ha tocado servir de apoyo. La universidad nos da como opción hacer prácticas por seis meses y nos las valen en el tiempo que duremos estudiando, ya que falta muy poco para terminar. Yo las acepté porque así puedo aprender de personas con más experiencia, Clarine se negó porque según ella no le quedará tiempo para salir de fiestas y menos para ir a todos los eventos a los que va. Busco mi nombre en la lista hasta que lo veo y ruedo mi dedo encontrándome con el nombre de la empresa.

—House Parker —susurro con una sonrisa. Es una de las empresas del corporativo Parker, siempre deseé ir a una de esas porque sé que son personas demasiado experimentadas. 

«Claro, lo sé por lo que he leído».

—Por lo que veo, te ha gustado lo que acabas de leer —me dice Clarine con media sonrisa.

—Definitivamente, me ha gustado, me tocó en una de las empresas del corporativo Parker —le guiño un ojo.

—¡Joder, Zoe! —se emociona—. Tendrás la oportunidad de conocer al presidente de todas esas empresas. Aquella vez vi que en las noticias decían que está muy joven y es guapísimo.

—Clarine, yo voy a hacer prácticas, no a tener sexo con el presidente —pongo los ojos en blanco—. Deja de pensar en sexo, creo que te quemas las neuronas.

Suelta una carcajada y nos vamos a clases. Las dos estamos estudiando negocios internacionales en la misma universidad, es lo que nos gusta y queremos tener nuestra propia empresa.

No sé por qué traigo a mi mente al chico que me tropezó cuando llegué, pero sé que está demasiado sexy y es el primero que me hace pensar en cosas no tan sanas y quiero volver a verlo, aunque sea de lejos.

Despertó mucha curiosidad en mí.

—Alex Parker—

Esto de ser el presidente de los corporativos Parker, no es que me esté agradando mucho, llevo horas firmando contratos y todavía no me desocupo. No he podido dejar de pensar en aquella chica que tropecé esta mañana en la universidad cuando fui por los nombres de las tres personas que vendrán hacer sus prácticas para tener más conocimientos acerca de negocios y finanzas. Sus ojos color verde son hermosos, y a pesar de que los oculta con sus lentes, yo logré verlos. No es nada extravagante, pero no puedo negar que me excitó la manera tan inocente y curiosa con que me miraba.

Estaré volviéndome loco.

—Alex, ¿vienes conmigo o te quedas a almorzar aquí? —levanto la mirada encontrándome con Tyler. Es mi mejor amigo desde hace muchos años y es el vicepresidente gracias a mi papá que confía en él y en sus capacidades—. Claro, si quieres quedarte a seguir fajando con Hailey, no es problema.

—Voy contigo —me levanto y me pongo el saco, solo me quedé con la camisa blanca—. Hailey no quiere nada conmigo, me lo dejó claro esta mañana.

—De verdad que eres mucho mugre —niega con la cabeza—. Le pasaste a una de tus tantas chicas por encima, ¿qué pretendías? ¿Que se te tirara encima por mostrarle que llevarías a tu cama a otra?

—Es una dramática, entre los dos solo es sexo y nada más. Eso sí, es muy buena en lo que hace.

—Por eso no te duran las relaciones. Eres un rompe corazones, Alex. Cómo me alegraría que una chica te hiciera cambiar de parecer.

—Si es en la cama, mucho mejor —bromeo y me empuja.

Salimos de la oficina para ir a almorzar a African Passion, es un restaurante muy bueno y me encanta la manera de cocinar que tienen. Para mí, sencillamente, es uno de los mejores restaurantes.

Luego de unos minutos llegamos al restaurante y nos atienden llevándonos hasta una de las mesas del fondo. Ordenamos y comenzamos hablar sobre algunos contratos que tenemos con otras empresas y que todavía no hemos cerrado el trato por cuestión de tiempo.

Estoy concentrado hablando cuando veo pasar a la chica de cabello castaño que vi esta mañana y que no ha salido de mi cabeza un segundo. La chica de la universidad.

—¡Oye! Te estoy hablando —siento un golpe en mi brazo y volteo a ver a Tyler—. ¿Qué tanto miras?

—Esta mañana en la universidad cuando fui por los nombres de quiénes entrarán a mi empresa a lo de sus prácticas, tropecé a una chica y acaba de llegar —le señalo y hace una mueca de desagrado.

—¿Amigo, es en serio? No es como las chicas que estás acostumbrado. Aparte, se ve muy niña para ti. Bueno, la chica que está a su lado está guapa.

—Si va en la universidad no debe ser una niña. La quiero para mí y esta vez no la dejaré ir sin saber su nombre —me pongo de pie, decidido a saber quién es—. ¿Vienes o te quedas mirándome?

—¿Y perderme la oportunidad de verte ligar? Claro que voy.

Nos acomodamos un poco y caminamos con toda la seguridad que nos caracteriza. No sé qué tiene esa chica, pero me trae loco y no precisamente de amor. La quiero para mí y no dejaré que se me escape porque nunca nadie me había excitado solo con una mirada tan inocente como la de esa chica.

Ella será mía. No sé cómo, pero será para mí.

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